ENTREVISTA



  • Gustavo Postiglione presenta su nueva película, Días de Mayo

    El destacado cineasta argentino Gustavo Postiglione (La peli), presenta su nueva película, Días de mayo, filme cargado de romanticismo y ambientado en la época del Rosariazo. Gustavo Postiglione nació en 1963 en Rosario, Santa Fe, es realizador, productor, guionista y docente. Ha dirigido una decena de largometrajes. En 2000 estrenó El asadito y en 2002 El cumple. Ambas forman parte de la renovación del cine argentino de los últimos años y son las primeras dos entregas de una trilogía que se completó con La peli.

    Esta es la primera vez que utilizas un contexto histórico para una película, ¿a qué se debió esta elección, y por qué elegiste al Rosariazo en particular?

    Días de mayo es el resultado —o mejor dicho— la decantación de otro guión que me resultaba complejo y que tiene como título Ella. Mi cabeza, después de La peli, no estaba en condiciones de encarar un proyecto que tenía muchas complicaciones en la trama, un traslado entre dos ciudades (una del exterior) y reconstrucción de época.

    Entonces decidí tomar algunas ideas que sobrevolaban aquel guión y escribir Días de mayo. Me interesaba volar hacia la década del 60 y a un hecho tan particular como fue el Rosariazo, del que —salvo una generación de rosarinos— no se conoce demasiado, todo esto metido en una historia de amor entre dos jóvenes. Pero al comenzar a escribir —lo que en un principio era una historia muy sencilla— fue complejizándose desde una perspectiva clásica y me encontré con una película que un tiempo atrás no hubiera creído que podía llegar a hacer".

    ¿Cuáles consideras que son los vestigios que dejó el Rosariazo?

    "El Rosariazo es un hecho poco conocido para la gente que no es de esta ciudad y para los rosarinos más jóvenes es un hecho bastante lejano. Pero el Rosariazo fue un hecho —que si bien en dimensiones fue menor— es comparable con el Cordobazo, ya que lo precedió y de alguna manera lo anticipó. Creo el Rosariazo, al igual que otras manifestaciones contemporáneas marcaron una bisagra a partir de la cual la participación y movilización de la sociedad argentina fue tomando un color totalmente diferente, incorporando al imaginario colectivo la posibilidad concreta de un cambio social profundo que lamentablemente no se concretó".

    La película se narra a través de una historia de amor, ¿qué tanto tiene de componente romántico, y qué tanto de análisis político-social de una época?

    El componente romántico está siempre presente e invade a los aspectos políticos y sociales, ya que el romanticismo no está acotado a la historia de los personajes entre sí. El romanticismo era una manera de encarar la vida, la política, los ideales, por lo tanto era un estado de vida. Desde esta perspectiva, lo que encontramos es una mirada sobre lo político-social y no un análisis de lo político-social, aunque de esa mirada se desprenda un punto de vista.

    El cine argentino actual no suele hacer películas de época porque se alega que los costos son demasiado altos, ¿cómo fue en el caso de Días de mayo? ¿Necesitaste modificar situaciones por este tema?

    Los costos evidentemente son más altos pero hay muchos elementos vinculados con la reconstrucción de época (desde vestuario hasta diversas locaciones en interiores y exteriores) que pudieron resolverse de una forma más económica que lo habitual, gracias a un equipo que trabajó en la preproducción durante casi seis meses de antelación y la colaboración de la Municipalidad de Rosario que nos permitió ocupar espacios convirtiendo la ciudad en un set. En relación a la historia y la cronología de los hechos, me tomé algunas licencias al momento de escribir el guión.

    La película cuenta en roles secundarios con actores establecidos como Darío Grandinetti y Antonio Birabent, pero los personajes principales son interpretados por jóvenes que no son conocidos, algo que no es extraño en tu cine, ya que generalmente trabajas con actores de Rosario, pero en el caso de esta película que es de época, ¿no pensaste en involucrar a actores con un nombre para atraer no sólo al futuro público, sino también a inversores?

    Dudé hasta último momento en convocar actores más conocidos por el público. Por un lado me atraía la posibilidad de tener una gran figura en el elenco, pero por otro temía que esa estrella terminara por alterar el sentido de la historia, ya que mi idea original era que los personajes principales entraran en contacto con el público sin ningún tipo de relación anterior, es decir, ver en los actores a los personajes y no a los actores en los personajes. Entonces me decidí por los actores desconocidos, lo que me permitía ensayar mucho más tiempo cada escena e ir y venir con el guión, y poder modificarlo a partir de los mismos ensayos.

    En relación a los inversores, creo que hoy no es tan determinante la presencia de una figura para conseguir dinero o medios, ya que está demostrado que —salvo las producciones de los multimedios— nada te garantiza el público.

    Te diste a conocer con películas pequeñas de gran repercusión como El cumple o El asadito, pero en tu película más reciente La peli te mostraste con mayor ambición, realizando una historia compleja desde su narración y producción. Este nuevo film también es ambicioso, con reconstrucción de época, extras… ¿es este un nuevo camino en cuanto a tu cine?

    El camino se da a partir de lo que te surge en cada momento. Algo que para mi está relacionado con las necesidades de hablar, de contar, de narrar. No hay nada lógico que me lleve a decir a partir de ahora hago este tipo de películas. Por otra parte Días de mayo no tiene prácticamente puntos de contacto con La peli, salvo en lo que podríamos llamar la estructura de producción. Creo que Días de mayo puede tener una mayor ambición en relación a mis películas anteriores, pero sigue siendo una película pequeña.

    En el momento de estrenar La peli dijiste que era la primera vez que hacías una película con todo lo que ello significa, ¿cómo ves a Días de mayo?

    Mi primer cortometraje lo hice en 1984 en Super 8, pasaron casi 25 años de aquél momento y siento que Días de mayo es un paso más hacia la tranquilidad y el placer de hacer un cine en donde he podido achicar cada vez más el margen de error relacionado con la carencia de medios. Ahora el margen de error está dado por el factor humano y por mi capacidad o incapacidad.

    Sos un referente del cine hecho en Rosario y un gran defensor de la producción local, como demostraste cuando tiempo atrás hiciste un llamado de atención a la Academia de Arte y Ciencias Cinematográficas de la Argentina por no incluir entre sus miembros a profesionales del interior del país, ¿recibiste una respuesta al respecto? ¿Generó tu postura algún tipo de debate en la Academia?

    La respuesta que recibí me resultó una ofensa, ya que me pedían que para integrarla debíamos ser presentados por miembros o asociados a la Academia. Quienes tuvieron una actitud muy solidaria fueron Lucía Puenzo y Sergio Bizzio, que se ofrecieron a interceder entre la Academia y los “díscolos” del interior, y en otro momento fue Graciela Borges, quien me manifestó su preocupación. Pero me cansé del tema y todo quedó en la nada.



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