CRÍTICA



  • Biutiful, la Barcelona de los perdedores de Iñárritu
    Por Fabien Lemercier


    La explotación de la inmigración clandestina y la vida de una familia desmembrada son los dos temas que, a través de la vida de un hombre con cáncer terminal que puede comunicarse telepáticamente con los fantasmas, reúne la coproducción española Biutiful, dirigida por Alejandro González Iñárritu y presentada hoy en el concurso del Festival de Cannes. La película se desarrolla en una Barcelona gris y monótona, en un clima de agresión sonora, con un Javier Bardem a la altura de su enorme talento. Sin embargo, la nube de fatalidad que acompaña al protagonista, así como la complicada mezcla de un retrato intimista con cuestiones sociales abordadas desde una perspectiva documental y con vicisitudes más típicas de un thriller, hacen de Biutiful una obra desigual, sobre la que planea la sombra del guionista Guillermo Arriaga, ausente por primera vez en una película de Iñárritu.

    Con una secuencia inicial muy conseguida que nos introduce de lleno en el misterio, la película sigue el via crucis de Uxbal, un delincuente que vive de la explotación de inmigrantes africanos (venta ambulante ilegal de falsificaciones) y chinos (talleres clandestinos y trabajo en negro en la construcción). En su papel de intermediario, Uxbal logra corromper a la policía y encontrar junto a su hermano una salida para los pequeños mafiosos que controlan a los clandestinos hacinados en sótanos y almacenes. Al margen de ello, Uxbal asiste a las cámaras funerarias para poner en práctica su don y liberar a los muertos de las angustias que los atormentan. Trampeando así en ese turbio ambiente, el protagonista cría solo a sus dos hijos y se cruza de vez en cuando con su mujer (Maricel Alvarez), una mujer maniaco-depresiva. La pareja se ama todavía, pero los malos momentos que han vivido juntos le impide volver a empezar de cero. Por si fuera poco, el infortunio se ensaña con Uxbal en forma de un cáncer de próstata que le deja pocos meses de vida restantes y de un escape de gas que acaba accidentalmente con la vida de un grupo de ilegales. Desesperado (su don no le aporta tampoco más que penas y sufrimientos) y empeñado en no revelar su inminente muerte, Uxbal tratará de sobrevivir por sus hijos, de poner en orden sus deudas morales y sentimentales. Todo, sin embargo, se irá complicando cada vez más, como si tal fuera la impronta de un castigo divino.

    Producida por la mexicana Menage Atroz, Biutiful ha sido coproducida a su vez por las españolas Mod Producciones e Ikiru Film. La película contó también con la participación de Televisión Española y de Televisio de Catalunya, y con el apoyo del ICAA.


    (Fuente: www.cineuropa.org)


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