“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano. Así de simple, y así de desmesurado”.
Gabriel García Márquez

NOTICIA


  • Tres décadas de la creación de una fábrica del ojo y la oreja
    Por Mawarí Basanta

    La Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV) nació el 15 de diciembre de 1986 como un sueño de varios intelectuales para fomentar la creatividad, la cultura y la revolución comunicacional de nuevos cineteleastas.

    Es nombrada por algunos como “la escuela de Gabo”, Fernando Birri fundador y director de la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV) la renombró “Escuela de Tres Mundos” porque entre sus aulas conviven, comparten y crean imágenes estudiantes de América Latina, el Caribe, África y Asia.

    Fue Birri quien en su Acta de Nacimiento, un 15 de diciembre de 1986 naufragó entre las utopías y mencionó que esta escuela era una “fábrica del ojo y la oreja, un laboratorio del ojo y la oreja, un parque de atracción del ojo y la oreja”.

    Pero el nacimiento de la EICTV fue la consolidación de varios partos creativos, de andares que tomó como punto de partida el I Encuentro de Cineastas Latinoamericanos que se reunió en Viña del Mar, Chile, en el año 1967, lo que derivó de un Comité de Cineastas de América Latina (C-CAL)

    Fue en 1985, cuando los miembros de la C-CAL, con el apoyo del escritor y amante del cine Gabriel García Márquez inauguraron la sede de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano (FNCL) en Cuba, con miras a una meta ambiciosa: crear una escuela internacional de cine y televisión.

    García Márquez lo anunciaba esa tarde del 4 de diciembre de 1985, la FNCL recibiría del Estado cubano una donación para la puesta en marcha de la escuela, “una donación que nunca nos cansaremos de agradecer, tanto por su generosidad sin precedentes y su oportunidad, como por la consagración personal que ha puesto en ella el cineasta menos conocido del mundo: Fidel Castro.

    Fue el comandante Fidel Castro quien dejó caer la idea ante el Comité de Cineastas de América Latina que esta escuela no solo debía acoger estudiantes de América Latina, “me parece incluso, mientras los africanos no tengan una posibilidad similar, debiera extenderse la idea de la escuela a los africanos, o cualquier otro país del tercer mundo”.

    El gobierno cubano donó el terreno, las instalaciones y los equipos para conformar la escuela en la Finca San Tranquilino en San Antonio de los Baños, al sureste de La Habana en Cuba, en medio de las celebraciones de la octava edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

    La EICTV estaba destinada desde su nacimiento a la formación de cineteleastas, a la búsqueda de la descolonización cultural, como lo dijo Fidel Castro en el día inaugural de la escuela, “esto es una lucha por la liberación de nuestros pueblos, para liberarnos quizás de uno de los mecanismos más infernales con lo que cuentan los opresores que es el monopolio de los medios masivos”.

    Julio García Espinosa, otro de los fundadores y sexto director de la EICTV, señaló que el andar de la escuela era estudiar y descubrirse en el cambio, “es como una fábrica de energía creadora”.

    Esta fábrica de creadores, desde su fundación hasta julio del 2015, ha recibido a 883 estudiantes llegados de 60 países, 729 son de América Latina y el Caribe.

    El cineasta Tarik Souki Farias apuntó que otro de los logros de la escuela fue la acción política que logró en los años 60, “en defensa de los cineastas y de nuestro cine contra la persecución que efectuaban las dictaduras terribles de militares del cono sur y de otras partes de América Latina”.

    A tres décadas de la creación de la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños, su actual directora Susana Molina mira el futuro como un compromiso “con la revolución y con lo que ella significa para todos nosotros”.

    “30 años después mientras pensamos en el futuro, estudiantes, profesores y trabajadores nos esforzamos por aprender a contar un cuento con la imaginación y locuacidad de Gabriel García Márquez, a realizar un cine magistralmente imperfecto con Julio García Espinosa y a plantar definitivamente la utopía en estos verdes campos junto al entrañable Birri para traspasar de la mano de todos la línea de sus horizontes”, dijo Molina.

    Las palabras de Susana Molina resaltan lo dicho por Fernando Birri ese 15 de diciembre de 1986, cuando leía el Acta de Nacimiento de la EICTV, y marcaba el inicio de la utopía del ojo y la oreja.

    (Fuente: www.cnac.gob.ve)


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