Nacido en La Habana en 1933 en el seno de una ilustre familia de músicos, era hijo del celista Alberto Roldán (1902-1942) y sobrino del célebre compositor Amadeo Roldán (1900-1939), ambos pilares del movimiento de renovación musical cubano de comienzos del siglo XX.
Tras la inesperada muerte de su padre, Roldán se vio obligado a dejar los estudios de bachillerato y comenzar trabajar desde muy joven. Laboró primeramente como locutor, operador de audio y musicalizador en CMBF-Radio Musical Nacional y luego pasó a la emisora CMQ, donde llegó a ocupar una posición de prominencia como musicalizador de televisión, en la década del 50. Allí en CMQ creó junto a Jorge Fraga un cine-club, que sirvió para canalizar sus intereses en la creación cinematográfica.
En 1960 se incorporó al naciente Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y pronto descolló entre los pilares de un grupo de jóvenes creadores que hizo del documental una de las expresiones más vitales y atractivas de la época. En el ICAIC laboró como productor, asistente de dirección y finalmente como director, bajo la influencia de Theodor Christensen y Joris Ivens, dos de las personalidades que asesoraron la arrancada del ICAIC. Entre sus documentales figuran Médicos de la Sierra (1961), Colina Lenin (1962), Primer carnaval socialista (1962) y Una vez en el puerto (1963). Pero su momento de máximo esplendor como director fue con La ausencia (1968), el único largometraje de ficción de su carrera.