“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano. Así de simple, y así de desmesurado”.
Gabriel García Márquez
Presidente (1927-2014)

ENTREVISTA


  • Entrevista a Juan Pablo Zaramella. Las ventajas de la libertad
    Por Dean Luis Reyes

    Nacido el 7 de abril de 1972 en Buenos Aires, Zaramella es egresado del Instituto de Cine de Avellaneda como Director de Cine Animado. Produce cortos independientes a partir de 2000, cuando él y su esposa, la artista Silvina Cornillón, iniciaron una colaboración que ha dado lugar a obras que le han valido, por dos años consecutivos, el premio al Mejor Corto del Año que otorga el Instituto de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), entre otros premios. De hecho, su penúltimo trabajo, Viaje a Marte (2005), realizado en colaboración con el guionista Mario Rulloni, tiene ya más de 45 lauros internacionales.

    Cuando lo conocí, el pasado diciembre en La Habana, mientras participaba invitado en Cuba como jurado del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, lo saludé como a un viejo conocido. Viaje a Marte me había parecido uno de los ejemplos que mejor expresan la mirada inocente y la búsqueda incesante de lo imposible en el animado latinoamericano. Tuve que pedirle me concediera una entrevista. Y, pese a que ha estado ocupado ganándose la vida con esos encargos que cortan el resuello, lo que sigue es el resultado de nuestro diálogo.

    Insistes en considerar al cortometraje como un gran género por derecho propio. ¿Qué posibilidades creativas consideras que tiene? ¿Es desaprovechado por los realizadores?
    El corto es una forma de cine que parece relegada exclusivamente a estudiantes y directores en formación, y poco cultivada por realizadores consagrados. Para mí el corto es una forma de cine ideal para el realizador independiente. Desde el lado financiero, una película corta puede ser tan económica como uno desee, no necesariamente tiene que ser una superproducción. De esto también se desprende que es más fácil experimentar en un formato tan accesible, ya que el corto carece de las presiones que puede haber en el proceso de realización de un largo. Es un formato ideal para experimentar cosas que quizás uno nunca se atrevería a probar en un largo.

    ¿Puedes resumirme los aportes que a tu carrera hace trabajar en publicidad y para el diario Clarín?
    Con la publicidad me pasa algo muy interesante, que es la posibilidad de hacer cosas que de otra forma uno nunca hubiera hecho si no hubieran sido por encargo. Tengo la suerte de poder decir que estoy satisfecho con un buen porcentaje de los comerciales que hice. Uno se encuentra ante un desafío diferente ante cada trabajo, y con la necesidad de llegar hasta las últimas consecuencias con un resultado positivo. El lado menos grato de la publicidad son los tiempos de trabajo: uno tiene que trabajar contra reloj, y eso puede ser muy desgastante.

    Mi trabajo en Clarín me ayudó a desarrollarme como ilustrador y diseñador. Además, fue muy interesante haber trabajado en Infografía, que era un lenguaje nuevo para mí. La infografía me obligó a pensar en el camino más práctico y claro de presentar una noticia en imágenes, y creo que de alguna forma ese método de trabajo terminó incorporándose a mí, y hoy lo aplico a otras áreas, como el cine.

    Mencionas la importancia que le otorgas a la narración por encima del mensaje. ¿Acaso no te propones transmitir algo en tu obra? ¿Cuál sería el objetivo de esa narración que privilegias?
    Es así de simple: para decir algo con eficacia, lo primero que hay que pensar es qué palabras uno va a usar para que el mensaje sea comprendido. No es que no me importe transmitir ideas, y creo que eso es algo casi inevitable. Pero a veces me molesta un poco cuando se exige al cine "contenido" o "mensaje". Eso es una manera de imponer una limitación a cualquier forma de arte. Una película que tan solo sea entretenida puede ser válida si está resuelta con inteligencia. A veces parece haber una obsesión por parte de los directores por cambiarle la vida al espectador con alguna revelación ética o moral, y el mensaje nunca garantiza la calidad de una película. Si uno puede incluir en su trabajo una lección de vida o algo así, buenísimo, pero no creo que sea una necesidad del arte.

    No descartas el didactismo, como en Sexteens, pero tampoco puedo asegurar que escojas al niño como interlocutor. ¿A qué público diriges tu discurso? ¿Piensas en si van a ser obras "para adultos" o "para niños" ante cada corto?
    Bueno, el caso de Sexteens es claramente un corto con mensaje. Es más, su razón de ser es el mensaje, ya que fue realizado por encargo de una fundación que se ocupa de la lucha contra el VIH-SIDA. Pero es la narración la que hace que el mensaje llegue en forma clara. La eficacia de ese corto dependía de cuan bien se transmitiera la idea, ya que había que divulgar la prevención del VIH SIDA a públicos de diversas culturas y estratos sociales.

