CRÍTICA



  • Virus tropical, un banquete para el espectador
    Por Mauricio Reina


    Cuando se habla de animación, muchos piensan en historias para niños. A pesar de ese prejuicio, la animación para adultos se ha ido abriendo paso en el panorama cinematográfico colombiano.

    A cintas como Pequeñas voces y Gordo, calvo y bajito se suma ahora Virus tropical, que además tiene la peculiaridad de estar dibujada en riguroso blanco y negro, y de contar una historia poco usual en un país como el nuestro: la disfuncionalidad familiar, narrada desde una perspectiva femenina.

    Se trata de la historia de la artista gráfica Paola Gaviria, mejor conocida como Powerpaola, a quien muchos identifican por sus viñetas publicadas en la revista Arcadia. La película está basada en la novela gráfica homónima, donde Powerpaola cuenta su tránsito desde el inesperado embarazo de su madre, pasando por el abandono de su padre, hasta el viaje de ella misma al Cali de sus ancestros, donde descubrió la adolescencia, el sexo y el amor.

    Virus tropical es una fiesta visual. A diferencia de la mayoría de las películas animadas en donde se trata de minimizar el trabajo humano y maximizar el del computador, en este caso Powerpaola hizo más de cinco mil dibujos que sirvieron de base para la animación.

    El detalle de las formas y las texturas es un banquete para el espectador, sobre todo cuando recrea la geografía, el entorno urbano y la vegetación.

    Al margen de sus logros visuales, la película adolece de una limitación. La narración se centra en episodios importantes de la vida de Paola, pero carece de un verdadero arco dramático. La ausencia de un conflicto central, que es un mal propio de muchas historias biográficas, hace que por momentos la cinta pierda ritmo y se empantane un poco.


    (Fuente: Eltiempo.com)


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