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  • Ciclo Heinosuke Gosho: el melodrama como una de las bellas artes en Buenos Aires

    El Complejo Teatral de Buenos Aires y la Fundación Cinemateca Argentina, en colaboración con el Centro Cultural e Informativo de la Embajada de Japón, han organizado un ciclo denominado "Heinosuke Gosho: el melodrama como una de las bellas artes", que se llevará a cabo del 1 al 13 de octubre de 2015 en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Avda. Corrientes 1530). La muestra estará integrada por 12 filmes absolutamente inéditos en Latinoamérica, en copias en 35 mm y 16 mm enviadas especialmente desde Tokio por The Japan Foundation.

    El nombre de Heinosuke Gosho (1902-1981) era una asignatura pendiente para la Sala Lugones. Uno de los más importantes realizadores en la historia del cine japonés, activo desde mediados de los años 20 y hasta fines de los 60 y creador de un centenar de películas, Gosho fue uno de los más prolíficos cultores del llamado shoshimin-eiga, término que se aplica a aquellos dramas familiares de las clases trabajadoras que directores como Mikio Naruse y Yasujiro Ozu hicieron propio en varias de sus mejores obras. Con una filmografía tan vasta y expansiva, Gosho supo navegar con buenos resultados otros géneros, desde la comedia física en sus primeras películas (muchas hoy desaparecidas) hasta el melodrama romántico en sus últimos años de actividad.

    Heinosuke Gosho nació en Tokío el 1 de febrero de 1902, pocos años después del nacimiento del cine, hijo ilegítimo de un prominente empresario tabacalero y una geisha. Su afición por el cine comenzó desde muy temprano y sus biógrafos afirman que los dos realizadores por los cuales sentía mayor predilección eran Charles Chaplin y el alemán Ernst Lubitsch. En 1923 comenzó a trabajar como empleado en los estudios Shochiku, uno de los más antiguos de Japón, bajo el padrinazgo del realizador Yasujiro Shimazu, uno de los pioneros en la historia del cine nipón. Luego de dos años de desarrollarse como guionista obtuvo su certificado de realizador en la misma empresa, debutando en ese rol casi de inmediato e iniciando una carrera que atravesará cinco décadas.

    El cine de Gosho es usualmente caracterizado por una mirada humanista y, en palabras de Arthur Noletti –uno de los pocos teóricos occidentales que han escrito sobre él– es dueño de “una notable compasión y afecto por sus personajes”, además de un “consistente sentido de las injusticias, contradicciones y complejidades de la vida”. Asimismo, y como ocurre con muchos de sus coetáneos en la industria cinematográfica japonesa, la filmografía de Gosho puede ser interpretada como una crónica de algunos de los cambios sociales, económicos y culturales que fueron teniendo lugar en el país con el correr de las décadas. Los 12 títulos que integran el ciclo revelan a un realizador de gran elegancia, un cineasta que nunca supedita el estilo a la narración ni hace de la puesta en escena un simple trámite para hacer avanzar la trama. En otras palabras, un cultor del cine clásico bien entendido.

    La agenda de proyecciones se inicia el jueves 1 de octubre con La mujer de la niebla (Oboroyo no onna; Japón, 1936); continuando el viernes 2 con Las jóvenes de Izu (Izu no musumetachi; Japón, 1945); mientras que el sábado 3 será el turno de Donde se ven las chimeneas (Entotsu no mieru basho; Japón, 1953), una de las obras cumbre en la carrera de Gosho, conjuga en perfecta armonía la reflexión social, el drama personal y el ajustado comentario de usos y costumbres culturales que suelen señalarse como la marca registrada de su cine. El domingo 4 será el turno de El gallo canta de nuevo (Niwatori wa futatabi naku; Japón, 1954), y Dos veces en cierta noche (Aru yo futatabi; Japón, 1956).

    El lunes 5 se exhibe Dos veces en cierta noche junto a Elegía (Banka; Japón, 1957), donde un triángulo amoroso, que se desarrolla entre un hombre casado, su mujer y una joven (notable Yoshiko Kuga), es el punto de partida para un estudio sobre la insatisfacción personal, la incomunicación y la alienación en un pequeño pueblo, en un filme de una enorme belleza formal que requiere más de una visión para aprehender por completo todas sus aristas. Esta película se volverá a pasar el martes 6 acompañado de El cuervo amarillo (Kiiroi karasu; Japón, 1957).

    El miércoles 7 será el turno nuevamente de El cuervo amarillo y El rifle de caza (Ryoju; Japón, 1961) -repite el jueves-, adaptación de una novela del reconocido escritor Inoue Yasushi (la tercera en la filmografía de Gosho). Madre, cásate (Kaachan kekkon shiroyo; Japón, 1962) se anuncia para el jueves 8 y el viernes 9 junto a Una mujer de Osorezan (Osorezan no onna; Japón, 1965), mientras que el sábado 10 se verá esta última y La madre y sus once chicos (Kaachan to juichi-nin no kodomo; Japón, 1966).

    Finalmente el domingo 11 se repite La madre y sus once chicos acompañado de Banquete (Utage; Japón, 1967), filme que cerrará el ciclo el martes 13 de octubre.


    (Fuente: EscribiendoCine)


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