FICHA ANALÍTICA

Gratitud a Adela Legrá.
García Yero, Olga

Título: Gratitud a Adela Legrá.

Autor(es): Olga García Yero

Fuente: Revista Cine Cubano On Line

Número: 3

Año de publicación: 2006

La cultura de un país se hace del enorme conjunto de producciones de una nación. Pero toda creación, por valiosa que sea, necesita de un rostro para poder fijarse en la memoria y el corazón de un pueblo. El cine cubano, que toma impulso y vuelo a partir de 1959, puede presentar en su ejecutoria un número relativamente alto de filmes. Pero ese momento especial de la evolución del cine nacional, ese empuje y tensión creadores que se advierte en la segunda mitad del siglo XX cubano, se materializan en un grupo especial, por su fuerza y dinamismo, de creadores. Uno de esos rostros singulares, que concentran en sí una época toda, es el de Adela Legrá.

Esto significa, entonces, que hablar de Adela Legrá es también hacerlo de la historia del cine cubano en el momento de su orto. Pero, a la vez, es imposible separar de su nombre y su imagen, la obra de Humberto Solás, de Jorge Herrera y de Nelson Rodríguez, fundadores todos de una manera nacional de concebir y hacer el cine. Por tanto, decir Adela es aludir a la aventura artística que, en aquellos convulsos años sesenta, trataba de insertarse en el panorama de la cultura nacional, e incluso latinoamericana.

Pero Adela Legrá, cuya intensidad histriónica y sentido del arte siguen siendo motivo de asombro y fascinación para muchos, no es solamente una imagen del cine, un símbolo del crecimiento artístico de Cuba, es también, y sobre todo, un rostro de la mujer cubana, no de una época, sino de todas las épocas. Esta verdad no es una mera afirmación de cortesía de ceremonia, sino la verificación de un impacto contundente: Adela Legrá encarna desde Manuela hasta hoy, el secreto fervor de la mujer cubana, su capacidad de entrega y resistencia. Nelson Rodríguez lo decía de otra manera, tal vez más expresiva de lo que acabo de hacer. En una entrevista en la que se le pide hablar sobre el filme Cecilia de Solás, este gran editor cubano nos revela serias dificultades para el casting de esta película que gira alrededor de uno de los personajes femeninos más característicos —posiblemente el más significativo de todos— del imaginario cultural cubano, Cecilia Valdés:

    Claro, no estaba definido todavía que Daisy Granados interpretara a Cecilia porque se estaban probando a muchachas mucho más jóvenes, pero a la larga hubo que escogerla; ninguna tenía la más mínima intuición de actriz. ¡Si hubiéramos encontrado a alguien como Adela Legrá…, pero nunca apareció!(1)

Este comentario de Nelson Rodríguez revela lo esencial de la artista. Intensa y espontánea, concentrada y libre, altamente emocional, pero de carácter orgánico, ella no es escuetamente una actriz fundamental de nuestro cine, la protagonista de momentos excepcionales del séptimo arte en Cuba. Es, más que eso: es un rostro emblemático de lo insular, de la mujer de todos los tiempos y todas los dramas históricos de esta Isla, quintaesencia de un modo de feminidad que nos representa y nos revela en lo que somos, y, por esto mismo, nos enseña a reconocer facetas esenciales de nuestra propia identidad.

Gracias, pues, a Adela Legrá, no solo por sus películas, sino por ser quien es, y haber sabido serlo, a veces, contra viento y marea.

Descriptor(es)
1. CINE CUBANO
2. SOLAS, HUMBERTO, 1941-2008