“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano.
Así de simple, y así de desmesurado”.
El pasado 6 de mayo se realizó la premier del largometraje El regalo de Sofía, el más reciente estreno del cine paraguayo. El proyecto se inició a partir de una inquietud de dos colegas cineastas, Leticia Coronel y Hugo Cataldo, que “buscaron romper con la burocracia y el preconcepto de que en Paraguay no se puede hacer cine”. Las proyecciones abiertas al público se realizan desde la segunda semana de mayo.
La dirección de fotografía estuvo a cargo de Jerónimo Buman, y se completó la película con la edición de Paul Ocampos. Hugo Cataldo, uno de los directores del proyecto, declaró que "El regalo de Sofía fue escrito en un día, con una influencia que apunta a la improvisación actoral, donde no se despliegan grandes escenas de acción, sino dramas de cada personaje".
Realizaron la película en tres jornadas de rodaje y de edición, por las cuales podemos considerar a este proyecto como “cine express”. La película transcurre en Asunción un sábado santo, y su eje es Sofía, que cumple siete años. Tres historias paralelas que desembocan en un cumpleaños, donde los secretos de una familia se revelan con silencios incómodos y verdades disfrazadas.
La película El regalo de Sofía es un ejemplo de que, definitivamente, la creatividad llega en los momentos menos esperados. Leticia Coronel y Hugo Cataldo estaban mirando La noche del señor Laszarescu, cuando decidieron parar la proyección y ponerse a escribir un guión. ¿El resultado? Hoy, aproximadamente dos meses después, el filme El regalo de Sofía. Uno de los principios de la película, que se mantuvo desde el inicio en todas sus etapas —preproducción, producción, postproducción—, es la fluidez. Los directores, Coronel y Cataldo, explican que todo el proceso fue "muy rápido".
"Al día siguiente de comenzar a escribir ya hicimos los arreglos. Al tercer día preproducimos. Fue un proceso corto de tiempo, pero muy intenso. Estos no son los tiempos normales en que se hace una película, pero desde el principio dejamos en claro que era un experimento. Dejamos que fluyera, que siguiera su propio camino. Esa es la energía que tiene y ese era nuestro fin desde el principio", explica Leticia.
Sostienen que es una forma de hacer las cosas de una manera práctica que no compromete la libertad artística. Los actores, en vez de un guión, recibieron hojas redactadas en primera persona con los pensamientos internos de cada personaje. La improvisación es un fuerte ingrediente del filme.
"Uno debe ajustarse y querer a sus limitaciones. De ellas debe salir la creatividad. La idea es experimentar con muchas cosas. Los personajes piensan mucho internamente. Es un filme más de sentimientos que de diálogos profundos. Pero por detrás del día a día hay una tensión, cosas que no están resueltas", explica Hugo.
Importantes nombres se encuentran dentro del reparto de la película. Justamente gracias a eso, de haber sido concebida como un cortometraje, culminó siendo un largometraje. Agustín Núñez, Miriam Sienra, Regina Bachero, Natalia Nebbia, Alicia Martin. Todos ellos y muchos más se prestaron con gusto a formar parte de ese experimento.
Ambos directores expresaron que nunca estuvieron más orgullosos de ninguno de sus proyectos. Lo que nació como algo que hacer en Semana Santa para divertirse, terminó siendo un resultado palpable. "Es una película digna, linda y maravillosa, y estamos enamorados de nuestro resultado. Más allá de todo, fue una experiencia vivencial muy interesante", dice Leticia.
Todavía queda por descubrir quién es Sofía. Es una niña de 7 años que no culmina de comprender a su familia. Para conocerla más, habrá que verla en la pantalla grande.