Este joven artista se ha insertado en el uso de la imagen digital impresa a partir de diferentes grados de inter-conectividad relativos tanto a procedimientos tecnológicos como a referentes lingüísticos en la tradición, hecho que propicia una mayor conciencia de transferibilidad y maleabilidad entre los medios. El joven artista Carlos Enrique Prado en su exposición Otra forma más de mirar lo mismo, 2005 hacía un recuento de las disímiles opciones que desde la perspectiva de un escultor -como era el caso suyo-, podían derivarse como variantes digitales del urinario de Duchamp. Realizó entonces imágenes digitales que redimensionaban la cuestión no sólo del ready-made sino también de la representación digital tridimensional a la manera de proyectos o esculturas en 3D. Desde aparatos para parques infantiles hasta parodias de obras como la espiral de Tatlin, iban postulando toda una serialidad at infinitum la cual enriquecía el gesto original del maestro en la selección de su urinario.
