“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano. Así de simple, y así de desmesurado”.
Gabriel García Márquez
Presidente (1927-2014)

CINEASTA
  • Carlos Azpurúa
    (Venezuela, 1949)



    Caraqueño de nacimiento, Carlos Azpurúa interrumpió sus estudios universitarios para dedicarse al cine, primero en labores de maquinista, electricista y cámara, y luego de su debut, a finales de los años setenta, se mantuvo como realizador y guionista de documentales apasionados por la crítica y la denuncia (Yo hablo a Caracas, de 1978, es episodio del filme La propia gente; Pesca de arrastre, 1980; El barrio cuenta su historia, 1982 y Amazonas, el negocio de este mundo, 1986) que consiguieron el aplauso internacional de la crítica.

    Toda esta primera etapa de cortometrajes y documentales dirigidos y escritos por Azpurúa se registraba en un momento de bonanza para el cine nacional, que contó con importante apoyo estatal entre 1975 y mediados de los años ochenta, un periodo en el cual se produce un cine nacional-popular de prestigio, calidad comercial y considerables aspiraciones: País portátil, Soy un delincuente, Cuando quiero llorar no lloro, La boda, Oriana, Cangrejo, que se transformaron en las insignias de este momento de auge.

    Luego de entrenarse en el documental, a punto de dominar el arsenal de la puesta en pantalla, llegó finalmente a la realización del primer largometraje de ficción: Disparen a matar, de 1991, que alcanzó el premio a la mejor ópera prima en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, filme finalista al premio Goya como mejor producción latinoamericana, y que continúa su línea de preferencia por el cine de denuncias políticas y sociales presentadas con habilidad narrativa y adecuada realización.

    Transcurrió más de un lustro para que Azpurúa nos entregara otro largo de ficción, Amaneció de golpe (1998), fuerte drama sobre el terrorismo y la violencia realizado en coproducción entre Venezuela, México y Cuba, con guión del importante dramaturgo José Ignacio Cabrujas, y que retrataba la Venezuela contemporánea a partir de la historia de un golpe de estado, y del consiguiente estallido de violencia, en un país latinoamericano, narrado mediante las peripecias que ejecutan varios personajes. El filme ponía sobre el tapete las más difíciles disyuntivas que implican el futuro de la nación y de Latinoamérica toda: dictadura o democracia, ruptura o diálogo, elecciones limpias o corrupción, gobiernos militares, guerra civil.

    Sobre Amaneció de golpe, aseguró la crítica cubana María Caridad Cumaná, con motivo de su estreno en el Festival de La Habana: “Nos encontramos ante un cine venezolano adulto, cuya mayor virtud radica en su poder de síntesis, en su capacidad para ofrecer en pinceladas la corrupción cotidiana, la violencia siempre irreflexiva, el caos y la destrucción. (...) La notable puesta en pantalla alterna círculos concéntricos que se agotan en la anarquía del ambiente descrito. Aunque tardó seis años para entregarnos su segundo largo de ficción, Azpurúa nos trajo un filme bien pensado, y pleno de múltiples significados, sobre una realidad típicamente latinoamericana”.

    Después, Azpurúa regresó al documental con La montaña rasgada (2001), Juan Pablo Pérez Alfonso: El profeta olvidado (2004), La conspiración petrolera (2004) y Festival mundial de poesía (2005), entre otros.




    Carlos Azpurúa (1959-) born in Caracas, Venezuela. He left his university studies to devote himself to film, beginning as operator, gaffer and cameraman. After his debut, at the end of the 1960´s, he kept working as producer and screenwriter of documentaries with a passionate focus on social criticism and denunciation (Yo hablo a Caracas, 1978, an episode of the film La propia gente; Pesca de arrastre,1980; El barrio cuenta su historia, 1982; Amazonas, el negocio de este mundo,1986), which received international critical acclaimed.

    All this first period in which Azpurúa directed and wrote short films and documentaries, took place at a moment of prosperity in Venezuelan cinema which enjoyed an important state support from 1975 to the mid 1980s, a period in which was produced a prestigious and popular national cinema of commercial quality and great artistic aspirations: País portátil, Soy un delincuente, Cuando quiero llorar no lloro, La boda, Oriana, Cangrejo, which became emblems of that moment of boom.

    After his training with documentary film, just to the point of dominate most of the resources of documentary filmmaking, he finally arrived to the production of his first narrative feature film, Disparen a matar (1991), which achieved the award for Best Debut Film at the International Festival of the New Latin American Cinema, in Havana, Cuba and was also a finalist film of the Goya awards in the category of Best Latin American production. This film evidenced the continuation of his preference for films of political and social denunciation with smart narrative and a fine production.

    It was only after a lustrum that Azpurúa made another narrative feature film, Amaneció de golpe (1998) a strong drama about terrorism and violence coproduced between Venezuela, Mexico and Cuba, with the screenplay by the important playwright José Ignacio Cabrujas; the film offered an image of the contemporary Venezuela, taking as starting point the story of a coup d’état and the subsequent outbreak of violence in a Latin American country, narrated through the incidents of a group of characters. The film brought to discussion the most difficult dilemmas that involve the future of the nation and all Latin America: dictatorship or democracy, break or dialogue, corruption or transparent elections, military government, civil war.

    After the screening of Amaneció de Golpe International Festival of the New Latin American Cinema, in Havana, the Cuban critic María Caridad Cumaná stated: “ We are in front of an adult Venezuelan cinema, which has as its greatest value the synthesis and its ability to revealed through brief sketches the dairy corruption., the always irreflexive violence, the chaos and destruction. (...) the outstanding mise en scene alternates concentric circles that run out in the anarchy of the described environment. Although Azpurúa took six years to offer us his second feature film, he brought a well contrived film, full of significance about a typical Latin American reality”.

    Azpurúa came back to the documentary genre with La montaña rasgada (2001), Juan Pablo Pérez Alfonso: El profeta olvidado (2004), La conspiración petrolera (2004) and Festival mundial de poesía ( 2005), among others.


    Referencias en el Portal:

    La venganza o que bellas son las flores, 1978, Guión
    Yo hablo a Caracas, 1978, Dirección
    Caño Mánamo, 1983, Dirección
    Amazonas, el negocio de este mundo, 1986, Dirección
    Disparen a matar, 1991, Dirección
    Amaneció de golpe, 1998, Dirección
    Mi vida por Sharon, 2006, Dirección
    América tiene alma, 2009, Dirección
    Sabino vive, 2014, Dirección
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