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  • Pablo Trapero, satisfecho por la acogida en Cannes a su "Leonera"

    La primera de las dos películas argentinas que optan este año a la Palma de Oro en Cannes, Leonera, de Pablo Trapero, ha sido aplaudida por la crítica este jueves. Tras el arranque más bien gris la víspera con Blindness, del brasileiro Meirelles, la segunda producción latina entró en competencia junto al film de animación israelí Waltz with Bachir, también muy bien recibido.

    Protagonizado por una gran Martina Gusman, a la sazón esposa de Trapero, quien la hizo debutar en el cine en Nacido y criado, Leonera es un drama sobre una mujer encarcelada por la muerte de su pareja marido y las heridas de un amigo de éste, embarazada, que se ve obligada a criar a su hijo entre rejas, hasta que a los cuatro años las autoridades pretenden arrebatárselo.

    Alguien ha comparado el trabajo de Gusman -quien ha ejercido varias veces como productora- con algunas de las mejores interpretaciones dramáticas de Ana Magnani, dentro de un melodrama que se filmó realmente en varias cárceles porteñas. Y las primeras voces se han alzado para que el jurado la considere para el premio de interpretación femenina.

    El autor de Mundo Grúa, El Bonaerense y Familia Rodante ha dicho en Cannes que concibe su película como "una historia de amor entre una madre y su hijo, y la lucha de ella contra todo lo que se opone a ese amor", y que su propia paternidad fue lo que empujó a Gusman y a él a buscar una historia sobre el las relaciones materno-filiales.

    En el film destaca también la presencia del brasileiro Rodrigo Santoro, quien interpreta el breve papel del amigo del asesinado.

    Frente a un trabajo de estilo clásico, como es el de Pablo Trapero, el israelí Ari Folman, quien deseaba contar su propia experiencia en la primera guerra del Líbano y las pesadillas que desde aquellos años 80 del pasado siglo le han acosado, ha decidido plasmarlas en un género novedoso, que llama "documental de animación". Según este guionista y realizador, que ha contado con otros testimonios de compañeros que como él participaron en aquella campaña en el país vecino, "plantar una cámara ante una serie de tipos maduros y rellenar sus testimonios con imágenes de archivo era muy aburrido".

    Por tanto, los dibujos animados le parecían el mejor soporte para mostrar "recuerdos, pesadillas, alucinaciones y subconsciente". El resultado es convincente, aunque Folman no evita de paso exculpar a su país de la matanza de los campos de refugiados palestinos de Sabra et Chatila, que atribuye a la falange derechista libanesa, lo cual concuerda con la versión oficial judía pero no con otros testimonios que al menos apuntan a Israel como instigador principal.

    "Lo que es seguro es que los falangistas cristianos fueron plenamente responsables de esa masacre. Los militares israelíes no tuvieron nada que ver. En cuanto al gobierno de mi país, sólo él conoce el nivel de su propia responsabilidad. Sólo él sabe si estaba al tanto de esa venganza premeditada", ha dicho en Cannes Folman, quien concluye que al fin y al cabo se trata de la experiencia de un soldado cualquiera en una guerra, "como todas tan increíblemente inútil".


    (Fuente: NOTICINE.com)


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