“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano. Así de simple, y así de desmesurado”.
Gabriel García Márquez
Presidente (1927-2014)

CINEASTA
  • Carlos Sorín
    (Argentina, 1944)



    Cuando a finales de los años ochenta, Carlos Sorín (1944) había realizado sólo dos largometrajes de ficción, ya se contaba como uno de los realizadores más importantes y renovadores del cine latinoamericano. Coguionista de casi todos sus proyectos y fotógrafo en la primera etapa de su carrera, (desde finales de los años sesenta hasta principios de los setenta) Sorín estudió cine en la Universidad Nacional de La Plata y entró en la industria como asistente de Alberto Fischerman, pero derivó luego hacia la publicidad en cine y televisión, que le ha permitido sostener económicamente su nada prolija carrera de autor a la francesa.

    Historia de un visionario francés del siglo XIX, que intentó proclamarse rey de la Patagonia, y paralelamente el recuento del desesperado intento de un joven cineasta por realizar un filme de época sobre aquel enloquecido personaje, La película del rey (1986) ha sido uno de las obras más poderosas del cine dentro del cine que se hayan realizado en español. Premiada en el selectivo Festival de Venecia, con el galardón a la mejor ópera prima, la obra se transformó en filme de culto, que apenas recuperó en taquilla su costo, pero que ilustró con inusitada fuerza y profundidad las dificultades para hacer cine en estas tierras.

    Ganadora del premio Goya a la mejor película extranjera de habla hispana, del Primer Premio Coral en La Habana, Cóndor de Plata, que entrega la Asociación de Críticos Cinematográficos de Argentina, en las categorías de mejor ópera prima, guión original, actor revelación, actrices de reparto, La película del rey confirmó la existencia de un poderoso cine argentino en el periodo de la recién instaurada democracia, que encabezaban Fernando Solanas, María Luisa Bemberg, Eliseo Subiela, Juan José Jusid, Luis Puenzo y, sin dudas, Carlos Sorín.

    Con la dulce miel de la consagración en la boca, acometió su segunda obra, Eversmile New Jersey (1989), una coproducción entre Argentina y Gran Bretaña, que logró instrumentarse gracias al protagonismo de Daniel Day Lewis, el intérprete del principal personaje, un dentista y misionario irlandés que parte a la Patagonia a imponer su prédica en aquellos páramos. El filme fue considerado fallido, por el poco público que lo vio, por la prensa e incluso por el mismo director, de modo que se abstendría, durante más de una década, de realizar largometrajes de ficción, debido al seguro refugio que le proporcionaba la publicidad, y por la frustración que le ocasionó la pobre acogida de Eterna sonrisa de New Jersey.

    Historias mínimas (2002) fue realizada luego de que Sorín analizara decenas de proyectos para darle continuidad a su exigua cinematografía. El filme le representó una suerte de segundo aire en su carrera. Con una estructura de producción atípica, evadida de las camisas de fuerza industriales, notable sencillez argumental, un equipo de producción muy básico, y con actores mayormente no profesionales, se realizaron tanto la muy elogiada y multipremiada road movie que fue Historias mínimas, como la posterior Bombón el perro (2004), minimalista mixtura de documental y ficción que también se ambienta en la Patagonia, como la mayoría de sus filmes, y que nuevamente recurre al tono agridulce, tragicómico, entre el drama social y la comedia de costumbres, que tan excelentemente maneja el realizador.




    Carlos Sorín (1944) had directed only two feature films in the the late 1980s, but he was already counted as one of the most important filmmakers and innovators of Latin American cinema. He co-wrote almost all of his projects and worked as a photographer in the first stage of his career (since the late 1960s to early 1970s). Sorín studied Cinema at the La Plata National University and began in the industry as an assistant of Alberto Fischerman, but then he made a turn to the cinema and television advertising, which allowed him to economically sustain his prolific career.

    La película del rey (1986), narrates the story of a 19th century French visionary who tried to proclaim himself king of Patagonia, and, in parallel, the desperate attempt of a young filmmaker for making an period film about that crazy character. This film is considered one of the most powerful works in the Spanish-spoken cinema history. La película del rey was awarded at the selective Venice Film Festival, with the prize for the best first work. It became a cult film that barely recovered its cost, but it illustrated with unusual strength and depth the difficulties of filmmaking in these lands.

    La película del rey was also the Goya winner for Best Foreign Film in Spanish Language, the Coral First Prize in Havana, and the Condor de Plata award, which is granted by the Film Critics Association of Argentina, in the categories of best first feature, original screenplay, actor and actresses. The film confirmed the existence of a powerful Argentine cinema in the period of the newly established democracy, leaded by Fernando Solanas, Maria Luisa Bemberg, Eliseo Subiela, Juan José Jusid, Luis Puenzo and, no doubts about it, Carlos Sorín.

    Even enjoying the pleasure of consecration, he undertook his second work, Eversmile New Jersey (1989), a co-production between Argentina and the United Kingdom. This film was able to implement itself thanks to the leadership of Daniel Day Lewis, who played the main character, a dentist and Irish missionary that travels to Patagonia to impose his preaching on the moors. The film was considered a failure by the press and even its own director, due to the small audiences who saw it. Sorín refrained, for more than a decade, to make feature films, thanks to the financial security that gave him the advertising business, and the frustration that caused the poor reception of Eversmile New Jersey.

    Historias mínimas (2002) was made after Sorín analyzed dozens of projects to provide continuity to its meager filmography. The film represented a sort of second vital breathing to his career. The result was a highly praised and prized winner road movie made with an unusual production structure, evading the industrial straitjackets, a remarkable simplicity of the argument, a very basic production crew, and mostly non-professional actors. Something similar happened with his later movie Bombón el perro (2004), a minimalist mix of documentary and fiction that is also set in Patagonia, as most of his films, and again resorted to the bittersweet, tragicomic tone, between the social drama and the custom comedy, which the director handles so masterly.

    Referencias en el Portal:

    La película del Rey, 1986, Dirección
    Historias mínimas, 2002, Dirección
    18-j, 2004, Dirección
    Bombón, el perro, 2004, Dirección
    El camino de San Diego, 2006, Dirección
    La ventana, 2008, Dirección
    El gato desaparece, 2011, Dirección
    Días de pesca, 2012, Dirección
    Joel, 2018, Dirección
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