“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano. Así de simple, y así de desmesurado”.
Gabriel García Márquez
Presidente (1927-2014)

ENTREVISTA


  • María Álvarez: “Del cine nunca volvés peor”
    Por Rolando Gallego

    La debutante María Álvarez finalmente estrena su ópera prima Las cinéphilas (2017) una película que a partir de reflejar la pasión por el cine de un grupo de mujeres explora sobre cuestiones vitales relacionadas a la vejez, la soledad, las rutinas y la experiencia colectiva de mirar películas. “El cine es una excusa, hay una línea de trasfondo que es la extinción de algo, ellas están en los últimos años de sus vidas y la manera en la que ven cine, está en riesgo, por eso hago el documental por el espacio”, afirma en una charla con EscribiendoCine.

    ¿Cómo fue la elección de cada una de las cinéfilas?

    A las cinéfilas las vengo viendo desde que estudio cine y tengo particularmente recuerdos de mujeres en la Sala Lugones que van a comer al cine, con su tupper, mujeres que van a dormir al cine, hablo de mujeres porque las mujeres sobreviven diez años a los hombres, no digo que no haya por esa edad cinéfilos, es una estadística, en mis años de estudiante recuerdo verlas ahí, latiendo en la sala y en la periferia del cine, y es algo que las tiene sosteniendo las salas. A una de ellas la conocí en una fila del BAFICI, sacó una agenda con mil películas, me empezó a recomendar, se había visto todo.

    ¿Ahí encontraste la película?

    Me fui, la idea me quedó rondando, me acerqué al Cineclub Núcleo ya con la idea de la película, hablé con Alejandro Samaritano y me dijo tenés que conocer a una, y era Estela, la que ya había visto en el Festival. A Norma la busqué en el Centro Cultural Rojas de una clase de cine para la vejez, hizo una pregunta sobre cine mainstream, me llamó la atención que conociera ese término y la convoqué, por eso es la más activa en cuanto hacer cine. Al resto lo fui a buscar, a los cines, yo soy una de ellas, entrevisté más que las que quedaron, y dejé las que tienen un vínculo diferente con el cine, no quise repetir, ellas tienen cada una algo de mí y de la manera de ver su vida.

    Partiste de las historias de cada una de las cinéfilas, pero ¿cuál era la idea que querías transmitir sobre el cine y la experiencia en la película?

    El cine es una excusa en el documental, no una excusa menor, porque no hay muchos lugares que puedas ir a las cuatro o cinco de la tarde y que te exija emocionalmente, son muy pocos los lugares que podés estar físicamente sentada, podés ir a un museo, pero te exige caminar, vas a la plaza, si hay sol, a esa edad no hay muchos lugares en donde tengas una contención emocional o intelectual, e incluso un vínculo con otra gente, y al mismo tiempo apto físicamente. El cine es una excusa, no menor, hay una línea de trasfondo que es la extinción de algo, ellas están en los últimos años de sus vidas y la manera en la que ven cine, está en riesgo, por eso hago el documental por el espacio, importante.

    Porque además no es un espacio comercial, es un espacio en donde circula un tipo de cine distinto…

    Claro, y que además se pueda pagar, y yendo a lo más concreto, que puedas acceder a eso, vestirte y salir de la casa.

    Para ellas ir al cine es un rito…

    Si, se peinan, se maquillan, eligen, algunas seleccionan, otras menos, algunas más. El cine es una excusa de la pulsión de vida de estas mujeres. Otras personas tienen esa pulsión en otras cosas, acá es la pulsión de vida de una curiosidad, levantan una hoja en una plaza y quieren saber de dónde es, y eso a los ochenta años, es muy difícil, yo tengo la mitad y siento que es así. Hay veces que uno ni se quiere levantar, y ellas lo hacen. Esa pulsión de vida, más allá de la soledad, incluso las que tienen hijos, ellos hacen su vida, a esa edad uno está solo, aunque estés casados, administran así su mundo interior, si tengo que ir al cine a las seis, me levanto a las cinco, voy a almorzar a tal hora, organizan de ahí para atrás.

