CRÍTICA



  • Maré, nuestra historia de amor: Romeo y Julieta en la favelas de Río
    Por Ronaldo Pelli


    Que posibilidades de salir airoso tiene un musical que transcurre en la Favela y está libremente inspirado  en Romeo y Julieta de Shakespeare. Estaremos de acuerdo en que muy pocas.  Sin embargo, la directora Lucía Murat ha conseguido un bello resultado en un empeño semejante con Maré, nuestra historia  de amor.

    La historia de Jonatha (el Romeo interpretado por Vinicius D´Blanck) y Analidia (La Julieta de Cristina Lago), sin Verona, ni  Italia, acontece en la favela de Maré, en la periferia de una de las principales calles cariocas, linha Vermelha.  Las familias de los Montesco y Capuleto son sustituidas por pandillas de narcotraficantes rivales. Como territorio neutro en lugar de la iglesia d Fray Lorenzo,  en la obra de Sahkespeare, aparece la escuela de baile dirigida por la profesora Fernanda, una Marisa Orth tan efusiva como su personaje.

    Con semejante artificio, la ex bailarina y ex guerrillera de izquierda, Lucía Murat, consigue hacer un musical en el que pocas escenas sobran. En el que los interpretes actúan, bailan, o cantan indistintamente. Este es un musical en que por  lo general las coreografías están insertadas dentro del contexto temático, en lo fundamental funcionan como crítica social de la violencia y los prejuicios existentes.

    Un ejemplo de ello es la escena en Lihha Vermelha - locación utilizada en comerciales y videos- en la que un grupo d habitantes de l a favela interrumpen el tráfico para protestar por su discriminación en las playas de Río. Durante la manifestación los muchachos y muchachas mencionan  la manera en que son representados por la clase media como limpiadores de autos o portado armas por lo que son expulsados muchas veces del lugar. Otro ejemplo de inserción de la coreografía en el contexto  social es la escena  de la disputa en un baile de funk. En la que los bandos A y B en lugar de de intercambiar golpes, puntapiés  o disparos,  lo hacen con pasos  de break dance o danza libre.

    Otro factor que le otorga credibilidad al filme es el realismo  de los diálogos. Murat utiliza muchos actores no profesionales  acostumbrados, sino a las situaciones del filme, si al ambiente de las comunidades pobres, donde las bandas armadas han tomado el lugar que le corresponde al estado. La interpretación de los traficantes que realizan Anjo Lopes, Jefchander Lucas y el ya conocido Babu Santana (quien ya trabajó junto Murat en Quase dois irmaos) le otorgan al filme un tremendo realismo,  ellas constituyen el contrapunto perfecto par las escenas de música y baile.

    Por otra parte los actores secundarios mencionados como Marisa Orth y otros secundarios, se traga, figurativamente hablando,  la actuación de los o protagonistas, que a pesar de ser bellos y cumplir los requerimientos para actuar en un musical, no ofrecen muchos matices en su interpretación, pero ello no compromete al calidad general de la producción.

    Para dar mayor veracidad al filme hay un momento en que Marisa Orth sale de su personaje y se transforma en entrevistadora, con lo cual el filme se convierte en un documental metalinguistico. Los muchachos de la escuela acaban de ver una versión para ballet clásico de Romeo y Julieta , Marisa Orth les prgunta si piensan que sería posible trasladar la historia a los días de hoy. Los muchachos responden con un romanticismo pragmático,  al decir que una de las transformaciones necesarias sería la del vestuario. Con sus respuestas simples, deuestran que los clásicos son eternos, independientemente del vestuario y el decorado de época.

    Resumen por: F. J. Quirós

    (Fuente: gl.globo.com)


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