“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano.
Así de simple, y así de desmesurado”.
El cineasta será honrado por sus contribuciones al cine en enero de 2014, durante la entrega anual del Globo de Oro, anunció la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood (HFPA, en inglés).
Pontífice de la neurosis cotidiana, caldo de cultivo de una obra que salió de Nueva York y poco a poco invade Europa, el realizador de 77 años gusta y disgusta, pero nunca pasa desapercibido.
Desde que ganó fama por su película Annie Hall (1978), con la que ganó Oscar a mejor director y mejor guion original, Allen ha hecho casi medio centenar de filmes, algunos prácticamente de culto.
A diferencia de antes, cuando actuaba en sus propios filmes, este cineasta tiene sus actores fetiches, y así como existe una Chica Almodóvar, también puede decirse que hay Allen Girls, como la escultural Scarlett Johanson.
Mientras todos celebran este homenaje, su más reciente película batalla en las salas estadounidenses; se trata de Blue Jasmine, la historia de una alcohólica que difícilmente gane un gran premio.
Por lo pronto, Allen se llevará en los próximos Globos de Oro un premio nombrado en honor de un influyente director de Hollywood.