ENTREVISTA



  • Luciana Piantanida estrena Los Ausentes, un drama plagado de ausencia, duelo y fantasmas

    Tras pasar muchísimos años trabajando como asistente de dirección, guionista y productora, Luciana Piantanida estrenó el jueves 8 de septiembre en salas argetinas Los ausentes, su primera película como directora.

    El debut en la dirección no le resultó para nada fácil a Piantanida, ya que pasaron más de 10 años desde que empezó a diseñar el guion y la actualidad, transcurso en el cual debió filmar la película dos veces, la primera en 2009 -con sus propios ahorros y un grupo de aventureros- que resultó frustrada por intensas lluvias y un problema técnico, y la segunda hace dos años, cuyo resultado llegará finalmente a los cines.

    "Tuvimos que filmar todo de vuelta. Sin embargo, a pesar de todas las frustraciones, creo que fue un aprendizaje enorme para todos, porque la película y nosotros salimos ganando. Fue una experiencia muy dolorosa pero al mismo tiempo muy enriquecedora. Una desgracia con suerte", recordó la directora.

    Protagonizada por Jimena Anganuzzi, Agustín Rittano, Alberto Suárez y Jorge Prado, la ópera prima de Piantanida está ambientada en un pequeño pueblo perdido en lo profundo de la provincia de Buenos Aires, en la víspera del carnaval, donde un hombre devastado regresa a buscar a su esposa, otro acaba de perder a su mujer en un accidente y una tercera observa atónita la disolución de su pareja.

    "Cada uno de ellos está viviendo una pesadilla y todos están atravesando esa densidad del duelo. Fue en ese sentido que pensamos trabajar lo onírico, no en el sentido de lo narrativo", señaló a Télam la directora, que eligió un clima de sueño y pesadilla, una atmósfera oscura y ominosa, pero en un entorno realista y rural, con una estructura de relato clásico.

    Guionista en varios proyectos de Adrián Caetano y más recientemente productora ejecutiva de La larga noche de Francisco Sanctis, que participó en el Festival de Cannes y ganó la competencia internacional del Bafici, Piantanida sostuvo que "el clima onírico era una de las cosas que más nos interesaban, no pensando en la trama o en la lógica azaroza de los sueños, si no más bien en función de cierta extrañeza".

    "La película habla sobre la ausencia, los tres personajes atraviesan un duelo y nos interesaba esa sensación corrida un poco de la realidad, una mirada extrañada y ajena propio de lo onírico, debido a la angustia que están atravesando", puntualizó la cineasta.

    Y agregó: "Nos parecía importante que esa extrañeza y esa sensación de que todo los que les pasa podría ser parte de un sueño estuviera plasmado de un modo sutil. Son personajes que no están muy encontrados con su entorno, y están tan conectados con su duelo que eso los hace sentir un poco que viven en una fantasía".

    La película habla de las ausencias afectivas que golpean a los protagonistas, personas queridas o personas por venir que ya no están, que murieron o desaparecieron de sus vidas, y que además de estar muy presentes en sus mentes, los impulsan a hacer cosas y moverse desesperadamente para intentar aliviar sus penas.

    Los tres son personajes golpeados por la vida, que viven escapando de sus fantasmas, incómodos, encerrados en sus miedos y paranoias, inquietos y descontentos con su realidad, a pesar de lo cual "creen que algo deben hacer, por lo cual están atentos a percibir esas presencias todo el tiempo, a pesar de que en eso haya algo de incomodidad".

    Según la directora, "la película trata a esas ausencias como fantasmas. Nos interesaban dos cosas del duelo: que los personajes no están esperando que se les pase la pena, sino que están tratando de hacer algo para superarla. Y que los ausentes, los que no están, son justamente los que los empujan a hacer todo lo que ocurre en la película".

    "Lo que define a estos personajes es la pérdida y lo que hace cada uno de ellos con esa pérdida y esa ausencia. El personaje de Gringa (Anganuzzi) es el que tiene el objetivo menos claro, pero sabe que no puede pasar de largo, es algo que la atraviesa completamente, no sabe muy bien qué hacer pero sabe que no hacer nada tampoco es el camino", sostuvo Piantanida.

    Si bien la película no tiene un clima realista, para la directora "fue complicado encontrar un lugar donde filmar, porque queríamos construir algo más a nivel sensorial. Eso se nota mucho en relación al trabajo con el sonido, que está enrarecido todo el tiempo y cada personaje tiene su mundo sonoro que se va complejizando, algo que es muy natural y propio de ese lugar", añadió.

    Una de las características del filme es la omisión de información innecesaria, una forma de eludir lo explícito y generar más misterio: "La omisión de información nos ayudaba a evitar las causas concretas y potenciar las sensaciones pesadillescas. En la medida que uno cargaba las tintas con información corríamos el riesgo de que el espectador se enganchara por ese lado, y la idea fue la contraria, mostrar a los personajes ya con esa vivencia de una ausencia".

    "Por otro lado -explicó la cineasta-, nuestra hipótesis de trabajo era intentar que la película capture al espectador por un lugar más hipnótico, por algo más sensorial que argumental, queríamos contar un drama y ver hasta qué punto la falta de información dejaba afuera al espectador o lo enganchaba más porque le capta más la atención desde un lugar más sensorial que narrativo".


    (Fuente: Télam)


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