CRÍTICA

  • A enfrentar la miseria
    Por Rodrigo Aráoz


    Autodenominado como ‘la primera encuesta social filmada’, el mediometraje documental Tire dié nos muestra la indigencia en la que están sumidos los habitantes de una villa miseria en las afueras de la ciudad de Santa Fe.

    Por primera vez en el cine argentino verdaderos pobres irrumpen en pantalla, con su propia dignidad, sin ornamentos ni sentimentalismos. Es verdad que hay una evidente simpatía de los realizadores por los entrevistados, pero la brecha que hay entre ellos nunca se salva. En la impactante escena final, cuando vemos a esos niños corriendo y pidiendo limosna a los lados del tren, en un infrecuente acto de honestidad dentro del cine la cámara es ubicada sobre los vagones, lo que nos obliga a enfrentar la situación situados en el lugar de los pasajeros, que entregan o no la dádiva pero en última instancia son indiferentes. Al fin sabemos que Tire dié no es más que el grito de los niños pidiendo a los pasajeros que les tiren diez centavos.

    Producto de un trabajo colectivo de Fernando Birri con sus alumnos, Tire dié se proyectó por primera vez en la Universidad de Santa Fe en 1958 con sus propios protagonistas como espectadores. Debido a los graves problemas de las tomas de sonido, se hizo un doblaje de los testimonios que provoca cierto grado de extrañamiento pero que no mengua su avasallante vigor. Señalada como una de las obras fundacionales del primer Nuevo Cine Latinoamericano, en ella conviven en perfecta armonía la crítica social con la experimentación formal. Así quedaron establecidos buena parte de los preceptos temáticos y estéticos del cine de compromiso social y agitación política que en los siguientes veinte años desafiara a la industria del cine y combatiera a la censura, en muchas ocasiones desde la clandestinidad. Hacia 1960 se hizo una reedición del original y esa versión es la que normalmente se puede ver. Poco tiempo después, Birri dejaría Santa Fe y emprendería un largo e incansable peregrinaje por escuelas de cine a lo largo y ancho del mundo. Aun hoy, a sus 82 años, continúa educando con su encantadora personalidad.
    To face the misery
    By Rodrigo Aráoz

    Self-named as ”the first social filmed survey', the documentary medium length film Tire dié shows us the extreme poverty suffer by the inhabitants of a shantytown in the outskirts of the city of Santa Fe.
    With this film, for the first time in the Argentinian cinema, true poor people appeared on screen, with their own dignity, without ornaments or sentimentality. It is true that there is an evident sympathy of the filmmakers for the interviewees, but the gap between them is never filled. In the impressive final scene, when we see the children running and requesting charity to the sides of the train, in an uncommon act of honesty of the cinema, the camera is located on the cars, something that forces us to face the situation from the observational point of the passengers, who giving or not the handouts,  are ultimately indifferent. Finally we know that Tire dié is not more than the scream of the children asking the passengers to throw (tire) ten (diez) cents.
    Product of Fernando Birri's collective work with his students, Tire dié was first screened in the University of Santa Fe in 1958 with its own protagonists as spectators. Due to the serious problems with sound recording, a dubbing of the testimonies was made that provoked certain estrangement but that does not decrease its enticing vigor.
    Considered as one of the founding works of New Latin American Cinema, in it coexist in perfect harmony the social denunciation with the formal experimentation. In this way were established a good part of the thematic and aesthetic precepts of the cinema of social commitment and political agitation that challenged the film industry in the following twenty years and defied censorship and which in many occasions went underground. By 1960, a new cut of the original was made and this version is the one that is generally screened today. A short time after this film, Birri left Santa Fe and began a long and tireless pilgrimage through the film schools around the geography of the world. Even today, when he is 82 years old, he continues educating with their charming personality.

    (Fuente: contrapicado.net)


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