FICHA ANALÍTICA

Una pregunta a Manuel Pérez Paredes
Fowler, Víctor (1960 - )

Título: Una pregunta a Manuel Pérez Paredes

Autor(es): Víctor Fowler

Fuente: Revista Digital fnCl

Lugar de publicación: La Habana

Año: 5

Número: 6

Mes: Septiembre

Año de publicación: 2019

Ahora que el ICAIC cumple 60 años, ¿de qué modo podemos hablar de la relación del ICAIC con el desarrollo del cine latinoamericano, y al revés, la importancia de cine latinoamericano para el ICAIC?

Cuando Alfredo decidió que hacía falta un noticiero, en los años 60, buscó a alguien con disciplina de militante como Santiago Álvarez. Porque la responsabilidad de hacer el noticiero todas las semanas tenía que ser de alguien que soportara eso como solo Santiago lo soportaba. Lo que me llama la atención es que Alfredo bautiza el noticiero como Latinoamericano. Yo no tuve ninguna noción, hasta pasado el tiempo, de la idea de identidad latinoamericano era un proyecto cultural de Alfredo.
Yo estoy seguro de que no es ingenua la denominación. La conciencia de identidad latinoamericana, evidentemente, era parte de los que empezábamos en el ICAIC. Cuando se da lo de Viña del Mar, se da una explosión de entusiasmo tan grande en el ICAIC.

Yo tengo la impresión de que hay que refundar. Con la nueva realidad que está viviendo América Latina, creo que debemos hacer un balance, ir a las raíces… Hay que hacer un acto de contrición. Se necesitan reflexiones más radicales.

Yo creo que Alfredo tenía conciencia del proyecto cinematográfico continental cuando el ICAIC se funda. Pero la mayoría de los realizadores no la teníamos, al menos yo no, estábamos demasiado inmersos en la vorágine de lo que estaba pasando en el país… La compra de películas en el extranjero le correspondía a Comercio Exterior; el cine le correspondería a una empresa donde estarán los compañeros capacitados para comprar el cine en el extranjero. Entonces, ahí hace falta mucha inteligencia, mucha autoridad y mucho carácter para discutir y ganar la discusión. Decíamos: esto es una especialidad, así que como somos los especialistas de cine, somos los que tenemos que decir que se compra. Y el ICAIC ganó y la empresa se creo en el ICAIC. Todas esas cosas ocupaban la energía. Lo más importante era convencer a la dirección del país de que el cine lo compra el ICAIC, para que el ICAIC tuviera un control monopólico de lo que se produce y de lo que se exhibe, toda la concepción global para la formación de un público. La conciencia del proyecto de cine continental fue avanzando sobre la marcha… esas ideas se fueron desarrollando sobre la marcha.

En el año 60, en algunos cines de La Habana, en zonas céntricas, que tenían una composición de público muy especial, se ponía el noticiero y al salir Fidel o el Che o Raúl, una parte del público aplaudía en la oscuridad de la sala. Pudo darse el caso de que alguien silbara, pero la respuesta era que empezaba la película norteamericana y cuando salía el león de la Metro, la otra parte del público aplaudía. Ese público que aplaude a la Metro rechaza el aplauso anterior. Esas confrontaciones llegaban a lo físico. El noticiero era un arma de la revolución en las salas de cine. Hacía falta un órgano de la Revolución en las salas de cine, como parte de la lucha, pero con la autonomía de que lo dirigía el ICAIC, no era ninguna instancia por encima del ICAIC. No era un noticiero que se consultaba a ningún nivel del país. Alfredo y Santiago lo dirigían, eran los responsables. Después Santiago solo.

Yo hice un noticiero en el 67 que era un homenaje a Camilo. Iba hacerse un homenaje en la plaza y el plan era pasarlo allí. Por eso tenían que verlo los compañeros del partido. Y nos plantaron a mi y al editor, que estaba bien, pero que no les gustaba que utilizara dos o tres fotos de Camilo en las que dos mujeres le acarician la barba, durante un viaje que él hizo a los Estados Unidos. Les parecía que esas imágenes no venían bien. Entonces hablé con Alfredo. Vio el noticiero. Le pareció perfecto. Ese también es Camilo, dijo. Y conversó con los compañeros. Alfredo comenzó a explicarle la cubanía de Camilo, que eso era parte de la cubanía de Camilo. Le dijo cosas que esos compañeros no estaban preparados para entender. En algún momento, les habló de Rita Montaner y de lo qué es la cubanía de Rita Montaner. En Alfredo estaba hilvanada la cubanía como parte de Camilo como guerrillero y de Rita Montaner. A mí me pareció que era como una herejía para esos compañeros. Conclusión: el noticiero se pasó en los cines, pero no se puso en la plaza. Porque a ellos no le pareció que esa era la mejor imagen del Camilo antimperialista.

Pero hace falta algo más que refundar… es tanto lo que hay que pensar. Los dirigentes políticos tienen la responsabilidad de ser absolutamente culto.