La Cineteca Nacional cerró este domingo las puertas de su sede principal con sus últimas funciones pero comienza una nueva etapa en su existencia, a partir de la remodelación y ampliación que ha comenzado ya y que será concluida hacia el otoño de este año, cuando volverá a abrir sus instalaciones. Mientras tanto, continuará operando con ocho sedes alternas donde ofrecerá su programación al amplio público que la frecuenta en la Ciudad de México.
Para muchos cinéfilos también concluye toda una época, pues la Cineteca ha sido parte de convivencia social para muchas personas, donde se daban citas con los amigos o las novias, para charlar, tomar un café, idear proyectos de cine y, desde luego, ver películas. Podría hacerse todo un libro de crónicas al respecto.
La Cineteca Nacional de México inició sus operaciones el 17 de enero de 1974 con la proyección de la película El Compadre Mendoza. Su primera sede se construyó en uno de los Foros de los Estudios Churubusco, y en ese entonces estaba adscrita a la Dirección de Cinematografía de la Secretaría de Gobernación. La conformaban dos salas de proyección abiertas al público (Salón Rojo y Sala Fernando de Fuentes). Esta sede fue destruida por un incendio la tarde del 24 de marzo de 1982, bajo la negra gestión de Margarita López Portillo.
El edificio que ocupaba fue originalmente inaugurado como la Plaza de los Compositores, el 27 de enero de 1984, en la Avenida México-Coyoacán 389. Unos meses después de su apertura se convirtió en la Cineteca Nacional, obra original del arquitecto Manuel Rocha.
El nuevo proyecto, que costará 380 millones de pesos, ha sido diseñado por el arquitecto y ex músico Michel Rojkind. Comprende cuatro nuevas salas que sumarán mil butacas más, además de la renovación de las existentes, área de usos múltiples, un laboratorio de restauración digital, nuevas oficinas, áreas verdes y un estacionamiento nuevo. También se construirán dos nuevas bóvedas que resguardarán 50 mil películas.