ARTÍCULO



  • La aventura de hacer cine 3D en Bolivia

    Cuatro años que inicialmente debieron ser solo dos, innumerables pruebas técnicas y escollos diversos como el alto costo de acceso a los avances tecnológicos en el país rodean a la filmación de Los restos del último amanecer, la primera película boliviana hecha en formato tridimensional y una de las primeras experiencias en Latinoamérica.

    “Lo más probable es que dentro de los próximos cinco a 10 años, gran parte de las películas sean en 3D. En este momento estamos viviendo algo parecido a la transición que hubo entre la televisión en blanco y negro y la televisión a color y nuestra propuesta, como cineastas, es que el 3D ayuda a hacer cine realista y que no se entienda como meramente efectista”, señala el director y guionista de la película, el tarijeño Gustavo Castellanos.

    Castellanos, quien visita las tres ciudades del eje central para hacer las pruebas de exhibición de su filme en 3D, comentó que a raíz de esa propuesta, formulada por un grupo de cineastas latinoamericanos durante un curso de postgrado cinematográfico en Colombia, comenzó a madurar la idea de la película.

    “Nuestra propuesta no es efectista, aunque obviamente la gente se sienta sorprendida al observar mayor realismo; más bien hemos trabajado en función a una temática que es la urgencia de un cambio de comportamiento respecto del medio ambiente para evitar consecuencias catastróficas para el ser humano”, dice Castellanos.

    Explica que el uso del color en la pantalla aportó realismo, el 3D busca lo mismo y, en esa línea, ya se habla de producciones en 4D que incluirían sensaciones como el tacto y el olfato. La aventura para la productora Bolivia Interactiva comenzó en 2006 y se extendió por cuatro años porque los equipos para este tipo de filmaciones tienen costos inaccesibles para el cine latinoamericano.

    Para ilustrar la complejidad, Castellanos explica que la tecnología de filmación en 3D funciona simulando la vista humana, es decir, se filma con dos cámaras como si fueran el ojo izquierdo y el derecho, con una distancia entre sí que simule el eje focal; pero para esto las cámaras no deben ir lado a lado, sino una encima de la otra. Ahí comienza la complicación.

    Castellanos explica que, para simular la vista humana, las cámaras grandes representan un problema pues la distancia entre ambas es proporcionalmente mayor a la que debe existir entre ojo y ojo, lo que hace que el registro de la imagen salga distorsionado.

    En Estados Unidos o Europa, países que cuentan con el suficiente avance tecnológico y recursos para acceder a él, las máquinas se ponen una sobre otra y gracias a un complejo sistema de espejos se logra que la imagen parezca vista por dos ojos ubicados lado a lado.

    “Ese sistema es carísimo, son más de 2 millones de dólares y resulta inaccesible para cualquier productor latinoamericano. Es por eso que nosotros hemos tenido que hacer 10 000 pruebas (en sentido figurado). Tras mucho investigar conseguimos unas máquinas recién salidas, pequeñas, manejables y con mucha calidad. Las sincronizamos y logramos la distancia focal”, cuenta el cineasta.

    Explica que ese sistema se fue ideando por el equipo de producción ya que no existe en el mercado. Recién este año, la empresa Panasonic sacó al mercado dos cámaras que hacen un registro de imagen similar al que se requiere, aunque solo lo fabrican a pedido. A pesar del alto costo, este nuevo equipo resulta más accesible.

    La brecha que existe entre la fructífera producción norteamericana o europea y la producción latinoamericana, se agranda en lo referente al cine 3D debido a los costos, dice Castellanos.

    Temática futurista
    Los restos del último amanecer funciona en dos temporalidades, ambas futuras. Un futuro ubicado en el año 3000, cuando la Tierra ya desapareció y algunos de sus elementos simbólicos vagan por el universo, custodiados por robots; pero en medio hay flash back o recuerdos del pasado que muestran porqué sucedió el cataclismo.

    Filmada en escenarios naturales de Potosí, Tarija y Chuquisaca, el filme tiene una parte animada que es la que demandó más tiempo y dinero. Mientras se hacían pruebas técnicas, entre diciembre de 2009 y enero de este año, se hizo el rodaje de la parte real.

    Actualmente, la película se encuentra en etapa final de postproducción de la banda sonora, afirma Castellanos.

    El elenco de actores es reducido porque se supone que es un período apocalíptico, posterior a la crisis climática.

    Respecto a la inversión, el director señala que aún no se han cuantificado los costos, sobre todo la inversión final realizada en el equipo de filmación. Señala que la idea inicial era que no por ser una película en 3D necesariamente debía ser cara, sino más bien accesible para poder impulsar el trabajo de otros productores latinoamericanos, compromiso del grupo que hizo el curso de cine en Colombia.

    “Entonces nos planteamos un presupuesto de 50 000 dólares, pero con seguridad que hemos rebasado en mucho esa cifra”, dice Castellanos.

    Respecto al costo de las entradas al cine 3D, más caras que las del cine bidimensional, el distribuidor Homero Rodas señaló que es complicado pedir a las salas que bajen sus precios; pero la idea, según Castellanos, es una segunda fase de exhibición que incluya ciudades intermedias y funciones especiales para colegios.

    Por esa razón se escogió una tecnología de filmación que no precisa un proyector especial, solo la compra de unas gafas especiales denominadas anaglifos, que se reparten al espectador.

    Anecdotario
    Castellanos señala que todo el proceso fue un compendio de anécdotas y sorpresas “fuertes” porque significó una comprensión real de lo que es el cine en 3D, tanto teórica como práctica.

    “La imagen en 3D nos salió a la primera y dijimos: ‘es pan comido’, pero luego hallamos dificultades porque es otra lógica. Son formatos nuevos, por ejemplo en el cine tradicional se filma en dos planos, pueden ser dos personas hablando frente a frente; pero en 3D hay relieves que no se ven bien, entonces obliga a volver a los inicios del cine y hacer planos individuales, es un aprendizaje en los cuadros, el movimiento, toda la cinematografía, dice.

    El estreno de la película está previsto para octubre, dependiendo de la disponibilidad de las salas de cine y la postproducción sonora.

    (Fuente: www.lostiempos.com)


Copyright © 2026 Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano. Todos los derechos reservados.
©Bootstrap, Copyright 2013 Twitter, Inc under the Apache 2.0 license.