El prestigioso escritor cinematográfico, productor y realizador, que está a punto de estrenar en salas mexicanas su ópera prima, Fuego (Más allá de la tierra quemada), vivió numerosas anécdotas en el rodaje de El pozo, sobre todo al querer proponer a ciudadanos rurales participar en su cinta: "Me acuerdo que a una señora le dije: 'A usted le gustaría actuar?' y empezó a gritar: '¡Ya llegaron los zetas, me quieren secuestrar!', y yo le respondí: 'No, señora, sólo le estoy diciendo si quiere hacer una película'.
Entonces, salieron todos los chavos a defenderla y yo: '¡No, espérense, espérense, espérense...! ¿Vieron Amores perros? ¡Yo la escribí!'". Pero aunque en algún momento viviera instantes comprometidos, Arriaga está "muy orgulloso", de esta su última realización, que ha compartido con directores como Toño Urrutia, Juan Carlos Rulfo, Alejandro Springall o María Novaro.