“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano. Así de simple, y así de desmesurado”.
Gabriel García Márquez

CRITICA


  • Las plantas, la energía del deseo femenino
    Por José Luis García

    El chileno Roberto Doveris consiguió con Las plantas el Gran Premio del Jurado en la sección Generation 14 Plus de la Berlinale 2016, además de una Mención Especial del Jurado Joven. Las plantas es una cinta protagonizada por la cantante argentina Violeta Castillo en una historia urbana rodada en Santiago que atrae por su original concepción y habilidad en el guion para retratar distintos viajes iniciáticos e incluso experimentales de la juventud actual chilena.

    Siempre son bienvenidas al cine propuestas novedosas que estén bien hechas, y aquí esa premisa se cumple. El filme nos presenta a Florencia, una chica de 17 años cuya vida familiar se ha desmoronado porque su madre está internada en un hospital y su hermano quedó en estado vegetal tras un grave accidente, por lo que debe cuidarlo ella sola en la casa. Lejos de afligirse por ese penoso panorama, la joven comienza a leer un cómic llamado Las plantas y a explorar su curiosidad sexual.

    El título de la película es una clara referencia tanto a la situación de inmovilidad de los parientes más cercanos de Florencia, como al contenido de ese libro de cómics que versa sobre una invasión de espíritus vegetales durante la luna llena que pueden poseer cuerpos humanos. Y es que la imaginación es una de las partes importantes que componen esta historia en donde la obligada inacción del hermano y la madre parece estar concentrando el relato en el despertar sexual de la protagonista, quien junto a dos amigos comienza a explorar su sexualidad con desconocidos a través de Internet.

    Siempre en un tono de buena onda y sobre todo sin complicaciones o enredos que pudieran confundir al espectador, Las plantas viene a representar la mirada heterosexual femenina, entendiendo el cuerpo masculino como objeto de deseo cuando la protagonista quiere saber y experimentar lo que es la sensualidad y el erotismo, explorando los límites como haría cualquier adolescente. Ese juego erótico poco a poco se transforma en algo fundamental en la película hasta el punto de que puede llegar a ser peligroso porque una misma situación repetitiva se podría llegar a desbordar.

    El ritmo narrativo del filme nos pasea también por alguna animación gráfica y por distintas músicas instrumentales compuestas por la cantautora argentina, en su mayoría rock pero también algo de pop y música coreana, concretamente el K-pop, un estilo que hoy bailan y hace furor entre los jóvenes santiagueños, en su conciencia de grupo y en su búsqueda individual de aceptación social.

    Roberto Doveris da un paso importante hacia la democratización del cine a través de visiones múltiples desde la ficción. Aquí el hombre es el objeto de la mirada de la mujer, en una historia que por su fuerte componente sexual podrá resultar algo violenta, no tan solo porque se llegue a ver algún pene en pantalla, sino además porque no es ni mucho menos lo más habitual en las películas. La puesta en escena de Las plantas es novedosa y abre muchas líneas interpretativas que evolucionan.


    (Fuente: Cinestel.com)


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