Los EDOC, vitrina del cine documental ecuatoriano
Este año el Festival Internacional de Cine Documental Encuentros del Otro Cine (EDOC) llega a su duodécima edición y la gran novedad es que el número de producciones ecuatorianas participantes es el mayor en la historia de este encuentro fílmico. Son un total de 20 audiovisuales que están distribuidos en algunas de las secciones que integran esta cita cinematográfica, que en Quito se efectúa hasta el 21 de mayo de 2013 y en Guayaquil, hasta el 26 de mayo. La mayor parte de los documentales nacionales (12) se incluye en el apartado "Cómo nos ven, cómo nos vemos". Así también en la sección Programa USFQ (Universidad San Francisco de Quito) se recopilan seis documentales, en el apartado DOCTV Latinoamérica III aparece un trabajo, y en "Ancho y ajeno. Panorama del mundo" consta otra propuesta fílmica ecuatoriana.
Alfredo Mora, director de programación de los EDOC, señala que se está “en un momento interesante del documental ecuatoriano, en una increíble diversidad de temas y para el festival es importante dar espacio a estas representaciones”.
El cineasta Pepe Yépez, quien interviene en esta cita con la producción Años viejos, expresa que el género documental cuenta en Ecuador con un paulatino crecimiento desde hace varios años. Y el director Galo Betancourt, quien presenta El barrio de las mujeres solas, apoya esta afirmación al indicar que “el documental ecuatoriano vive uno de sus momentos más fructíferos”.
El aumento en cifras de los trabajos creados es simultáneo a la variedad de temáticas que se tratan en ellos, por ejemplo, están las tradiciones, la memoria, la política, lo social, lo experimental y lo personal.
En anteriores años Yépez ha logrado presentar en este encuentro dos trabajos. En Aquí soy José (2004) fue el productor, y en Nariz del diablo (2012), el director. Años viejos nació de la invitación a participar en un estudio sociológico sobre la elaboración de monigotes. La filmación se hizo cada diciembre entre 2004 y 2010, aunque “lo grueso de la documentación se logró entre 2005 y 2006”, sostiene Yépez.
Pavel Quevedo, quien ya tiene varias producciones fílmicas, vincula a través de La Tola Box las aspiraciones en el boxeo de un niño de 13 años y un joven de 18 años y se entrelazan con quienes han pasado por el gimnasio de box del barrio La Tola, en Quito.
El director Gerardo Merino presenta Tierra adentro, que aborda el terremoto de 1949 en la ciudad de Pelileo. Este audiovisual surgió hace dos años y medio con entrevistas a sobrevivientes de la tragedia en la provincia de Tungurahua. Una de ellos fue su abuela y la investigación se centró en el lugar que había sido mayormente afectado.
Pocho Álvarez tiene a su haber más de 20 producciones entre cortos y largometrajes. En los EDOC muestra Pieldolor, un acercamiento a la violencia de género. La petición de elaborar este audiovisual nació de la Comisión de Transición hacia la Igualdad de Género, pero luego no se lo aceptaron. Y al volver a revisar el material, su creador consideró que no debería haber sido rechazado “por una postura de la burocracia”, por lo que continuó con el documental hasta lograr culminarlo.
Galo Betancourt señala que su proyecto, en cambio, nació a partir de una crónica que publicó con el mismo nombre (El barrio de las mujeres solas) en un diario. Allí vio la posibilidad de enfocar la vida de cuatro mujeres afro, que con todo en contra, querían salir adelante. Cuatro años le tomó retratar sus vidas, “con todos sus cambios, alegrías y tristezas”.
Él, autor de varios documentales, entre ellos Dividi-dos y Golpe a golpe que han sido presentados en los EDOC, se vinculó con este género porque los costos de elaboración son menores que “lo que implica hacerlo en ficción”, porque haciendo esto último se requiere de más recurso humano, logística y materiales. Además, dice, que al ser él periodista le parece que “el documentalismo puede asumirse como una fusión entre el cine y el periodismo”. Y finalmente está “el enriquecimiento espiritual de estar cerca de la gente y sus diversas formas de vida”.
Iván Mora, que hace poco debutó con su primer largometraje de ficción Sin otoño, sin primavera, participa en el festival con La bisabuela tiene Alzheimer, que contrapone las vidas de su hija Olivia y de su abuela que padece la enfermedad. “Era el encuentro de dos personas que no tenían memoria... Los temas del cine que me interesan son aquellos que tienen que ver con la memoria”, asegura.
¿Quién es X. Moscoso? es la propuesta trabajada entre fines de 2010 e inicios de este año del director Juan Rhon, quien se enfoca en la vida de Xavier Moscoso, su mentor de cine. Esta producción se convirtió en una especie de homenaje porque durante su elaboración el protagonista de la historia se enteró de que padecía cáncer.
Todos estos creadores consideran que los EDOC han sido una ventana de promoción de los documentales hechos en el país y que su existencia es indispensable. Quevedo refiere que aunque hay otras salas y otros festivales en los que podrían impulsarse más audiovisuales, su acceso “es bastante complicado”.
Para los realizadores, uno de los desafíos es lograr cubrir el presupuesto de sus producciones. La mayoría de ellos recibió fondos de instituciones u organismos como el Consejo Nacional de Cine (CNCine) –en el país– o DOCTV Latinoamérica –en el exterior–, pero unos pocos como Álvarez y Yépez no alcanzaron este beneficio, por lo que desembolsaron de su propio dinero.
Yépez y Rhon dicen que la actividad de un cineasta no debe estar supeditada a la obtención o no de fondos, es por eso que a pesar de los obstáculos que implique esta profesión, ambos, así como Quevedo, alistan nuevos documentales.
El EDOC ofrece su programación en el MAAC Cine en Guayaquil, en Malecón y Loja. La entrada a cada función es de $ 3, para quienes deseen adquirir el tique múltiple de cinco películas el valor es de $ 14.
En Cuenca se desarrolla hasta el 20 de mayo; mientras que a Manta llegará el 29 de mayo y se extenderá hasta el 9 de junio.
(Fuente: eluniverso.com)