    Es el evento del día…

    Claro, tienen otras cosas, pero todos los días hacen eso.

    ¿Es el rito más importante?

    Es el que las sostiene, incluso organizan actividades de camino al cine. Yo lo hago. Hay veces que no querés salir de tu casa, pero del cine nunca volvés peor, eso es para mí, no importa la película que veas, si fue mala o buena, del cine nunca volvés peor.

    ¿Hubo algo que te pidieron no mostrar o que no sea parte de la película?

    En un momento consideré hacer la película con mujeres de los cines cerrados que están en los shoppings, me acercaba a las mujeres en lugares de ropa o en bingos, y en un bingo que antes era un cine, pero no te dirigían la palabra. A las cinéfilas les hablabas y al otro día estaba en sus casas, eso era el cine, tienen la cabeza muy abierta. En un momento pensabas si te iban a mirar como “estafadores” que se metían en la casa, nunca me dijeron nada.

    ¿Creeé que esto se desprende de las características del proyecto?

    Confiaron en mí y ellas querían estar con nosotros, es algo nuevo, las argentinas, por ejemplo, estuvieron en BAFICI, Estela presentó la película en Festivales del país, sola. Ellas son mi equipo, y Tirzo Díaz, mi marido, de Locarno les mandé postales, el compromiso era con ellas. Cuando editaba pensaba eso.

    ¿Cómo vivís el boom y fanatismo alrededor de la película y las cinéfilas?

    En el BAFICI la gente subía fotos con Nanni Moretti y con ellas, eso define todo. Me envían fotos y listas, es como que recién empiezan a ver eso.

    ¿Sentís que las visibilizaste?

    Sí, y la gente se pregunta qué pasa por la cabeza de estas mujeres que ven una de Quentin Tarantino y una de David Cronenberg, por ejemplo.

    Y además hablan desde un marco teórico, no es que dicen cualquier idea ¿es raro no?

    No, y tal vez ven películas que son un delirio, y las ven de punta a punta, imagínate todas tus vivencias sumado a una película diaria, y ahí hay otro tema de la película, mezclar la realidad y la ficción. Nadie está exento de ser como ellas, yo las miraba no como un objeto sino desde ese lugar. En Argentina la vieron muchas veces, hasta en mi casa la vieron, a cada una las aprecio porque me dieron todo. Ellas no ven cine en computadora, por eso necesito que salga y se vea en salas. Para ellas no es cine eso, y no tienen computadora o celular. Te das cuenta que no les interesa esa imagen que parece que en más importante que la realidad. Estela está conectada y Norma también, pero hay otras que no. Ellas tienen una ideología de izquierda en común, son muy humanas, empáticas, conscientes del entorno. El cine les ha formado la personalidad.

    Llega el estreno ¿qué sentís de finalmente poder mostrarla en salas?

    Es una película sin fondos, sólo un pequeño aporte del INCAA, mínimo y todo el trabajo de lanzamiento lo voy a hacer yo. La película existe, funciona, cumplió ampliamente todo lo que imaginaba que iba a pasar, voy a poner todo de mí, pero la película ya tiene vida propia, la gente la disfruta.

    Tiene vida propia ¿cómo es esto de soltarla y que devuelva respuestas?

    No sé, porque no podría decirte qué pasa si no te lo devuelve. Siento mucha gratificación en lo que me dicen, “amo la película”.

    No pasa siempre…

    No lo sé, es lo primero que expongo masivamente, siento algo muy especial, me dicen “no tengo miedo de envejecer”, “esa soy yo”, tenía miedo porque son mujeres, solas, pero hay lecturas que van más allá de “mujeres jubiladas que van al cine” y que no ven más que eso.


    (Fuente: Escribiendocine.com)


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