“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano. Así de simple, y así de desmesurado”.
Gabriel García Márquez
Presidente (1927-2014)

CINEASTA
  • Eliseo Subiela
    (Argentina, 1944-2016)



    Uno de los más polémicos, adorados y criticados realizadores latinoamericanos es Eliseo Subiela, quien nació en Buenos Aires. Cursó estudios de Filosofía y Letras, en la Escuela de cine de La Plata, pero con 19 años ya filmaba su primer corto, Un largo silencio (1963) que alcanzó el Gran Premio al mejor cortometraje en el III Festival Internacional de Viña del Mar, e inmediatamente después entraría como ayudante de Leonardo Favio en el debut de este, Crónica de un niño solo. La siguiente experiencia como ayudante fue Esquiú, una luz en el sendero, de Ralph Pappier.

    En 1965, filmaría su segundo corto Sobre todas estas estrellas, que trataba sobre las expectativas de los extras de cine. Con este corto logra varios premios, entre ellos el entregado por el Instituto Nacional de Cinematografía, y el primer premio al Mejor Director de Cortometrajes.
    También adquirió experiencia como director publicitario y llegó a realizar doscientos anuncios para nueve países, todo lo cual le sirvió de preparación para su debut, La conquista del paraíso, realizada en 1980.

    En los años ochenta decide volver a intentar el largometraje de ficción, que sería el filme conceptuado hoy como su obra maestra, y una de las mejores películas argentinas de la década del ochenta: Hombre mirando al sudeste. En solo un mes armó el guión, pero la producción le llevó un año. El elenco fue elegido entre actores del Teatro Municipal San Martín, algunos de ellos casi desconocidos. Pero su estreno no fue fácil, primero debió conseguir cinco premios internacionales y varios meses de éxito en EE.UU. y Canadá; luego del éxito internacional logró despertar interés para ser estrenada en Argentina, casi después de un año de filmada. La respuesta del público fue inmediata.

    A pesar del triunfo obtenido, no aparecía un productor nacional para que Subiela realizara la siguiente película. Sin embargo, le llegaban propuestas para trabajar en el exterior y en especial de EE.UU. Esta situación lo obliga a publicar su famosa solicitud que decía: “Señor presidente, mi familia no quiere vivir en Hollywood”... Finalmente, con el dinero que llegó desde el exterior, pudo comenzar a rodar su siguiente obra Últimas imágenes del naufragio (1988); para evitar pérdidas, debido a la hiperinflación, es estrenada primero en el exterior.

    Hombre mirando al sudeste y Últimas imágenes del naufragio conservan su estética tendiente al lirismo y a lo onírico, en una atmósfera de tristeza y de melancolía, pero su próximo proyecto, El lado oscuro del corazón (1991/92), anunciado por su autor como “Una fábula sobre la vida y la muerte, que luchan bajo la Cruz del Sur: una metáfora sobre los sentimientos y el sexo, un romance de ángeles heridos, la historia de una cenicienta de cabaret y un príncipe loco, la confirmación de que, aún heridos, los que ganan son siempre los que se animan a dar”, se convirtió en una película de culto para los amantes de la poesía latinoamericana neoromántica.

    En 1995 será el turno de No te mueras sin decirme a dónde vas, en la cual el protagonista inventa una máquina que recolecta sueños, uno de esos sueños es Rachel, a quien encontrará cuando reencarne... Al año siguiente, edita Despabílate amor, que trata sobre la generación de fines de los años 60, sus ideales, sus utopías, sus amores, su adultes y lo único que queda de ella finalmente, sus recuerdos; es inevitable que el film se desarrolle en un clima melancólico.

    Una chica introvertida y tímida, que lee cuentos de hadas, se refugia en el mundo mágico que ella ha creado, con la esperanza de un milagro que sueña: la llegada del amor. Tal es el argumento de Pequeños milagros (1997), en la cual se manifiesta una veta fantástica que se refuerza en la siguiente, Las aventuras de Dios.

    En Lifting de corazón (2005) continúa su manera de entender el cine como provocación, reflexión, magia y sugerencia, de modo que su obra ocupa un lugar insoslayable en la historia del cine latinoamericano.

