FICHA ANALÍTICA

EL premio flaco, la nueva aventura de Juan Carlos Cremata
Vizcaíno Serrat, Mario (1964 - )

Título: EL premio flaco, la nueva aventura de Juan Carlos Cremata

Autor(es): Mario Vizcaíno Serrat

Fuente: Revista Cine Cubano On Line

Número: 9

Año de publicación: 2008

Juan Carlos Cremata Malberti saldó una vieja deuda, como espectador y cineasta, al rodar la historia de El premio flaco, una de las obras de teatro más conocidas de Héctor Quintero.

Ahora en edición, el cineasta parece ansioso de ver estrenada su película en las salas cubanas y deseoso de que los espectadores disfruten esta comedia triste, como la llama.

La historia de El premio flaco es en La Habana de 1958, cuando una mujer que vive en una pobre barriada, ve cambiar su suerte, inesperadamente, al encontrar, dentro de un jabón Rina, una balita premiada que le otorga una casa nueva.

«Esperamos que al público llegue esa premisa intrínseca de la pieza homónima de Quintero, de que se puede ser pobre de bolsillo, pero no miserable de alma; de que es más importante conservar valores espirituales que bienes materiales. La historia de Iluminada Pacheco bien puede ser la historia de cualquier mujer pobre de Latinoamérica, Asia o África, hoy día. Por eso nos fue muy útil tener la colaboración de una casa productora guatemalteca: Casa Comal. El tercer mundo sufre mucho y aún, de la pobreza de la que habla la obra, pero la miserabilidad de ciertas almas es posible encontrarla en cualquier lado, en cualquier época, en cualquier país, incluso en el nuestro, por eso su “mensaje” nunca muere, porque estamos hablando de valores que atañen al ser humano independientemente de las nacionalidades, las épocas o los sistemas sociales.»

Consciente de la importancia de llevar al cine las buenas y exitosas piezas de teatro, como ocurre en casi todo el mundo, Cremata Malberti se ha propuesto llenar un poco ese vacío en Cuba, donde apenas se hace, y se lo propuso tan en serio, que colocó en una cola, detrás de Quintero, a teatristas y títulos trascendentes para empezar a filmar: desde Alejo Carpentier hasta Carlos Montenegro.

El director Juan Carlos Cremata dirigiendo a la protagonista Rosa Vasconcelos y Blanca Rosa BlancoCremata Malberti es un ser vehemente y apasionado. No es obligado conocerlo para sentir el peso de su personalidad. Bastan una conversación telefónica y un cruce de mensajes electrónicos para saberlo. Polemizando y discutiendo se siente como pez en el agua, y sobre todo, defendiendo su trabajo, a veces con tanta pasión, que puede olvidar la mesura. Como todos los tempestuosos, se calma después de la acometida.

Salió del set de filmación cargado de energía positiva y confiado en el éxito de El premio flaco película, a pesar de los riesgos de convertir en celuloide una obra teatral exitosa y considerada una de las mejores de Quintero. Sin embargo, Cremata Malberti confía en sí mismo, cree a pie juntillas en lo que hace, en su carácter, conocimientos, horas de lectura, inspiración, pasión por el cine. Por eso, está tan convencido de que sus planes tendrán calidad como que se cepilla la boca cada día al despertar.

«Héctor [Quintero] está muy contento. No pensó disfrutar de esa alegría en vida y es para él como un regalo que todos le hemos hecho. Y aunque tiene muy claro que una cosa es el lenguaje del teatro y otra el del cine, nosotros hemos sido meticulosamente respetuosos con su obra. No puede ser de otra manera. Pues es enorme el respeto que le profesamos y se desprende de la infinita admiración y la eterna devoción que le guardamos», explica.

Las horas de filmación fueron placenteras para Cremata Malberti y el resto del equipo. Los actores y los directores suelen divertirse cuando ruedan. Pero El premio flaco le deparó cuotas extra de alegría porque se reencontró con un grupo de técnicos del ICAIC con el que no trabajaba desde hace años. Al parecer, el rigor y la profesionalidad de ese equipo distinguieron el rodaje.

Sin embargo, su satisfacción, que no puede esconder cuando lo entrevistan, es múltiple, y otro de sus alientos descansa en la calidad con que se desempeñaron los actores, con quienes, asegura, aprendió más de lo que enseñó. «Entre todos –dice– hubo mucho espíritu creativo, una esencia fundamental que queda impregnada en la imagen.»

¿Te consideras un cineasta en el que los actores confían a la hora de filmar?

La actriz Heidy González.Es lo primero que le pedimos a un actor cuando se pone en nuestras manos: confianza. Hay quienes se entregan más, hay quienes lo hacen con dudas y ha habido quienes no han entendido nunca, pero igual terminan siguiendo nuestras pautas. Cada actor, como cada ser humano, es un mundo bien diferente. Y para nosotros, lo importante es encontrar ese nexo imprescindible y necesario entre nuestra propuesta y la visión de los demás. Creemos saber muy bien lo que queremos, pero no estamos cerrados a cualquier propuesta que venga de afuera. Se trata de un juego. De encontrar y descubrir. Más que de buscar. Y en ese juego caen todos, los actores y los técnicos. Y mucho más fácilmente los niños, por eso se nos da tan bien dirigirlos. Solo que los actores son niños más grandes y trabajan con los sentimientos frente a cámara, pero ¿no crees que también un director de fotografía aporta su alma a cada plano? ¿O un director de arte? ¿O un diseñador de vestuario? Todos. Todos y cada uno de los elementos de una película giran alrededor de nuestra confianza. Es como trazar una carta de navegación confiando en nuestros sueños, en nuestro timonel y en cada uno de los grumetes. Y en lugar de tropezar al final con las «Indias» ideadas, es descubrir el maravilloso y real mundo de las «Indias» nuestras.

Juan Carlos Cremata quedó tan a gusto con Oscar Valdés como director de fotografía, que está tentado a romper su regla de no filmar dos veces con el mismo fotógrafo. Quedó fascinado. Valdés superó las expectativas del cineasta, y ahora parece casi obligado a volver a llamarlo para otra película. «La imagen de El premio flaco –asegura– le debe mucho a Oscarito.»

De manera que la comedia triste que es El premio flaco fue una fiesta durante la filmación, y tanto actores, como equipo técnico y director, esperan que los espectadores capten y se lleven a casa, cuando se levanten de las butacas, la convicción de que, por encima de tentaciones, la calidad humana y la espiritualidad siempre serán superiores al pragmatismo y la mezquindad.

 



Descriptor(es)
1. CREMATA, JUAN CARLOS, 1961-
2. ENTREVISTAS

Web: http://www.cubacine.cult.cu/sitios/revistacinecubano/digital09/cap05.htm