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  • Pie de foto "Cuscú", de Risseth Yangüez


    Proyectos de Centroamérica y el Caribe exploran los límites humanos en Primera Mirada de IFF Panamá
    Por Micaela Domínguez Prost


    La coordinadora de industria de IFF Panamá, Cat Caballero, le comenta a LatAm cinema sobre el perfil de los proyectos seleccionados: “La programación de este año está marcada por un hilo conductor: la exploración de los límites humanos y las decisiones que tomamos frente al amor, el odio, la responsabilidad y la identidad. Son cuestionamientos profundos, abordados desde diversas perspectivas, que van desde thrillers y documentales autobiográficos hasta dramas con toques cómicos. Sin perder ligereza, cada obra nos recuerda que cuestionar y cuestionarnos es primordial en estos tiempos”.

    República Dominicana lidera la selección con dos filmes. “La película de mi tío”, quinto largometraje de Natalia Cabral, es una producción de Faula Films, Lantica Studios y Casa Latina Films. “Me interesa dialogar sobre el mundo profesional del cine. Ya inicié este diálogo en “Una película sobre parejas”, en la que recurro al tema del amor de pareja como pretexto para entrelazar, de forma lúdica, el tema del amor por el cine. En “La película de mi tío” llevo este diálogo un poco más allá al situarlo en el centro de la base social, la familia, a través del reencuentro entre una joven cinéfila y su experimentado pero fracasado tío productor, dos personajes aparentemente muy distintos que me permiten jugar con la comedia y tensar aquellas relaciones familiares que podemos odiar y amar a la vez”. El proyecto participó en Cine en Desarrollo del festival Cinélatino Toulouse, Panamá Film Match, BAL-Lab del Festival de Biarritz y Corte Final de Ventana Sur. Contó con el apoyo del Fondo Ibermedia de Desarrollo y los incentivos de la Ley de Cine Dominicana.

    También es dominicano “La lengua del agua” del venezolano Jeissy Trompiz Albornoz, documental producido por Casa Latina junto a la venezolana Alamar Films, la peruana Nómada, el Doha Film Institute de Qatar y Hutong Productions de Francia. El film es un relato sobre la pérdida, la memoria y la resistencia cultural protagonizado por Jofris, el último hablante de su lengua indígena, al que su abuela se le aparece en sueños para decirle que debe regresar a su comunidad. “Es común hablar de las plantas y animales en peligro de extinción, pero no escuchamos hablar de las lenguas que también corren peligro de desaparecer. Las lenguas forman parte de nuestra estructura de pensamiento y son maneras de ver la vida, lo notamos especialmente en las lenguas indígenas. Las lenguas son núcleos que aglutinan la memoria colectiva”, expresa Jeissy Trompiz Albornoz. El proyecto participó en Arché, Locarno Open Doors, DocMx, Qumra y Mafiz.

    “La programación de este año está marcada por un hilo conductor: la exploración de los límites humanos y las decisiones que tomamos frente al amor, el odio, la responsabilidad y la identidad”.

    Del país anfitrión, Panamá, proviene “Cuscú”, una íntima exploración sobre familia e identidad cuya directora, Risseth Yangüez, se sumerge en archivos familiares mientras ayuda a su abuela a mudarse de casa, a la par que descubre la historia negra de su tierra y confronta el racismo estructural. “La película nació de una necesidad de entender, quizás más que nada para entenderme a mí misma, pero también mi entorno. Entrar a mí misma fue el viaje más doloroso, porque implicaba explorar dolores familiares, pero también ha sido el más gratificante, ya que me permitió conocer las sensibilidades, los sentimientos, los temores y el amor enorme de mi familia”, cuenta la realizadora. La producción de Mente Pública junto a Rada Studio recibió el apoyo del Ministerio de Cultura de Panamá para su producción, las ayudas de IMCINE – ECAMC para su desarrollo, producción y postproducción; y el apoyo del Festival Internacional de Cine de Costa Rica para su postproducción. En fase de proyecto participó en el Laboratorio Cine Afro de Colombia, en el Salón de Productores del FICCI y en la residencia Del cine a la acción de Nodo Sur; en la residencia ECAMC en México y en el área de Industria de CRFIC en Costa Rica.

    El cuarto y último título seleccionado es “Amor es el monstruo” de Neto Villalobos, producción de la costarricense La Sucia Centroamericana junto a la peruana Cine Infinito, la panameña Expansiva Cine y la chilena Clara Films. La película cuenta la historia de una abuela capaz de hacer todo lo que sea necesario para recuperar a su nieta secuestrada. “Este thriller surge de una pregunta: '¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar cuando lo que amamos está en peligro?' También aborda la condición de las personas adultas mayores en nuestra sociedad, las relaciones familiares, la polarización de clases y una inseguridad generalizada que ha dado lugar a una paranoia colectiva”, explica el director de este proyecto financiado por El Fauno de Costa Rica, Ibermedia, DAFO de Perú y el Fondo Cine de Panamá. En etapa desarrollo participó en el Foro de Coproducción de San Sebastián, Panama Film Match, CR Industria, Cinélatino Toulouse y MAUCC, y fue seleccionado en los WIPS Darkroom del Festival de Rotterdam, Primera Mirada, e Impact del Curaçao International Film Festival.

    El ganador de la novena edición del fondo Primera Mirada fue el panameño “Cabeza de Ratón” de Martín Proaño, que este año se presenta en la sección Perspectiva Panamá del 14 IFF Panamá.

    (Fuente: latamcinema.com)


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