La noche del 27 de mayo de 2015 se realizó la 57 entrega del premio Ariel a lo mejor del cine mexicano. Durante la ceremonia, la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), reconoció con el Ariel de Oro (como cada año), a dos figuras que han dedicado gran parte de su vida al cine de ese país, en esta ocasión fueron galardonados, la productora Bertha Navarro y el técnico de efectos especiales, Miguel Vázquez.
El Palacio de Bellas Artes albergó a representantes de la cinematografía nacional, quienes se dieron cita para reconocer a las producciones más sobresalientes del 2014.
Bertha Navarro, quien nació en la Ciudad de México e inició su carrera cinematográfica como directora de documentales, para después orientarla hacía la producción, se mostró muy agradecida con el reconocimiento, “muchas gracias a la Academia, a todos mis colegas, amigos, y a toda la comunidad, sentido de comunidad que hoy más que nunca debemos de fortalecer a través de la solidaridad, el apoyo y el respeto al cine”.
La productora de más de 30 películas entre las que se encuentran las ganadoras al Ariel a Mejor Película; Reed: México insurgente (Paul Leduc, 1973); Cronos (1993), ópera prima de Guillermo del Toro; y, El Laberinto del fauno (2006), también de Del Toro; aseguró que “nadie puede hacer cine solo, hay que trabajar siempre con otros, el cine es el conjunto de muchos talentos, es un esfuerzo colectivo”.
Valentina Leduc, hija de Bertha Navarro y el decorador y director artístico Eugenio Caballero, fueron los encargados de entregarle el Ariel de Oro por su trayectoria de más de 30 años en la producción de cine mexicano, que también fuera reconocida en 2008 con el Mayahuel de Plata, premio que otorga el Festival de Cine en Guadalajara (FICG). Asimismo, fue reconocida por la Asociación Internacional de Mujeres en el Cine y la TV como la Mejor Productora de 2014.
Durante su discurso de agradecimiento, Navarro aprovechó el momento para pedir a la comunidad cinematográfica se responsabilice por las películas que producen. “Hacer cine es un privilegio y también una gran responsabilidad; qué vemos, cómo lo vemos, a quién nos dirigimos, qué vamos a contar, cómo lo vamos a contar. Nosotros como cineastas debemos estar dispuestos a mirar, esa es nuestra profesión, no podemos no ver, no podemos no saber.
“Qué le aportamos a nuestro país, a nuestra cultura, a nuestra gente, no podemos despreciar la oportunidad de ser responsables”, concluyó.