CRÍTICA



  • Amorosa Soledad: una lograda incursión en la comedia
    Por Fredy Friedlander


    El filme argentino Amorosa Soledad, de los debutantes en la dirección Martín Carranza y Victoria Gilardi, sorprende al conseguir en algo más de ochenta minutos una lograda incursión en uno de los géneros menos visitados por nuestra cinematografía: la comedia.

    Mérito principal ha sido la elección de Inés Efron para corporizar a la joven Soledad, en un registro totalmente diferente al de su rol consagratorio en XXY, de Lucía Puenzo. La ductilidad de la joven actriz ya había sido probada en otros filmes anteriores tales como El nido vacío y La mujer sin cabeza, aunque sin el protagonismo del que ahora nos ocupa, o de la inminente El niño pez, segunda vez que se encuentran con la hija de Luis Puenzo.

    Abandonada por su novio Nicolás, una fugaz aparición de Nicolas Pauls, así como por sus padres separados (Ricardo Darín, Mónica Gonzaga), Soledad decide por un tiempo vivir sola en su confortable departamento. Algunas características de su personalidad ponen en duda su capacidad para arreglárselas sola. No es muy virtuosa en la organización de su casa (risueña escena del baño) y menos aún en su vida personal, dado que su carácter en extremo hipocondríaco la conduce a visitar con excesiva frecuencia guardias de hospital y farmacias. En cambio, en más exitosa en su vida laboral al compartir con dos jóvenes un negocio de diseño, con clientela algo snob en un barrio aledaño a San Telmo.

    Pero su vida cambiará cuando se cruce en su camino otro Nicolas, un arquitecto “tranqui”, personaje bien compuesto por Fabián Vena. Su actuación en el filme no es seguramente casual, ya que uno de los codirectores del filme (Carranza) había sido asistente de dirección de Alejandro Agresti en Una noche con Sabrina Love y en Valentín, donde el actor también participaba. La relación entre Nicolás y Soledad tendrá sus idas y vueltas, desnudando la fragilidad de ella y el difícil tránsito de la adolescencia hacia la madurez.

    Fragmentos de Amorosa Soledad ya habían sido presentados en el Latin American Work in Progress del Festival de Berlin 2008. Las imágenes aparecían como promisorias y a la luz de lo que ahora podemos apreciar puede afirmarse que las expectativas despertadas no se vieron defraudadas. Aun tratándose de un filme pequeño, en lo que a producción y contenido se refiere, posee suficientes méritos que lo hacen recomendable y sobre todo para tener en cuenta los nombres de sus directores en futuras realizaciones.

    (Fuente: Leedor.com)


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