    Creo que nunca pensé un corto para un público en particular. En general me pregunto eso cuando termino los trabajos, pero no es algo que me preocupe. Lo que siempre intento, y eso es una constante cuando trabajo tanto en mis cortos como en trabajos por encargo, es tratar de usar un lenguaje lo más universal posible.

    ¿Cuál es el proceso que sigues de lo abstracto a lo concreto, de la idea a la imagen, durante la concepción y realización de un corto de animación?
    En el caso de los cortos, trato de que el proceso se vaya dando de la forma lo más natural posible, sin forzar las cosas, tomándome mi tiempo para pensar las posibilidades. En general me manejo mucho con la intuición. Uno siente que debe hacer las cosas de un modo determinado porque sabe que de esa manera las va a poder hacer funcionar. Otra cosa que hago es buscar en la historia que estoy escribiendo o que voy a animar los puntos que más me apasionen y entusiasmen, y ese va a ser el motor de la realización: el deseo de ver esa película concretada.

    Dices partir de "una buena idea" como el alma de la película. ¿Qué es para ti una "buena idea"? ¿Qué ingredientes debe tener la misma?
    Es muy difícil de decir, porque siempre trato de hacer películas bien diferentes una de otra. Mi último corto, Lapsus, no tiene nada que ver con Viaje a Marte, el anterior. Yo creo que es un parámetro muy personal, es una historia que potencialmente represente la forma en que uno se expresa.

    ¿Qué ventajas trae la producción independiente en el contexto actual de la Argentina, y en el de la animación en particular?
    En lo que refiere a mis cortos, la ventaja es la libertad al crear. Si uno se ve a sí mismo como un autor dentro de la animación, hay pocos caminos fuera de la independencia, ya que los estudios grandes del país no quieren arriesgarse a probar nada. Entonces, terminan haciendo películas que imitan a Disney o a Pixar, como si eso garantizara el éxito. En mi caso, no puedo decir que viva de mis cortos, aunque cada tanto los vendo por el mundo. Pero me sirven para demostrar lo que puedo hacer creando con libertad; entonces son la mejor publicidad para mi trabajo. Gracias a mis cortos, cuando trabajo en publicidad puedo contar con la confianza de quienes me encargan un comercial.

    Este trabajo, afirmas, no da para vivir. ¿Por qué hacerlo entonces? Si se tratase de una necesidad urgente de expresión, ¿qué quieres expresar en tu obra?
    No, hacer cortos no da para vivir, los hago porque me apasiona hacerlos. Y lo que quiero expresar creo que va variando con cada proyecto. A veces entre el final de un corto y el comienzo del siguiente proyecto pasan muchos meses, en los que los objetivos pueden ir cambiando.

    ¿Qué importancia concedes al diseño de personajes y decorados en general en tus cortos? ¿Sigues un precepto, estilo o técnica particulares a la hora de emprenderlo?
    La importancia es total, ya que el cine es un arte visual, y dentro del cine la animación es como un arte plástico en movimiento. Siempre trato de encontrar para cada corto la estética más adecuada para la historia. En Viaje a Marte, con Silvina, mi mujer, que trabaja en las maquetas, buscamos trabajar mucho las texturas de los escenarios para que remitieran a la época en que transcurre el corto. Por otro lado, quisimos que ese universo tuviera la inocencia del mundo real visto desde los ojos de un niño. Nos esforzamos mucho para transmitir eso desde lo visual, porque sabíamos que así estaríamos logrando una base importantísima para apoyar esta historia tan relacionada con la infancia y la fantasía, temas que podían desembocar fácilmente en lugares comunes y el corto hubiera perdido eficacia.

    ¿De dónde partió la idea de usar espuma de látex en Viaje a Marte? ¿Qué ventajas ofrece trabajar con ese material?
    La espuma de látex te permite animar más rápido que si trabajas con muñecos 100 % hechos de plastilina, ya que uno tiene que retocarla todo el tiempo. De todas formas, las caras y los brazos de los personajes las mantuvimos de plastilina.

