“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano. Así de simple, y así de desmesurado”.
Gabriel García Márquez

ENTREVISTA


  • Pato Escala, productor y presidente de Animachi
    Por Marta García

    Desde su nacimiento en 2011, Animachi, la Asociación Chilena de Animación, trabaja con el objetivo de desarrollar la industria de animación chilena e impulsar su internacionalización, tarea que se allanó con el premio Óscar para el cortometraje Historia de un oso. Con una participación de 20 empresas y 15 profesionales, la entidad se presenta en mercados y festivales con la flamante marca Chilean Animation. LatAm Cinema conversa con Pato Escala, productor y presidente de la asociación, sobre los desafíos del sector.

    ¿Cuántos largometrajes están actualmente en proceso de producción? ¿Cuántos en desarrollo? ¿Qué promedio de años están precisando para completarlos? ¿Y qué promedio de presupuesto?
    Actualmente hay cuatro largometrajes en desarrollo (Mango Brothers, Sol en la ciudad, Metamorfo y El ojo del gato) y tres en producción (Nahuel y el libro mágico, Homeless y La Casa Lobo) el promedio de años siempre depende del tipo de proyecto, la técnica y el financiamiento, pero el estimado va entre 3 a 4 años para la producción completa con un presupuesto promedio de 2 a 5 millones de dólares.

    El panorama es más activo en lo que a producción de series se refiere. ¿A qué responde esta situación? ¿Está relacionado con la estructura de fondos?
    Los fondos sin duda son importantes pero creo que muchas productoras han hecho un gran esfuerzo por crear series de televisión porque los contenidos animados infantiles en Chile son casi inexistentes en nuestra televisión abierta e intentar recuperar un espacio en televisión ha sido un estímulo para los creadores nacionales.

    Por este motivo el fondo del Consejo Nacional de Televisión ha impulsado la producción de este tipo de series a través de su fondo de fomento, pero aún falta que existan los espacios en televisión para que los programas tengan continuidad y permitan la creación de audiencia.

    Por otro lado, los largometrajes se han reactivado después de varios años en pausa. El último largometraje animado hecho en Chile se realizó en 2007 (Pulentos, la película). Esto sin considerar Selkirk (año 2012) la coproducción Uruguay-Chile-Argentina, donde la participación de Chile estuvo más enfocada en la realización de fondos digitales. Esta activación responde al trabajo sistemático que hemos realizado en conjunto con el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de nuestro país, para crear una categoría independiente para largometrajes animados, que nos permitiera acceder a una mayor cantidad de recursos y a una extensión en los plazos de ejecución para la producción de los proyectos.

    "Los realizadores de animación en Chile y Latinoamérica sienten que el Oscar de Historia de un oso ha abierto una puerta para nuestras ideas y ahora depende de nosotros tener la capacidad creativa y comercial de llevar esas ideas a otros territorios".

    El Ministro de Cultura anunció en mayo un fondo específico para la animación. ¿Se ha implementado ya? ¿Cuál es la situación actual de los fondos para la actividad?
    Como te contaba antes, es un trabajo que nuestra asociación ha realizado en conjunto con el Consejo de Cultura y se ha avanzado gradualmente. Primero con la implementación de la categoría largometrajes de animación hace dos años atrás y este año con un fondo específico para esa categoría que permitirá a los proyectos postular por etapas de realización (Pre-producción-Producción y Post-producción). Al cumplir una etapa se puede postular nuevamente al fondo para financiar la siguiente etapa y de esta manera ir avanzando con los proyectos de una forma sólida que permita ir sumando inversionistas o coproductores en el camino.

    El Oscar para Historia de un oso supuso el reconocimiento en Chile de un sector que habitualmente permanece invisibilizado en la industria y en la sociedad. ¿Qué significó para la animación chilena a nivel nacional e internacional?
    El reconocimiento para Historia de un oso permitió visibilizar al sector de animación chileno a nivel nacional e internacional, pero quizás aún no ha pasado el tiempo suficiente como hacer un análisis en profundidad de lo que realmente ha significado no solo para nuestro sector, sino que para la cinematografía chilena. Punkrobot, la productora detrás del cortometraje, ya trabaja en un nuevo proyecto por encargo para una productora en Estados Unidos, lo que podría significar que así como mucha publicidad animada para Norteamérica se hace en Latinoamérica, empecemos también a exportar nuestros servicios en la realización de contenidos. Lo otro que hemos podido observar es que hoy en día los realizadores de animación en Chile y Latinoamérica sienten que se ha abierto una puerta para nuestras ideas y ahora depende de nosotros tener la capacidad creativa y comercial de llevar esas ideas a otros territorios.

    ¿Qué desafíos tiene hoy el sector de animación chileno?
    Nuestro mayor desafío como sector es constituirnos como industria. Actualmente la carrera de animación se enseña en ocho universidades, nuestros contenidos se exportan a toda Latinoamérica, las empresas de animación publicitarias prestan servicios para grandes agencias en el extranjero, estamos en un momento de consolidación del sector y debemos tomar las decisiones acertadas que nos permitan convencer al estado y a privados de apoyarnos en este desafío. Nuestra asociación seguirá trabajando para desarrollar esta industria y permitir su internacionalización a través de nuestro proyecto Chilean Animation, el que busca impulsar la exportación de contenidos y servicios animados chilenos al extranjero.

    (Fuente: latamcinema.com)


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