ENTREVISTA

  • Entrevista a Juan José Campanella
    Por Hugo Zapata


    Toma 1: ¿Están contentos con la repercusión?

    Juan José Campanella: Sí, estamos muy contentos. Vos sabés que en el cine no existe la felicidad solo existe el alivio. Y por lo menos estamos muy aliviados porque la película gusta y no fue al tacho. Todo lo contrario.

    T. 1: La semana pasada tratamos de comunicarnos con vos y estabas en Córdoba. Nos contaron que irte para Córdoba antes de el estreno es una cábala, ¿es verdad?

    J.J.C. : Bueno, sí. A nosotros nos gusta ver la película fuera de Buenos Aires y se eligió Córdoba, pero tiene su motivo también: es la segunda ciudad de la Argentina. En realidad me gustaría mucho hacerlo una semana, antes del estreno acá, me encantaría ir por varias ciudades del interior. Uno tiene siempre la perspectiva porteña de la cosa y me gusta mucho verla por afuera.

    T. 1: Con Fernando Castets, iban a escribir dos historias sobre equipos de fútbol de barrio, pero cuando conocieron el club Juventud Unida de Lavallol la historia se disparó para otro lado, ¿qué fue los que los cautivó del club e hizo surgir la historia de Luna de Avellaneda?

    J. J. C. : La gente. La gente que labura ahí en el club es una cosa increíble, son tipos que tienen los problemas que tenemos toda la clase media pero multiplicado por 10, y realmente la diferencia con respecto a lo que estamos acostumbrados es la falta de lloriqueo, la falta de moco, la falta de lamentarse permanentemente y hacer, hacer, hacer, pelearla, tienen un problema, bueno ´¿cómo se soluciona?´, todo realmente es ir para adelante, bueno ésta es la realidad que nos tocó, ´tratemos de mejorarla´. Por supuesto que esto no quiere decir que sean robots ni que sean autómatas los tipos, que no sufren y que no la paren, pero que realmente van mucho para adelante. Eso era algo que nos parecía que había contarlo, porque estamos acostumbrados a ver tanto moco, que ver gente que labura está piola.

    T. 1: En estos últimos tiempos hemos visto en los diarios que salían noticias donde a clubes de barrios le ocurrían lo mismo que al Luna de Avellaneda. ¿Te basaste en un hecho real o es pura ficción?

    J. J. C. : Una vez que encontramos al club y a la gente, empezamos mucho a ir a las reuniones de comisión directiva, a los partidos de básquet, a las funciones de danzas, a vivir bastante el club. Así fuimos armando los personajes principales, sus problemas personales y todo eso, pero nos faltaba ese conflicto grande que pusiera en peligro la vida del club, y eso fue saliendo. Como las cosas del club Juventud Unida, ésta deuda es un litigio que ellos tienen con la municipalidad hace mucho tiempo, pero también mientras estábamos escribiendo, justamente salió una noticia una vez de un club, creo que se llamaba Imperio, de Villa Crespo al que también le habían encajado una multa trucha de 40 lucas, y estaban tratando de hacer un locro comunal para juntar la plata y poder salvar al club y todo eso. Realmente estuvo basado mucho en esas historias.

    T. 1: En una de las escenas mas emocionantes que tiene la película, que es la asamblea general donde se decide el destino del club, los extras que vemos, ¿son miembros del club?

    J. J. C. : La gran mayoría son gente del club, y hay un pequeño porcentaje que son actores del grupo Catalinas, que están haciendo hace muchos años El Fulgor Argentino, en la Boca. Es un grupo de teatro comunitario, que lo hacen sin un mango y es un espectáculo, además, que recomiendo a todo el mundo porque es impresionante.

    T. 1: ¿De qué manera benefició a la escena el tener gente del club, y no extras que podrías haberlos tenías si querías?

    J. J. C. : Se respira una realidad en la película, una cosa es ver las caras, son las caras del club. No son actores extras, gente que generalmente tiene una cierta particularidad por eso quieren trabajar o tratan de lucir diferente, de hacerse notar, etc. Aquí todos los del equipo de básquet de la película son los del club Juventud Unida, las chicas de danza son las bailarinas del ballet del club, la coreógrafa fue la profesora de danza del club, y están por eso: por la cuestión visual primero. Pero además, en particular la escena que vos estas contando, la de la asamblea, fue fuertísimo porque claro, al no ser actores no tenían ese distanciamiento profesional que puede llegar a tener un actor y la estaban viviendo como si fuera del club de ellos ésta asamblea. Y era muy fuerte porque estaban llorando, aún afuera de cámara, terminaba y se abrasaban, por ahí se iban de libro y empezaban a las puteadas los que querían no vender con los que querían vender, pero era una cosa muy buena. En realidad con ellos hicimos tres asambleas de una hora y media cada una, de las que sacamos un montón de material, igualmente se posesionaron como si fuera el club de ellos el que estaba por venderse.

