Una de las figuras que ha prestigiado la actual edición del Festival de Cine de La Habana es Sheila Nevins, productora de la sección de documentales de la famosa cadena estadounidense HBO, quien arribó a la capital para ofrecer una clase magistral sobre la producción de audiovisuales.
Afable respondió al público –lleno de jóvenes– varias interrogantes relacionadas con su trabajo. Dijo ser una productora muy apasionada y preferir «las historias de personas maravillosas que muchas veces no son tomadas en cuenta; personajes fuera del sueño americano, y esa es quizás la forma más alta de mi compromiso humano».
Estar en Cuba, reveló, le da «calidez en el corazón». Nevins ha estado involucrada en alrededor de 1 000 documentales de la televisora a la que representa. Ha tenido mucha suerte, aunque todavía le «queda mucho por aprender sobre cómo hacer un buen documental».
La productora ejecutiva confesó no saber mucho respecto al cine documental cubano. Sin embargo, evidenció interés por conocer y filmar la realidad cubana: «aquí todavía existen historias no contadas por nosotros, una de ellas es la del embargo o bloqueo a la Isla».
Sobre el proceso de filmación de las obras, particularizó que al contar hechos del pasado prefiere –si el suceso ha sido narrado muchas veces– escoger un escritor, porque el documental cuando mejor se realiza es en el momento de los acontecimientos o con los propios protagonistas.
Según manifestó, cuando HBO prepara una nueva película, su equipo de cineastas no posee reglas para escoger con qué narrativa trabajar, ni escriben guiones, incluso «puede suceder que al finalizar el día de filmación nos percatemos que ni siquiera teníamos un bolígrafo para anotaciones. Nos movemos sobre la base de la experiencia».
«Una madre muere por su hijo, y si uno se encuentra muy cercano a su trabajo, pues morirá por él. No es una extensión del ego como pudiera ser para muchos, pero a veces aunque no haya estado en el terreno de filmación siento las películas como una extensión de la familia, y cuando no funciona me duele», agregó.
Para ella un buen documental necesita sólo de tres elementos: honestidad, coraje del cineasta, talento y dinero, por supuesto.
En un momento de la conferencia, sus compañeros de HBO, quienes la acompañaron en este su segundo viaje a Cuba, se sumaron al intercambio. Ellos, refiriéndose a cómo escoger nuevas ideas para los proyectos, corearon: «todas las ideas vienen de Sheila».
Antes de finalizar, ratificó la idea de que en la actualidad la realización de documentales se beneficia de un boom, muchas veces con énfasis en historias de vida. En HBO siempre aprovecharon este tipo de relatos. La compañía en sus inicios no se encontraba, según Nevins, posicionada al igual que otras cadenas norteamericanas como NBC o CBS. Por ello seleccionaron, a diferencia de lo que se estilaba, las experiencias humanas.
«El volumen de producción no significa que los documentales sean más populares. En el mundo hay más de este tipo de obras porque pueden ser menos costosas, respecto a un largometraje de ficción. Pero el éxito de taquilla sigue siendo un gran problema para la no ficción. Hay algunos que salen al público y regresan sin mucha repercusión. Se necesita buscar más historias, todavía es una aguja en un pajar», concluyó.