También por promover valores esenciales de la creación artística, tanto en el orden estético como conceptual, merecieron menciones los videoartes Darío no ha muerto, de Rodrigo de la Vega (México) y Tinieblas, de Amilkar Feria (Cuba).
Cuba conquistó los siete reconocimientos de instituciones y organizaciones, entre los que está el premio Reality-Low Tech, de la Embajada de Canadá en Cuba, merecido por la obra Ingenuidad, de Kevin Álvarez, quien además recibió el galardón de la Asociación de ciudades hermanas Madison-Camagüey.
La organización Camaquito, de Suiza, decidió reconocer al realizador Alberto Martín por su propuesta Atlas, mientas la Empresa Ceiba Property Corporation Ltd. en La Habana, se lo concedió a Hansel Oms, con Black HOB.
Asimismo, el jurado de la Agencia Suiza para la Cooperación Internacional COSUDE, galardonó el videoarte Delirio, de Alejandro Alonso, en tanto el estímulo Noemí, de la Fundación Brownstone, correspondió a Reforma Agraria, de Yamil Garrote.
Por su parte el Premio La Pelegrina, de la Embajada de España en La Habana, lo mereció la obra S-tress, de Erick Coll.