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  • Patricia Riggen inicia su paso por el largometraje con buenas expectativas
    Por Fabián de la Cruz Polanco


    Iniciando una buena trayectoria en el mundo de los cortometrajes, con la realización de La milpa –con el que ganó 21 premios, incluyendo el Oscar estudiantil y el Emmy en la misma categoría, entre otros, y asistió a más de 40 festivales internacionales-, así como el documental Retrato de familia, Patricia Riggen ha iniciado con el pie derecho su camino como cineasta con la realización de La misma luna, largometraje que fue bien recibido por el público y la crítica en la reciente edición del Festival de Sundance, al grado de ser una cinta mexicana muy especial, ya que se vendió a los exhibidores en cinco millones de dólares en un solo día, lo cual deja más que claro que si se tienen pocos recursos y demasiadas esperanzas, se podrán escribir grandes historias.

    Ahora falta saber la decisión del público mexicano cuando la película sea exhibida pero, mientras tanto, comentamos algunas cuestiones con Patricia Riggen.

    “Estrené mi película en un festival que se llama Sundance, en Estados Unidos, y fue a raíz de ese festival que fue adquirida. Yo la estrené un domingo, era una película en español, en un festival meramente americano, entonces todo el interés estaba en la película de al lado porque era en inglés, y acá estábamos la de español. Sin embargo, para la hora en que terminó mi película, ya estaban todos los estudios, ya se habían cruzado a esa sala porque ya les estaba llegando el rumor de que era una película buena y estaban interesados en esta película y, a raíz de ahí, tuvimos una guerra por comprarla.

    “Esta es una película pequeñita, con un presupuesto muy bajo, incluso un poquito más bajo que el presupuesto normal en las películas mexicanas, y se vendió como pan caliente, para empezar, en un día. Se vendió en el precio más alto que nunca había alcanzado una película en español, no nada más mexicana.

    “Me dicen por ahí que esta película puede abrir muchas puertas porque esto no había sucedido antes. Ese interés y esa capacidad de invertir tanto dinero, hace que abramos las oportunidades a las películas en español o mexicanas para que los estudios de esa manera se peleen por ellas y, de esa manera inviertan. Fue la segunda película vendida a precio más alto de este año en Sundance”.

    El guión de esta cinta le llegó a Riggen en Los Ángeles, California, (ciudad en la que radica), porque una casa productora de Estados Unidos iba a hacerla. Tuvo la entrevista y la eligieron como directora del proyecto.

    Empezamos a trabajar en el guión; trabajó un año con la guionista y se dio cuenta que no era tan factible que fueran a financiar la película, por lo que decidió llevar el proyecto a otra compañía.

    Tuvo una oferta de un estudio hollywoodense. Les dieron fecha de inicio de rodaje pero, al final, decidió dejar también esa oferta y hacerla de manera independiente. Fue entonces que decidió venir a México y reunir financiamiento privado y financiamiento gubernamental para controlar el proyecto.

    Patricia Riggen comenta que su ópera prima es una película sin pretensiones, para un público masivo todo esto con la idea de atraerlo a las salas cinematográficas y demostrarle que el cine mexicano da para mucho más y transformarse en una verdadera industria productora.

    “La sorpresa que me he encontrado es que al público más sofisticado, el de Nueva York, de Manhattan, también le gusta. El público más sofisticado, como serían productores de la BBC en Londres, de 70 años, les encanta la película. Entonces, realmente no estoy de acuerdo con que una película tiene que ser de altos vuelos intelectuales para ser buena. O sea, si haces una película buena, sencilla, le puede gustar a cualquier gente.

    “Yo creo, que nuestro público merece que le hagamos buenas películas. A lo mejor, con esas buenas películas, entre escena y escena, entre línea y línea, uno puede dar contenidos que engrandezcan el espíritu y que mejoren la educación de la gente”.

    Ante el triunfo de La misma luna en Sundance, Patricia Riggen ha recibido hasta el momento varias ofertas para realizar un siguiente proyecto cinematográfico y no bajo la firma de una empresa independiente, sino de productoras transnacionales. Sin embargo, no se duerme en sus laureles y estudia las propuestas con detenimiento para continuar su paso en firme, aunque lo básico que anhela encontrar es el respeto a su carrera.

    “Si le va bien a la primera (película), pues se te abren todas las puertas. Si le va mal, como que debe ser más difícil conseguir el interés de los financistas. Como mujer, yo te puedo decir que fue difícil que mucha gente creyera en mi; incluso muchos de mis colaboradores nunca creyeron en mi aún trabajando conmigo, pagándoles. Nunca respetaron mis ideas, nunca creyeron que tuviera talento y no sé en qué consiste.

    “Nunca he tenido una oferta de trabajo en México hasta antes de esta película, a pesar de que siento que había, en cierta manera, mostrado un poco mi oficio. Creo que una de las cosas que necesitamos tener en México es no ver color, o género. Pero, sobretodo, no ver si son tus compadres o tus amigos. Simplemente ver el talento y si hay, pues va a haber una buena película y, si no hay talento, por más buena onda o conocidos que sean no se va a poder.

    “Yo creo que eso es lo que más me gusta de allá, que no importa quien seas y lo que importa es tu proyecto y si pinta bien, ¡vas! Puedes ser albino, da igual. Lo que importa es tu proyecto y tu talento. Y por eso yo he sido muy feliz trabajando en Estados Unidos, y adoro México y siempre voy a volver a hacer mis proyectos aquí porque todas mis historias son de acá, pero ahora si que donde me aprecien o me contraten ¿no?”.

     


    (Fuente: Filmeweb No. 28)


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