“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano.
Así de simple, y así de desmesurado”.
All inclusive, la muestra personal de Eduardo Moltó, se inserta dentro del proyecto Fast Forward, que se realiza desde hace tres años en el contexto del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, con la exhibición de obras en video de artistas que proceden, en su mayoría, de las artes plásticas. En la primera edición de este proyecto, se presentó la obra audiovisual de Moltó Réquiem por Patricia.
Eduardo Moltó constituye un caso peculiar dentro del nuevo arte cubano. Su formación como diseñador y comunicador social resulta reconocible en los diferentes campos de las artes visuales en que ha incursionado, y que abarca caminos tan disímiles como el diseño gráfico, la pintura o el videoarte.
Las nuevas tecnologías forman parte indisoluble de su obra. Si en un primer momento lo digital era solo una herramienta que facilitaba y agilizaba el trabajo de diseño, con el tiempo se convirtió en un “medio” para su obra de autor. Moltó, generalmente, diseña con píxeles, pinta con píxeles (además de con pinceles), y construye muchas de sus obras audiovisuales con píxeles. Es un creador que utiliza los medios digitales en función de la obra artística.
Hace ya varios años que inició su labor creativa, tras completar su preparación en una exclusiva y sui géneris “escuela” como realizador del maestro Umberto Peña, de quien aprendió la racionalidad y pulcritud del arte final, visible en los trabajos de diseño que llevan su firma, y bajo el privilegiado influjo de otros grandes del diseño y la plástica cubana con quienes compartió espacio creativo, como René Azcuy y Raúl Martínez, que marcaron en alguna medida su ulterior trayectoria profesional.
Moltó rehuye los encasillamientos. Si sus comienzos en el arte estuvieron signados por la impronta del diseño (que nunca ha abandonado), y de la pintura (que realiza sistemáticamente), a la vuelta de veinte años y tras un arduo proceso de decantación, aparecen cada vez con mayor frecuencia trabajos que parten del Body Art —en los que el cuerpo del modelo sustituye al lienzo— y son una mezcla de performance, tecnología y diseño, con una presencia inductiva de la música en sus obras audiovisuales.
Según refiere el propio artista utiliza el video como recurso expresivo, porque ofrece muchas posibilidades, pues la imagen en movimiento y los recursos sonoros ayudan a calzar o recrear aún más determinada idea. Moltó ha reiterado que su lógica de pensamiento creativo es generalmente secuencial, por lo que llega al video casi por necesidad.
Después de dos décadas, Eduardo Moltó regresa a la galería donde realizara su primera exposición personal (el Centro de Arte 23 y 12) para hacer un puntual recuento del camino recorrido; pero esta vez será una exposición totalmente audiovisual en la que los recursos tecnológicos ofrecen al espectador una sintética antología de los aspectos más significativos de su labor artística, y en la cual cada trabajo de diseño o de dirección de arte, cada obra bidimensional, cada video, se irá conformando ante los ojos del espectador en una instalación audiovisual que lo incluye casi todo.