    Y a propósito, ¿por qué te atrajo la anécdota de Mario Rulloni como idea para hacer tu corto Viaje a Marte?
    Me pareció perfecta, sintética, y además, porque es una analogía perfecta de lo que es cualquier arte dramático, con el tema de la suspensión de la incredulidad. Y proponía el desafío de desarrollar un personaje a lo largo de su vida en pocos minutos. Cuando Mario me contó su historia, pasé varios días pensando en cómo convertir esa anécdota al lenguaje de la animación. Hasta que se me ocurrió llevar a los personajes a Marte, un lugar imposible. Volví a hablar con Mario para comentarle las nuevas ideas y él también se enganchó. Así que a partir de ahí empezamos a escribir versiones, hasta que llegamos a un guión redondo y del que estamos muy orgullosos. Hoy en día, todavía creemos que Viaje a Marte podría adaptarse muy bien al formato del largometraje, pero es muy difícil pensarlo después de haber hecho un corto que funcionó tan bien con la crítica y el público. Quizás sea mejor dejar las cosas ahí y seguir adelante.

    ¿Qué opinión te merece el estado actual de la animación argentina?
    Hablando de la animación independiente, todavía es temprano para juzgarla, ya que recién está empezando a desarrollarse. Todo indica que está creciendo, muy de a poco pero crece, ya que lentamente están apareciendo animadores nuevos con propuestas válidas, en gran parte gracias al hecho de que la tecnología se volvió más accesible en los últimos años.

    Por otro lado, está la animación comercial, los largometrajes que tratan de imitar a Disney o a Pixar, creyendo que en la emulación está el secreto del éxito. Y la realidad es que a veces recaudan dinero y a veces lo pierden. ¡Disney también tiene fracasos! No puedo pedir que una película pensada con el objetivo de ser estrenada en vacaciones y ser un éxito de taquilla corra grandes riesgos, pero creo que deberían confiar un poco más en los artistas. Si hubiera algo más de pasión en los guiones, en la creación de personajes, en las voces, el producto crecería y funcionaría no solo en forma inmediata, sino a largo plazo, como los clásicos del género.

    ¿Cuáles son tus influencias más claras? ¿Rindes homenaje a algún creador, estilo o escuela en particular? ¿Con quienes de los creadores de la animación contemporánea te sientes conectado?
    Mis influencias son muchas, y están tanto dentro del cine animado como del de actores. Dentro del mundo de la animación, el más grande de todos es Norman McLaren, un experimentador incansable, un genio total. Su influencia más clara en mí es el corto El guante. Como animador stop-motion, Nick Park me parece genial, demostró que se puede ser popular y tener mucha personalidad. Me gusta el humor de Bill Plympton y Don Hertzfeldt. Michael Dudok de Wit me gusta mucho. Hayao Miyazaki hizo los mejores largos animados de los últimos años. Hay muchos animadores, muchos cortos que de alguna forma me influyeron, y no todos son necesariamente geniales. Siempre me gustó el cine de Terry Gilliam, tanto como animador que como director de cine de actores. Stanley Kubrick es el mejor cineasta de todos los tiempos, no puedo cansarme de ver sus películas, no sé de qué manera pueda influirme, pero estoy seguro que lo hace. Me parece brillante Fellini cuando trabajaba los decorados en estudios. De los nuevos directores me gustan Spike Jonze y Michel Gondry, gente que viene del videoclip y que pudo llevar algo de ese lenguaje al cine sin caer en la sobrecarga estética. Me gusta Jared Hess como director de comedia, hace un excelente trabajo de personajes. Del cine argentino, mi película favorita en muchos años es El Aura, de Fabián Bielinsky. La lista puede ser interminable, y los favoritismos pueden cambiar día a día.

    ¿Te parece que el horizonte para la animación es hoy promisorio, tras romperse la cerrada esfera de consumo y de temas y tratamientos a que siempre estuvo sometida?
    No se puede saber bien qué va a pasar, no creo que el panorama cambie demasiado. Las películas animadas de vacaciones van a seguir existiendo siempre; pero a veces es mejor olvidarse de la tendencia y seguir haciendo las cosas de la forma que uno cree. Miyazaki, o Tim Burton lograron imponerse por encima de las reglas del negocio de Hollywood gracias a la aceptación del público. Eso es lo bueno en medio de este panorama, cada tanto se infiltra un artista en el medio para romper los esquemas del éxito y hacer que la cosa se mueva aunque sea un poco.

    The advantages of freedom
    By Dean Luis Reyes

    He was born on April 7th, 1972 in Buenos Aires.  Zaramella graduated from the Film Institute of Avellaneda as a director of animation cinema. From 2000 on, he produces independent short films, when he and his wife, artist Silvina Cornillón, began a collaboration that has given rise to two prize-winner works for two year in a raw, the prize to the best short film of the year, awarded by the Institute of Cinema and Visual Arts (INCAA), among other prizes. In fact, his next to last work, Viaje a Marte (2005), made in collaboration with script-writer Mario Rulloni has already won more than 45 international prizes.

