CRÍTICA



  • Historias que solo existen cuando son recordadas, realismo mágico en una localidad rural brasileña
    Por José Luis García


    Historias que só existem quando lembradas (Historias que solo existen cuando son recordadas), ópera prima de la realizadora brasileña Julia Murat, obtuvo una mención especial del jurado de Horizontes Latinos en la pasada edición del Festival de San Sebastián.

    La hija de Lucía Murat debuta en la dirección cinematográfica con un filme que, sin dejar de ser una historia de ficción, se acerca mucho a los recursos narrativos del documental.

    La novela Pedro Páramo de Juan Rulfo es su principal inspiración, pero también lo son algunas obras de Gabriel García Márquez y en menor medida Jorge Luis Borges.

    La vida cotidiana del ambiente rural crea una especie de realismo mágico que Murat ha querido plasmar en la película siguiendo las directrices de este movimiento literario que se fija en aquello que transmite la vida cotidiana de los habitantes de una pequeña localidad. La fotografía viene a ser el eje permanente a partir del cual afloran los recuerdos.

    La idea de la película parte a raíz de la participación de Julia en el rodaje de uno de los filmes de su madre, Brava gente brasilera en el año 1999 en Forte Coimbra, fuerte militar de la localidad de Corumbá en donde solo existe un pequeño pueblo en el que el cementerio está cerrado y sus escasos habitantes no podían ser enterrados en su propia localidad de residencia.

    A partir de ese aspecto que a Julia le impresionó, la realizadora ha dado forma a una historia de ficción localizada en un pueblo ficticio llamado Jotuomba del Vale do Paraíba en Brasil donde en los años 30 grandes haciendas de café quebraron y ciudades que una vez fueron ricas se hicieron fantasmas cuando las líneas de ferrocarril fueron anuladas.
    Madalena, la panadera del pueblo, vive allí, con la memoria de su marido muerto y enterrado en el cementerio de la ciudad, hoy cerrado.

    Rita, una joven fotógrafa, llega a Jotuomba buscando trenes abandonados que fotografiar pero descubre todo un universo fascinante. Historias que solo existen cuando son recordadas pone énfasis en el mutuo descubrimiento entre dos generaciones bien distintas y bien distantes al mismo tiempo. Es una película clarísimamente de fuertes contrastes en la que hasta los edificios del pueblo evocan las historias que ocurrieron antaño en un contexto de riqueza y prosperidad y nos enseñan lo efímero de nuestro existir. Solamente las fotografías dejarían un recuerdo casi permanente de lo que fue el pasado.

    Éste es el primer largometraje de la realizadora, quien ya había dirigido el cortometraje Pendular (2009) y el documental Día dos pais (2008).
    Historias que só existem quando lembradas es un guión que fue inicialmente presentado en Casa América de Madrid, participó en Cine en Construcción de los Rencontres de Cinema d’Amérique Latine de Toulouse de 2011, donde fue objeto de una mención especial y obtuvo el premio Cine+.

    También ha participado en la sección Giornate degli autori/Venice Days de la Mostra de Venecia, en la sección Discovery del Festival de Toronto y en Horizontes Latinos.


    (Fuente: Cinestel.com)


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