    Su última película, No mires para abajo (2008), una lección sobre la iniciación al sexo, un tema que aborda para que las nuevas generaciones no caigan en "la sórdida y oscura" experiencia que a él mismo le tocó vivir.




    Eliseo Subiela (1944-) was born in Buenos Aires, Argentina. He is one of the most controversial, adored and criticized Latin American filmmakers. He studied philosophy and literature, in the Film School in La Plata, but was just19 years old when he made his first short film, Un largo silencio (1963), which reached the Grand Prize for Best Short Film at the Third International Festival of Viña del Mar. Then, he started as Leonardo Favio´s assistant in his debut, Crónica de un niño solo. His next experience as an assistant was in Esquiú, una luz en el sendero by Ralph Pappier.
     
    In 1965, he filmed his second short Sobre todas estas estrellas, which dealt with the expectations of film extras. With this short he received several awards, including the one given by the National Film Institute, and the first prize for Best Short Film Director.

    He also gained experience as an advertising manager and even made around two hundred ads for nine countries. All of this served as preparation for his debut, La conquista del paraíso, in 1980.

    In the 1980s, he decided to direct again a feature film. He made a movie that is regarded as his masterpiece and as one of the best Argentine films of the eighties: Hombre mirando al sudeste. In just one month, he put the script together, but the production process took a year. The cast was chosen from actors of the Municipal theater San Martín. Some of them were almost unknown. It was not easy to release the film in his country. First, Subiela had to receive five international awards and be in movie theaters for several months with success in the U.S. and Canada to have its debut in Argentina. This happened finally after its international success which did arouse interest for it to be released in Argentina, almost after a year of its premiere. The audiences responded immediately.

    A national producer to carry out Subiela’s next movie did not appear, despite the victory obtained by Hombre mirando al sudeste. However, he received work proposals from abroad - specially the U.S. - This situation forced him to publish a famous order that said: "Mr. President, my family does not want to live in Hollywood" ... Finally, with the money that came from out of the country, he could start shooting his next  film Últimas imágenes del naufragio (1988), which was first released abroad to avoid losses due to hyperinflation.

    Hombre mirando al sudeste and Últimas imágenes del naufragio tend to preserve their aesthetic and a dreamlike lyricism in an atmosphere of sadness and melancholy, but his next project, El lado oscuro del corazón (1991-1992), became a cult film for lovers of Latin American neo-romantic poetry. It was proclaimed by its author as: "A fable about life and death, struggling under the Southern Cross; a metaphor for feelings and sex, a romance of wounded angels, the story of Cinderella and a crazy prince in a cabaret.

    In 1995, he released No te mueras sin decirme adónde vas, in which the protagonist invents a machine that collects dreams. One of those dreams is Rachel, whom he will find through reincarnation... The following year, he finishes Despabílate amor, dealing with the the problems of the 1960s generation, its ideals, utopias, loves and all that remains of its memories.

    An introverted and shy girl, who reads fairy tales, takes refuge in the magical world she has created, in the hope for a miracle she dreams about the arrival of love. Such is the argument of Pequeños milagros (1997), which expresses a fantastic trend reinforced in the upcoming Las aventuras de Dios.

    On Lifting de corazón (2005), he continued his understanding of cinema as provocation, reflection, magic and suggestion, so that his work has an undeniable place in the history of Latin American cinema.

    His latest film to date, No mires para abajo (2008), is a lesson about the initiation of sex, a subject addressed so that new generations do not fall for "the sordid and dark" experience that he lived himself.


    Web: www.eliseosubiela.com

    Referencias en el Portal:

    Sobre todas estas estrellas, 1965, Dirección
    Hombre mirando al sudeste, 1985, Dirección
    Últimas imágenes del naufragio, 1990, Dirección
    El lado oscuro del corazón, 1992, Dirección
    No te mueras sin decirme a dónde vas, 1995, Dirección
    Despabílate amor, 1996, Dirección
    Pequeños milagros, 1997, Dirección
    Las aventuras de Dios, 2000, Dirección
    El lado oscuro del corazón II, 2001, Dirección
    Lifting del corazón, 2005, Dirección
    El resultado del amor, 2007, Dirección
    No mires para abajo, 2008, Dirección
    Paisajes devorados, 2011, Dirección
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