El cine latinoamericano goza de buena salud en un mundo muy enfermo, eso lo hace doblemente meritorio, gozar de buena salud es muy positivo, pero hacerlo en un mundo contaminado, donde la imagen, sobre todo, está llena de virus e infectada, lo es más.
Me parece un momento hermoso, un momento que hace veinte años atrás ninguno de nosotros sabía si iba a llegar, y si íbamos a ver nosotros este momento. La Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano no solamente ha sobrevivido, ha vivido muy bien, con un índice de crecimiento, con un permanente desarrollo, cambios, propuestas nuevas que corresponden a nuestro momento actual.
Ahora ya estamos pensando en los veinte (años) que faltan, en los cuarenta, después en los sesenta, en los ochenta. Hay que pensar en 120 años. A los proyectos hay que darles su futuro, y no pensarlos en chiquitito, los sueños no tienen límites, tiene límite la almohada, pero los sueños no. Quiero decir que es hermoso el proyecto (de la Fundación), nadie podía garantizar que este proyecto tuviera tanta resistencia.