    When I met him, last December in Havana, while he was invited to participate as a jury member at the International New Latin American Film Festival, I greeted him as an old acquaintance.  In my opinion, Viaje a Marte is one of the examples that better illustrates the innocent perspective and the ceaseless search of the impossible in the Latin American animation cinema. I asked to interview him and even though he was busy, making a living with those requests that leave people breathless, what follows is the result of our dialogue.

    You insist in considering the short length film as a great genre by its own right. Which are, in your opinion, the creative possibilities of the short length film? Do you believe filmmakers do not take proper advantage of it?
    The short length film is a type of movie that seems to be relegated to students and in training period directors exclusively, it is not really cultivated by consummate filmmakers. For me, the short length film is an ideal type of movie for an independent filmmaker. From the financial point of view, a short length film can be as economical as you want it to be, I mean it does not have to be an overproduction. Therefore, it is easier to experiment with an available format, since the short length film lacks the pressures that you can find in the making of a feature film. It is an ideal format to experiment things that a person would never dare trying in a feature film.

    Can you summarize the contributions that doing advertising and working for the newspaper Clarín have meant in your career?
    There is something very interesting in relation to advertising; it is the possibility of doing on request things that I would have never done otherwise. I can luckily say that I am satisfied with a high percentage of the ads I made. Every work means a different challenge and the need to go all the way until the bitter end with a positive result. The least gratifying part of advertising is the time you have to do the work: you have to work against the clock; and that can be very tiring.

    My work in Clarín helped in my development as an illustrator and designer. Besides, it was very interesting to work in info-graphics, which was a new language for me. Info graphics made me find the most practical and clear way of presenting a piece of news in images and I believe I somehow integrated that method to my work and nowadays I apply it to other areas, such as the cinema.

    You mention that you grant more importance to the narrative than to the message. Is it perhaps that you do not intend to transmit something with your work? What would be the objective of the narration that you favour?
    It is that simple: in order to say something with efficiency one has to think of the words to be used so that the message is understood. It is not that I do not care about transmitting ideas; I even believe that it is something inevitable. But it bothers me sometimes when “content” or “message” is demanded from the movie. That is a way of imposing a limitation in any type of art. A film which is just entertaining can be valid if it is made intelligently. There seems to be an obsession sometimes on the part of the directors for changing the spectator’s life with some moral or ethical revelation, and the message never guarantees the quality of a film. If a life lesson or something similar can be part of the film that is good, but I do not feel it as a need of art.

    You do not dismiss the didactic element, like in Sexteens, but I can not assure that children are your interlocutors. Which is the target public of your discourse? Do you reflect whether you are creating a work “for grown ups” or “for children” before you make each short length film?
    Well, in the case of Sexteens, it is clearly a film with a message. What is more, the message is its raison d´etre, since it was tailored made for a foundation that deals with the struggle against AIDS. But the narration  is precisely the element that makes the message reach the audience clearly. The efficiency of that short length film depended on how well the idea was transmitted, since it intended to divulge AIDS prevention to publics of a variety of cultural and social strata. I believe I never thought about a short length film for a particular public. Generally I wonder about that when the work is finished, but it is not something that worries me. I do intend constantly in my work, nor only for short length films but also for on request works, to use language in the most universal possible way.

    What process do you follow from abstract to concrete, from idea to image, during the creation and making process of an animation short length film?
    In the case of the short films, I try the process to be as natural as possible, without forcing things, taking my time to think of the possibilities. Generally speaking I follow intuition a lot. One has the feeling that things should be done in a particular way because one knows that is how they will work. Another thing is to seek out in the story I am writing or animating the points that excite me or carry me away, and that becomes my driving force: the desire to see the film made.

    You say you start from “a good idea”, as the soul of the film. What is “a good idea” for you? What ingredients should a good idea have?
    It is hard to say, because I always try to make films which are different from one another. My last short film, Lapsus, has nothing to do with Viaje a Marte, the previous one. I think it is a very personal parameter; it is a story that represents, potentially, the way in which you express yourself.

    What are the advantages of independent production in the present context of Argentina and in animation in particular?

    Concerning my short films, the advantage is freedom to create. If you see yourself as an author of animation works there are few choices apart from independence, since the big studios of the country do not want to try anything. Then, they end up making films which are imitations of Disney or Pixar, as if that guaranteed success. In my case, I cannot say I make a living out of short films, even though I sell them every now and then in different places. But they serve me to prove what I can do when I create freely; so they are the best ads for my work. Thanks to my short films when I do advertising I can count on the trust of those who request my work for a commercial.