    T. 1: Luna de Avellaneda arranca con una secuencia súper descriptiva de lo que era el carnaval de 1959, me imagino que producir toda esa secuencia, debe haber sido una película aparte.

    J. J. C. : Sí, especialmente porque hubo que producirla con poco dinero o sea, en relación uno ve la película “pucha que película cara debe haber gastado mucha plata” y sí, gastamos más de lo que estamos acostumbrados, pero muchísimo menos de lo que se puede pensar. Mirá, la empezamos a preparar en junio y en octubre filmamos esa escena, así que imaginate. Conseguir la ropa por ejemplo, en total hubo que vestir a 700 personas, así que empezaron a buscar la ropa en ferias americanas. Aunque te parezca mentira, todavía hay boliches por barrios lejanos a los que les quedaban tres farwest, tres camisas de la época, así se fue armando todo. Con la cuestión de armar la quermese de afuera, por ejemplo, obviamente que no teníamos mucho margen para prueba y error eso lo armamos en un programa de computadora, todos los juegos primero en dibujo, después en maqueta, después en computadora todas esas cosas que te salen baratas, pero que ayudan a visualizarlo mucho antes de empezar a gastar la plata.

    T. 1: En un momento dentro de la historia toma un protagónico Alberto Castillo, que es interpretado por Walter Laborde, y realmente nos sorprendió que encontraron un actor con facciones parecidas. Cuando llegó este actor, la verdad, ¿prendieron una vela?

    J. J. C. : ¡Pero no sabés! Porque ya estábamos llegando a un nivel de desesperación total, habíamos puesto avisos en el diario, hicimos castings por todos lados, no lo encontrábamos. Mi idea nunca fue mostrarlo de frente y de cerca, era siempre medio de espalda y todo eso, no por ocultarlo sino por eso de la estética vista en los dibujos animados de Tom y Jerry que a los humanos solos se les ven las piernas, esa era siempre la idea. Y un día estábamos realmente desesperados y aparece el chino Laborde, que no es tanto actor sino uno de los cantantes de tango más importantes de la nueva generación. Y se ve que él se lo tenía muy manyado a Castillo, porque vino ya maquillado, vino como con algodón que se puso en los cachetes para hincharse un poquito y todo e hizo una imitación que yo te diría que un actor no la puede hacer, tiene que ser un cantante realmente, porque la manera de respirar, la manera de moverse en un escenario, realmente era notable y la prueba la tomábamos medio de espalda y de perfil de espalda. Y ahí sí, prendimos no una vela, un candelabro, porque fue un milagro.

    T. 1: Te quería preguntar por el trabajo de Daniel Fanego, que no le dieron mucha bola en las críticas y realmente es impresionante, debe haber sido complicado encontrar un actor para ese tipo de personaje, alguien que se le enfrente a Darín en pantalla.

    J. J. C. : La pegaste, sí estoy de acuerdo en todo lo que decís. Primero que la crítica no lo mencionó lo suficiente, porque lo que él hace es monumental, es mucho más difícil de lo que parece: no solamente el actor tiene que tener la capacidad para hacer este personaje, del que quizás desde el punto de vista humano es del que menos sabemos, entonces es mucho en la interpretación en lo que le tiene que dar humanidad, sino que justamente es como decís vos, en ese momento final en esa asamblea, le tiene que hacer frente a Darín, que es un actor con un peso específico en pantalla muy, muy fuerte. Y le tiene que hacer frente no solamente, hacer un papel decente, sino para llegar al punto en que lo puede llegar a derrocar, y nosotros como audiencia tenemos que vivir eso, nos tiene que convencer a nosotros también. Fue un proceso de casting, Daniel nos hizo el tremendo favor de venir a hacer una prueba.

    T. 1: ¿No lo tenías pensado desde un principio?

    J. J. C. : No, y realmente Daniel ha crecido de una manera interesante. Yo, la verdad, estaba más familiarizado con sus trabajos de hace más tiempo y que, bueno, no te daban la pauta de que podía llegar a hacer esto. Sus facciones han crecido de una manera muy interesante, muy cinematográfica además, tanto Daniel como Silvia Kutica, salen de un casting.

