“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano. Así de simple, y así de desmesurado”.
Gabriel García Márquez

NOTICIA


  • De la utopía del ojo y de la oreja

    A pocos días de empezada la caliente primavera del año 86, rodeados por el azul turquesa del Caribe, bajo la luna creciente, náufragos de la Utopía, salvados de un mundo de injusticia imperial y de demencia atómica, La Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano decide dar vida a la Escuela Internacional de Cine y TV en San Antonio de los Baños, Cuba, sobrenombrada Escuela de Tres Mundos (América Latina y el Caribe, África y Asia).

    Resultado de las necesidades, experiencias y reflexiones críticas y autocríticas cumplidas durante treinta años del Nuevo Cine Latinoamericano, esta Escuela, antes de nacer, cupo en un sobre ambulante: para explicarnos mejor, allí encerrábamos tres figuras, un círculo rojo, un cuadrado azul y un triángulo amarillo, que hoy superpuestos, son el logo de esta Escuela-Atípica.
    Atípica porque, entendida en la síntesis de este logo y no obstante su nombre, esta Escuela no es una escuela escolástica sino anti-escolástica: central productiva de energía creativa para imágenes audiovisuales. Una fábrica del ojo y la oreja, un laboratorio del ojo y la oreja, un parque de atracciones del ojo y la oreja.

    Imágenes audiovisuales, hemos dicho. Pero lo de audio-visual, de cualquier modo, al final del milenio, me suena ya anticuado. Sabemos que hay quienes perciben el color de un objeto por su tacto, tocándolo, y que las moscas ven paisajes de ondas infrarrojas, sabemos que hay sonámbulos -y aparatejos- que escuchan conversar las plantas entre sí. Por eso preferiría desplazar la terminología a Centro de Producción de Visiones y Audiciones. Pero, para entendernos de algún modo, digamos que la Escuela aspira a ser un Centro de producción de la imagen global audiovisual: Cine y TV.

    En esta escuela, donde todos venimos a enseñar y aprender contemporáneamente, el subscrito, que ha sido responsabilizado como su Director, será también su primer alumno en la especialización TV. Cine y TV, decíamos: formación de cineastas y teleastas. O más apropiadamente, para corregir en la invención ideal del hombre, la división real existente en la práctica: formación de cineteleastas.

    En los comienzos de mis angustiosos años de exilio del 60, cuando este hoy era todavía incierto mañana ¿Quién nos hubiera podido decir que esta nueva Escuela estaba ya en las lunas del vientre del tiempo? Solo la terca esperanza, o su hermana terrestre: la certeza carnal, la certeza relativa del reino de este mundo, más cierta que la certeza absoluta de la muerte.

    Y hoy, cuando ese hoy de entonces es ya ayer, la realidad supera lo ensoñado. ¿Y mañana, mañana?

    “Obras siempre están en la buena me¬moria que con buen entendimiento é buena voluntad escoge el alma” recuerda en su Libro de Buen Amor el Arcipreste de Hita. Entendimiento, voluntad y memoria, que nos ayudan a decir que ayer fue la documentación crítica el primer paso de una Escuela para una aproximación a nuestra distorsionada, mentida, negada realidad. Documentalismo crítico. Pero hoy, después de treinta años de nuestro movimiento, la exigencia más que la necesidad, de un argumentalismo, de una expresión narrativa argumental madura se hace impostergable: expresión narrativa crítica. Ficción crítica. Y mañana, pero mañana ya es hoy, proyecto crítico, sueño crítico, delirio crítico, cine y TV visionarios, visión crítica, anticipatoria de la realidad de Tres Mundos. Realismo crítico-mágico. Realismo mágico-crítico.

    Expresar lo que todavía no tiene un nombre, una imagen, un estilo. Expresarnos, nombrarnos, imaginarnos.

    Para que el lugar de la Utopía, que, por definición, está en Ninguna Parte, esté en alguna parte: por derecho de cronología geográfica, política, poética, está en el que los otros llaman Tercer Mundo y nosotros Nuestra América, Nuestra África, Nuestra Asia, Nuestro Mundo.

    Alumbrado por relampagueantes ser- pentones de espumas caribeñas y por la pulsión de satélites-espías, falsas estrellas de penetración audiovisual, que no impe¬dirán la llegada del alba de nuestras luchas de liberación, en el orgasmo de este parto de la imaginación colectiva, larga vida a la Utopía del Ojo y de la Oreja de la Escuela Internacional de Cine y TV en San Antonio de los Baños, Cuba. Isla re-unión de Tres Mundos.

    Ante mí,





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