“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano.
Así de simple, y así de desmesurado”.
Tal vez el resentimiento hable por la boca de Cody, cuyo guion para Young Adult no se halla entre los candidatos, pero algo de razón tiene. Aunque se deje a Bridget O'Connor (nominada a título póstumo al Mejor Guion Adaptado por El topo), a la directora polaca Agniezska Holland (Mejor Película de Habla No Inglesa) y a Jennifer Yuh Nelson (candidata a la mejor película animada por Kung Fu Panda II). ¿Por qué decimos esto? Sencillo: no hay más que recordar el revuelo que se armó en 2009 cuando Kathryn Bigelowse convirtió en la primera mujer galardonada como Mejor Director por En tierra hostil: antes que la temperamental cineasta, solo tres señoras habían aspirado a uno de los Oscar más ilustres: Lina Wertmuller, por Siete bellezas (1975), Jane Campion por El piano (1993) y Sofia Coppola por Lost In Translation (2003).
Incluso cuando Bigelow agarró la estatuilla, los medios hicieron más hincapié en su género y en la colleja virtual a su exmarido James Cameron (que competía en la misma categoría con Avatar) que en los muchos méritos de su trabajo. Y ni siquiera las actrices que ganan en las categorías dramáticas se libran de los tópicos: una búsqueda al respecto en Google revelará que los medios se preocupan más de la "maldición de los Oscar", una leyenda que afirma que las nominadas y ganadoras son más propensas a divorciarse tras ganar el premio, que sobre sus méritos en su profesión.
¿De verdad hay tan pocas mujeres en Hollywood, aparte de las actrices, para que la Academia no se moleste en nominarlas? Ni por asomo: un estudio de la Universidad de San Diego (titulado "El techo de celuloide") señala que el 18 % de las personas que trabajan en las películas más taquilleras son mujeres, y de esa cantidad un 2 % son directoras. El análisis también señala que, aunque la cantidad de féminas empleadas por los grandes estudios está creciendo, el número de directoras disminuye. "Hay una desigualdad institucionalizada, que va en aumento, y que debe acabarse", señala Diablo Cody. Y prosigue: "Yo solía pensar que eran las propias mujeres las que tenían parte de culpa, pero ahora mi opinión es otra". Según la guionista, "aunque el trabajo de muchas chicas como productoras o productoras ejecutivas sea fabuloso, en las labores creativas se las da de lado". Y eso, comenta, se debe a que "hay muchos tíos en puestos de responsabilidad a quienes la idea de una mujer dirigiendo o escribiendo guiones les parece mal".
Lo cierto es que, hasta ahora al menos, las mujeres con Oscar han abundado en tareas consideradas típicamente femeninas por la industria: tenemos casos de diseñadoras de vestuario como Edith Head (la mujer más oscarizada de la historia, con ocho estatuillas) o la recientemente fallecida Eiko Ishioka (un Oscar). O de montadoras como Thelma Schoonmaker: la inseparable compañera de Scorsese tiene tres "hombrecitos" en la repisa. Pero esto último también tiene truco. ¿Por qué? Pues porque, en la organización clásica de los estudios, el trabajo de montaje se consideraba más propio de las féminas, puesto que los mandamases, con tanto corte y tanta tijera, lo asimilaban a la costura. El hecho de que una chica pudiera ensamblar escenas tan duras y con tanto ritmo como las de Taxi Driver debería haber roto este estereotipo... Si la cinefilia se molestase en considerarlo.
Por lo pronto, Diablo Cody parece dispuesta a sobreponerse a esta situación, como organizadora del Festival Athena que recompensa los logros de las mujeres en el cine. "Me han aconsejado: 'estate calladita y haz un buen trabajo', para no parecer una arpía protestona", declara. "pero si me callo y me conformo con trabajar, entonces estoy apoyándome sólo a mí misma: voy a seguir hablando claro, desde mis ideas feministas, y espero que esto anime a más mujeres a hacer lo mismo".