    T.1: Te hago dos últimas preguntas que no tienen que ver con la película en realidad: en estos últimos años estuviste dirigiendo en Estados Unidos dos series, de las cuales soy completamente fanático, La ley y el orden: Unidad de Víctimas Especiales, y L. A. Dragnet, ¿no te gustaría en algún momento trabajar el género policial acá con algún largo, no te atrapa?

    J. J. C. : Sí, el policial es un género que me encanta, además es un género, como decís, que lo hago mucho. Me gustaría. Si estás familiarizado con las distintas tendencias del policial, viste que La ley y el orden...es... bueno hay un crimen es el procedimiento de cómo la policía llega a encontrar al asesino, los personajes principales no tienen vida propia, eso es como la marca registrada de la Ley y el orden que es heredera del viejo Dragnet. A mi me gusta más para una película... me gustaría más un cine negro, no necesariamente con policías, una cosa más de la onda de Steven Bochco, para hablar de televisión: Policía de Nueva York, todo eso en donde los personajes le policía tienen una vida propia.

    T. 1: Pero digamos que las que estuviste dirigiendo tienen un formato cinematográfico.

    J. J. C. : Claro, totalmente. Además, si llegas a hacer algo que se pueda ver como televisivo, no te llaman nunca más. El jefe de directores de La ley y el orden: Unidad de Víctimas Especiales, el que elige los directores digamos, es Ted Kotcheff, que es el tipo que dirigió la primera de Rambo, y un montón de películas y la primera de Rambo está muy buena, nada que ver con las siguientes.

    T. 1: Totalmente.

    J. J. C. : Y lo principal que dice es: ´olvídense de que están en televisión esto es una película´

     T. 1: Mirá vos, bueno así salen también, no.

    J. J. C. : Sí, y realmente está muy piola. Además, es como jugar al ajedrez con reloj porque tenés que hacer una película en 40 minutos y hay que hacerla en ocho días, que está piola también.

    T. 1: ¿Cómo fue dirigir a Ice T, que es un rapero muy conocido en Estados Unidos?

    J. J. C. : Ice es un sueño para laburar, es remacanudo, tiene una actitud y, además, ha mejorado muchísimo, ha crecido muchísimo en los 3, 4 años que lleva haciendo la serie. El tipo tiene una actitud muy tranquila para trabajar, el tipo viene, me dice ´decime dónde querés que vaya, cómo querés que lo haga lo hago y me voy a casa´. Es muy tranquilo, los otros actores con más entrenamiento actoral por ahí te la discuten un poco más.

    T. 1: Ahora vos que estuviste en la cocina de Dragnet, ¿es en serio de que están basados en hechos reales o es chamullo para los televidentes?

    J. J. C. : No, esa es la premisa de las series: todo es arrancado de los titulares. De todas de La ley y el orden... tanto que, es muy gracioso porque es como un conventillo, los jefes de escritores de todas las series se pelean por lo titulares, en cuanto encuentran una noticia se pelean, lo agarran y son muy celosos de ellos. La historia después se desarrolla de manera distinta, pero los titulares son sacados, incluso si vivieras allá te darías cuenta porque son casos conocidos.

    T. 1: Tengo entendido que leíste una versión de lo que sería a remake de El hijo de la novia. La verdad, con una mano en el corazón, ¿va a estar buena o te parece que hicieron cualquier cosa?

    J. J. C. : Mirá, la verdad, con una mano en el corazón total allá no se van a enterar, vi el primer boceto. Mirá que allá son de una cultura de reescritura, así que esto no quiere decir nada de la película, a mi la primera versión me desilusionó un poco porque es igual. Nos ofrecieron rescribirla pero con Fernando no la quisimos aceptar y dijimos que no, por el mismo motivo por el que rechacé dirigirla: porque dije, ´no voy a hacer la misma película dos veces´ Incluso nos daba curiosidad ver qué hacía otra gente con la misma idea, así como un tipo que escribe una obra de teatro y se la dirigen dos directores distintos. La verdad, cuando leí la primera versión me pareció una traducción literal con cosas que yo no puedo ni creer, como por ejemplo cuando recuerdan cuando Nacho en el restaurante se confunde a Dick Watson con Bill Clinton, bueno dejaron eso. Para mí esa confusión en Estados Unidos no tiene sentido, nadie no va a conocer al presidente de su propio país. O sea, eso que acá era como algo que entraba justo dentro del personaje, allá se convierte en algo tan burdo que a mi no me gustaba. Pero quiero creer que era simplemente un primer boceto, hay que ver nada más cómo traducirlo y que se pongan un poco las pilas.


    (Fuente: Cinesargentinos.com)



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