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  • Román Chalbaud: Referencias

    Director y guionista de cine y televisión, director teatral y dramaturgo, Román Chalbaud (Mérida, 1931) es el cineasta de mayor renombre del cine venezolano. Llegado desde Los Andes merideños, a finales de los años 40 estudia en el Teatro Experimental de Caracas y en 1950 toma un curso de dirección con Lee Strasberg, en Nueva York.

    En los años 50, irá a la par vinculándose con el cine y la televisión. En el primero, será asistente de dirección del director mexicano Víctor Urruchúa, quien realizó en Venezuela dos películas Seis meses de vida y Luz en el Páramo, ambas de 1951; mientras que en el recientemente instalado nuevo medio de comunicación, la televisión, realiza programas de carácter cultural, llegando a ser director artístico de la Televisora Nacional entre 1955 y 1958.

    En 1956 funda, con Hilario González, la empresa Allegro Films SA, con la que produce su primera película Caín adolescente. Problemas financieros y políticos le impiden terminar este filme, cuyo rodaje duró dos años, el cual se estrenará una vez finalizada la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, en 1959.

    A pesar de este prometedor comienzo, el despegue definitivo de su carrera cinematográfica no será sino en la década de los 70. En los 60 se dedicará al teatro, tanto a la dirección como la creación de varias obras teatrales, y a la televisión; y solo en 1963 realizará Cuentos para mayores, un largometraje conformado por varios cuentos cortos.

    Comenzando los 70, realiza un cortometraje en 16 mm de corte experimental (Chévere o la victoria de Wellington, 1971), para luego, en 1974, fundar, junto a Miguel Ángel Landa y César Bolívar, la empresa Gente de Cine, con la cual ha realizado la mayoría de sus largometrajes.

    La quema de Judas (1974) y Sagrado y obsceno (1975), preceden, con algo de dignidad, el gran éxito que representará El pez que fuma (1977), en la que muchos han querido ver la radiografía del país petrolero a través de la recreación de la vida cotidiana de un prostíbulo regentado por La Garza. El filme ganó el Premio a la Mejor película en el Festival de Cartagena en 1979.

    Los éxitos no dejan de suceder, pues Chalbaud apela a esa identificación del espectador con personajes del pueblo, sencillos y vitales como esa mujer de barrio, pero esplendorosa, que interpreta Mayra Alejandra en su versión de la famosa Carmen de Prospere Mérimée, en Carmen la que contaba 16 años (1978), o el mundo de los liceístas en El rebaño de los ángeles (1979). Es la primera “época de oro” del cine venezolano, respaldado por primera vez desde el Estado.

    Los 80 no serán menos exitosos para Chalbaud, pues Cangrejo (1982), la adaptación de un best seller local sobre uno de los diversos casos policiales no resueltos por la justicia venezolana, se convierte en la película más taquillera hasta entonces. De nuevo llevará a la pantalla un segundo capítulo de ese libro, la historia del cura acusado de asesinato, en Cangrejo II (1984).

    Ambos filmes muestran a un Chalbaud reflexivo, acucioso, enfocado en las artimañas de las distintas facetas del poder. Aunque son un éxito taquillero, tanto La gata borracha (1983) como Ratón en ferretería (1985) no están entre sus mejores títulos. Sin embargo, con Manón (1986), versión libre a la venezolana de la obra del ábate Prévost, como con La oveja negra (1989), sobre una pandilla de delincuentes cuya guarida es un viejo cine abandonado –el filme fue Gran Premio Simón Bolívar en el Festival de Cine Venezolano de Mérida 1990–, recupera en algo la admiración de sus seguidores.

    La crisis económica que afecta a Venezuela, prácticamente a lo largo de toda la década de los 90, impide que muchos cineastas, entre ellos Chalbaud, puedan seguir rodando. Sin embargo, después de haber realizado Cuchillos de fuego (1989), en 1997 estrena Pandemónium, la capital del infierno (Mejor Película en Biarritz), una visión “apocalíptica” sobre la realidad venezolana.

    Con un presupuesto de más de 3 millardos de bolívares (USD 1 500 000, aproximadamente), lo que la convierte en la película más cara de la historia del cine venezolano, Chalbaud trabaja con 136 actores, acompañados por 5 000 extras, 87 técnicos y tres cámaras de 35 milímetros, para recrear los sucesos que conmovieron al país en febrero de 1989, en lo que se llamó "El Caracazo”. El rodaje del filme duró nueve semanas y se utilizó todo un despliegue de recursos humanos y técnicos para dar la visión más realista posible de uno de los hechos que para Chalbaud es "la semilla de lo que se vive hoy en Venezuela".

    Sobre la continuidad de su cine en este, sin duda, nuevo éxito, Chalbaud ha dicho: Pandemonium…, mi anterior película, terminaba con El Caracazo. Hay continuidad en ese sentido. Era lógico que la hiciera. Allí están los mismos personajes marginales, la injusticia social. No es nada nuevo en mí”.


    (Fuente: Gran cine)



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