Antes del triunfo de la Revolución participó en dos películas realizadas con directores y actores mexicanos, Una gitana en La Habana, con Juan José Martínez Casado y No me olvides nunca, con Rosita Fornés y el actor mexicano Luis Aguilar.
Al crease el ICAIC en los años 60 trabajó en los filmes Mella, Paticandela, El Recurso del Método, El siglo de las luces y Los sobrevivientes, Nada, del realizador Juan Carlos Cremata y en La luna en Montevideo, con un director canadiense. En esa cinta tuvo que aprenderse de memoria en inglés la parte del guión que le correspondía.