Focus en el joven audiovisual cubano
Por Ailyn Martín Pastrana
La Muestra Joven ICAIC no solo ha impulsado al audiovisual cubano emergente, sino que lo ha catapultado fuera de fronteras. El Festival Clemont-Ferrand, uno de los certámenes de cortometrajes más prestigiosos del mundo, hará un ‘focus’ sobre lo más contemporáneo de nuestra filmografía en su 34 edición, que tiene lugar del 27 de enero al 4 de febrero de 2012, en Francia. El Festival Clermont-Ferrand es uno de los más importantes del mundo y está clasificado como clase A entre los certámenes de cortometrajes.
“Este año nos dedicarán la sección Hoy Cuba, donde exhibirán cuarenta cortos nuestros y presentarán tres exposiciones de carteles: Filmes clásicos y diseño contemporáneo, una selección de 24 carteles inaugurada en la 9na. Muestra; Sí, van 10, conformada por los 20 veinte carteles premiados en las diez ediciones de la Muestra que hemos realizado; y finalmente una colección de bocetos de los materiales que se presentarán. Además, se hará una mesa de debate sobre cine joven cubano. Todo esto es el resultado de cinco años de trabajo de la Muestra.”
“A partir de la tercera edición abrimos una Ventana Internacional, que se ha mantenido hasta el momento. También tratamos de visibilizar los cortos cubanos en festivales extranjeros. Desde la Quinta Muestra contactamos con los programadores del Clermont-Ferrand y ellos tuvieron una respuesta muy rápida. Los invitamos para que vieran qué estaban haciendo los jóvenes realizadores cubanos y se interesaran por algunos trabajos”, declaró en exclusiva para Cubacine Yumey Besú, productor de la Muestra Joven ICAIC.
El evento recibe anualmente entre 5 000 y 6 000 cortometrajes. Solamente van a concurso unos 60 u 80 materiales, por lo que ser seleccionado es un reconocimiento importante. Gracias al intercambio entre ambos eventos, Cuba ha presentado anteriormente otros materiales; entre ellos, Los minutos, las horas (2006), de Janaína Marques Ribeiro; y Gozar, comer, y partir (2007) de Arturo Infante. Este año concursa Papalotes (2011), de Ariagna Fajardo.
Si se tiene en cuenta que el 95 % de los trabajos que recibe anualmente la Muestra son cortometrajes, la plaza francesa es sumamente importante para que los realizadores coloquen sus materiales en los circuitos comerciales. El llamado Mercado del Cortometraje, que existe desde hace 26 años, es un espacio que propicia el evento para la comercialización y el intercambio.
“Es un Festival que mueve a directores, productores y prensa de todo el mundo. Una de las cosas más interesantes del evento -además de su selección de cortometrajes- es el mercado, donde cada productora y país lleva su stand. El mercado está muy bien organizado: casillas personales, espacio para reuniones, para la promoción. Creo que está hecho expresamente para facilitar a directores y pequeños productores un diálogo con distribuidoras y canales de televisión interesados en el género”, comenta Jessica Rodríguez, directora de El mundo de Raúl (2010), quien en la pasada edición concursó en la Selección Oficial y este año estará presente junto a otros jóvenes realizadores cubanos.
Por su parte, Milena Almira, directora del documental Uno al otro (2011), comenta que “es un gran reconocimiento para todos los realizadores que integramos la muestra que se va a presentar; pues significa eso, que del otro lado del Atlántico, en un cine, un público otro va a interactuar con nuestros materiales. Así de simple. Es una gran oportunidad”.
De la Muestra soy, a la muestra voy…
“La Muestra nos permite una mayor visibilidad como grupo o generación con un sentido de pertenencia e identidad”, comenta Sandra Gómez, quien participó en la Muestra desde su sexta edición con Las camas solas (2006) -seleccionado para el 59 Festival Internacional de Cine de Locarno, en la sección Cineastas del Futuro-; y luego en la octavo presentó El futuro es hoy (2009).
“El mercado, la distribución de las obras y su exhibición ha sido por muchos años un problema en nuestro país. En este sentido, la Muestra ha sido el eslabón que cierra la cadena de la realización audiovisual de los jóvenes creadores. Comenzamos nuestros proyectos pensando en la próxima edición y nos apenamos cuando no tenemos nada que presentar en alguna de sus convocatorias. Han ganado un espacio vital en la vida cultural del país; pues existe todo un movimiento alternativo, muchas veces de gran calidad estética, que resultaría invisible de no existir esa pequeña oficina en el quinto piso del ICAIC que es la Muestra Joven. Para mí representa eso, el primer destino de las obras que dirijo y un espacio que hay que defender a toda costa”, alega Pedro Luis Rodríguez, quien en la Octava Muestra se alzó con el Premio a Mejor Ficción, con su corto La bala.
Milena Almira, también fundadora del proyecto KinoCuba -taller intensivo de realización audiovisual que busca conectar a aficionados, estudiantes y profesionales del medio-, piensa que “gracias a la Muestra se han ido generando espacios cada vez mas interesados en promover la creación, y hacerlo de manera sistemática -como es el caso mi proyecto-. Es un espacio que nos abrió las puertas a muchas posibilidades que antes no eran tomadas en cuenta. Para mí no se trata de competir por un premio, es un espacio donde exponer inquietudes y confrontarlas. Eso hace que vaya creciendo como persona y como realizadora.”
(Fuente: cubacine.cu)