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El primer Titón, una vuelta al intelectual que hacía cine

La colección Diálogo, de la Editorial Oriente, trajo hasta la Casa El primer Titón, libro del crítico de cine Juan Antonio García Borrero y pretexto indispensable para hablar de la vida y obra de uno de los más importantes y prestigiosos cineastas cubanos. “Tomás Gutiérrez Alea era, sobre todo, un intelectual que hacía cine”, dijo el autor del libro.

Algunos de los pasajes de aquella primera etapa en la vida de Titón los compartió el poeta y ensayista Roberto Fernández Retamar, quien sostuvo una estrecha amistad con el director de Fresa y chocolate, a partir de que se conocieran en 1948 en la Universidad de La Habana. Además de compartir lecturas, obras de teatro y películas, Retamar aseguró que fue Titón su primer editor, después de que imprimiera en su propia casa uno de sus primeros cuadernos. Aquella incipiente imprenta casera, el cineasta la estrenaría con la publicación de Reflejos,  en 1949, ilustrado por Servando Cabrera Moreno y del que aún Retamar conserva algunos poemas.

Por su parte, Luciano Castillo, director de la Cinemateca de Cuba, apuntó que un libro como El primer Titón se incluye dentro de la tercera parte de la cronología del cine cubano y muestra la etapa formativa de Titón. Más que nada, la importancia que tuvo en su vida la llegada a Cuba de Néstor Almendros, quien entonces calificara a La Habana como el paraíso de los cinéfilos y quien luego de entablar una excelente amistad con el cineasta, lo llevara con él a ver más y más películas en las salas del país. Sería la época también de la fundación del primer Cine Club de La habana, encabezado por Germán Puig y Ricardo Pilón. Titón, que formó parte de este empeño, veía cine con mucha intensidad e incluso -recuerda Luciano-, escribía reseñas de películas y preparaba conferencias con el auspicio de la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo. Su compañera en el arte y la vida, Mirtha Ibarra, aunque no participó de esos primeros años de Titón, quiso destacar las constantes anécdotas que él le contaba sobre la importante amistad que trajo Néstor a su vida y recalcó la intensidad intelectual que caracterizó aquellos años.

Por último, Juan Antonio García Borrero, señaló que el libro es intencionalmente breve, pues sus páginas deberían ser leídas en una tarde y tienen el propósito implícito de hacer entender que cada película de Titón forma parte de una complejidad mayor que es la sociedad cubana. “Titón es la representación de una Cuba cinematográfica que demanda cinismo y valentía”, dijo el autor, quien además señaló que aunque se considera un profundo admirador del cineasta, existen muchos puntos en los que no concuerda con sus postulados. Sin embargo, una de sus enseñanzas más importantes fue la “escuela de diversidad que fueron él y Julio García Espinosa”. Para finalizar apuntó que “los sueños que nos precedieron, de la mano de estos intelectuales, pueden ser también los sueños que podemos seguir construyendo en la actualidad”.

(Fuente: Laventana.casa.cult.cu)

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