Los inconformes, incluyendo a estrellas de cine, directores, artistas, escritores, intelectuales, músicos y miembros de organizaciones civiles, cantaron y gritaron frases como "El cine es amor, protege tu amor", "El arte quiere al Emek", "Emek es nuestro, Estambul es nuestro" y "No permitiremos que el Emek sea demolido". También portaron carteles criticando al primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan y a su gobierno por prestar poca atención a los edificios históricos y a la cultura antigua.
Como uno de los pocos cines independientes que sobreviven en Turquía, el cine Emek, donde se ha llevado a cabo el Festival Internacional de Cine de Estambul durante 23 años, fue cerrado en abril de 2010.
Construido en 1884 e inaugurado en 1924, el cine es el más viejo en la historia de Turquía. Cambió de nombre a Emek Sinemasi en 1958 luego de renovaciones.
El gobierno turco recientemente privatizó el histórico edificio y lo vendió a un grupo inversionista, que planea demoler el edificio y construir un centro comercial con un nuevo cine en el interior.
El plan generó indignación del público a reacciones entre veintenas de críticos internacionales de cine que asistieron a la proyección de películas en los festivales de cine de Estambul.