“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano.
Así de simple, y así de desmesurado”.
En ceremonia realizada el 25 de agosto de 2012, el Festival
Internacional de Cine de Monterrey, México, entregó los premios
correspondientes a su octava edición, que tuvo a la austriaca La pared, de Julian Pölsler, como Mejor largometraje internacional, y a Entre la noche y el día,
de Bernardo Arellano, como Mejor largometraje mexicano.
El certamen regiomontano también entregó Cabritos de Plata a la brasileña HU Enigma, de Pedro Urano y Joana Traub (Mejor documental internacional); a la franco-senegalesa Tey, de Alanis Gomis (Mejor largometraje internacional de ficción); y a Crulic - el camino al más allá, del rumano Anca Damian (Mejor largometraje internacional de animación). El jurado también eligió a Terrafeni, de Pablo Chavarría, como Mejor largometraje del estado de Nuevo León.
El certamen presentó en su selección oficial 98 filmes de 39 países.