    As you say, you cannot make a living out of this work? Why do you do it then? If it is an urgent need to express something, what is it that you want to express in your work?
    Indeed, you cannot make a living out of making short films; I make them because it impassions me. What I want to express varies with each project. Sometimes there are months in between the end of a short film and the beginning of the next project and the objectives can change.

    What is the importance you give in general to the character design and stage setting in your short films? Do you follow a particular precept or style or technique?
    I give it complete importance, since the movie is visual art and within the movie, animation is like plastic arts in motion. I always try to find the proper aesthetic for the story in each short film. In Viaje a Marte, with Silvina, my wife, who does the maquettes, we tried to work a lot with the texture of the scenes so as to evoke the time in which the film takes place. On the other hand, we wanted that universe to have the innocence of the real world seen through the eyes of a child. We tried hard to transmit that visual impression because we knew that would be a very important foundation to support this story so related with childhood and fantasy, themes that could easily become common place and the films would have lost efficiency.

    Where does the idea of using latex foam in Viaje a Marte come from? What are the advantages of working with that material?
    Latex foam allows a faster animation, when you are working with dolls/puppets completely made of modelling clay you have to retouch them all the time. Any way, the faces and arms of the characters were still made of modelling clay.

    By the way, why were you attracted by Mario Rulloni´s anecdote as an idea to make your short film Viaje a Marte?
    It sounded perfect to me, synthetic, and besides because it is a perfect analogy of what drama art is, with the theme of suspension of incredulity. And it presented the challenge of developing a character’s whole life in a few minutes. When Mario told me his story I spent some days thinking of the way of turning this anecdote into an animation film; until I came up with the idea of taking the characters to Mars, an impossible place. I talked to Mario and commented the new ideas to him and he was hooked in too. From there on we began to write versions, until we had the final script, which made us feel very proud. Even today we believe Viaje a Marte could be perfectly adapted to the feature film format, but it is hard to think about it, after a short film that worked so well with the critics and the public. It might be better to leave it there and go on.

    What is your opinion about the present status of animation in Argentina?
    Talking about independent animation, I think it is too soon to judge it since it is just beginning its development. It seems to be growing little by little, new animation filmmakers are slowly appearing with valid proposals, mainly thanks to the availability of technology in recent years.

    On the other hand, there is commercial animation, feature films trying to imitate Disney or Pixar, believing that the secret to success is in emulating. And the fact is sometimes they make money, and sometimes they lose it.

    Disney has its failures too! I cannot expect a film conceived with the objective of being premiered during school break and expected to be a box-office success to run significant risks, but I feel they should have more confident in artists. If there was more passion in the scripts, in the creation of the characters, in the voices, the product would grow and work not only in the short term but also in the long term, like the classic films of the genre.  

    Which are your clearest influences? Do you pay tribute to any creator, style or school in particular?  Which of the contemporary creators of animation films do you feel connected to?
    My influences are many, and they are not only in animation cinema but in actor’s cinema too. In the world of animation, the greatest one of all is Norman McLaren, an untiring experimenter, a total genius. His clearest influence in me is the short film El guante. As a stop-motion animator I think Nick Park is great, he proved that you can be popular and have a strong personality. I like the humour in Bill Plympton and Don Hertzfeldt. I like Michael Dudok de Wit very much. Hayao Miyazaki made the best long length animation films of recent years. There are many animators, many short movies that influenced me somehow, and not all of them are necessarily great.

    I always liked Terry Gilliam’s movie, as an animator and as a director of actor’s films.  Stanley Kubrick is the best filmmaker of all times, I never get tired of watching his films, I do not know how he influences me but I am sure he does. I believe Fellini is brilliant when he works with studio stage setting.

    Out of the new directors I like Spike Jonze and Michel Gondry, people who come from the video clip and can transfer part of that to the language of the movie without aesthetical overload. I like Jared Hess as comedy director, his work with the characters is excellent. From Argentinean movie my favorite film in many years is El Aura, made by Fabián Bielinsky. The list can be endless and the favorite ones can change from one day to another.

    Do you believe today’s horizon for animation is promising, after the rupture of the close area of consumption, themes and treatments to which it was always submitted?  
    What is going to happen cannot be known now; I do not think the scenario will change significantly. Animation films for school breaks will always continue to exist; but sometimes it is better to forget about the trend and keep on doing things in the way you believe they should be done. Miyazaki, or Tim Burton were able to impose themselves over Hollywood’s rules for making business thanks to the public acceptance. That is the good thing amidst this scenario, every now and then an artist sneaks in the context in order to break the stereotypes of success and make things move forward a little bit.


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