“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano. Así de simple, y así de desmesurado”.
Gabriel García Márquez

ENTREVISTA
  • Alien Ma Alfonso


    Mundo sumergido
    Las mejores obras son las que generan preguntas
    Por Yaima Leyva Martínez

    Me atrevo a asegurar que hoy en Cuba está cobrando auge un grupo de directores de animación promisorio. Varios se están forjando de manera independiente y otros en los Estudios de Animación del ICAIC. Ejemplo de ello es Alien Ma Alfonso.

    Alien es graduado del Instituto Superior de Diseño de La Habana, de donde egresó en 2007. Comenzó su carrera como animador de manera independiente y obtuvo varios premios con sus primeros cortos, Tic tac (2009) y Niños imaginarios (2011). También ha incursionado en el video clip.

    Comenzó a trabajar como animador cinematográfico en los Estudios de Animación del ICAIC, en producciones como las series Fernanda, Pubertad y el largometraje Meñique. Su último cortometraje como director, Mundo sumergido, formó parte de la selección del Concurso de Animación en el 35. Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana. 

    Ante una obra acabada, la perspectiva obliga a repasar el proceso y las razones implicadas en su ejecución. Ello justifica el diálogo que sigue. 

    ¿Por qué decidiste dedicarte al cine de animación?
    La animación abarca otras artes que también me interesan. En un animado puedo utilizar todos estos recursos y crear una obra nueva. Puedo burlar a la muerte, ver niños imaginarios o bajar al fondo del mar en una batisfera. Las posibilidades visuales y narrativas que ofrece para contar historias, transmitir emociones o mensajes son ilimitadas.

    ¿De dónde partió la idea original de Mundo sumergido?
    Mundo sumergido se basa en un cuento que escribí en 2002. Por ese entonces no imaginé que lo estaría llevando a la animación casi diez años después.

    ¿Cómo concebiste la ambientación sonora y musical de ese corto?
    Una intención que tengo desde el inicio es que el espectador se sienta atraído por el animado no tanto porque se identifique con los personajes, sino por lo diferentes que son. Y que sea eso lo que llame la atención. Para lograr esto, era fundamental que los personajes no se comunicaran a través de la voz de un actor usando un lenguaje conocido. Los sonidos que puede emitir un ave son muy diferentes a los que emite un ser humano. Por esto utilizamos cantos de aves y editamos sus notas para que pareciera un lenguaje más amplio. También trabajamos los tonos para darle más riqueza y peso. Así creamos montones de frases que luego categorizamos por la sensación que transmitían: lamento, ira, alegría, etcétera. Luego colocábamos la frase en dependencia de lo que estaba diciendo el personaje.

    El sonidista hizo un gran trabajo creando atmósferas y dándole realismo a los planos. La visualidad puede ser genial, pero siempre se necesita un buen trabajo de sonido para que creas lo que ves en la pantalla. Camilo Ferrera me propuso hacer el sonido en 5.1 para enfatizar el ambiente sonoro y así lo hicimos.

    En cuanto a la música, contacté a Félix Muñiz, un joven productor musical de Santiago de Cuba, más conocido por su trabajo en el grupo Pilgrim. La música en este corto tiene la función de transmitir la grandeza y el misterio del mundo que se muestra, además de apoyar lo que sienten los personajes, ya que la expresividad de un ave es muy sobria. En ese sentido la música es muy emocional. Le di algunos soundtracks de Tom Tykwer y Marc Streitenfeld como guía y comenzó a trabajar.

    ¿Qué características especiales tuvo la realización de Mundo sumergido? ¿Qué fue lo más complejo que tuviste que enfrentar?
    Lo más complejo que tuve que enfrentar fue el tiempo que demoró su realización: dos años. A veces el personal no era suficiente y la producción hubo que detenerla en una ocasión.

    Háblame del equipo de realización de Mundo sumergido. Además de algunos que has mencionado, ¿quiénes más aportaron su trabajo?
    En el arte y fondos trabajaron Javier Moreno, Ángel Hernández, Arturo Palacios y Arnol Montoya. En su mayoría son graduados de San Alejandro y han trabajado en otras producciones del ICAIC. En el 3D están Humberto Junco, Randy Díaz, Janet Pérez y Alejandro Rodríguez. Ellos modelaron y texturizaron todos los elementos tridimensionales (la balsa, la batisfera y algunos escenarios marinos). Alejandro Iglesias y Eduardo Azcue crearon efectos de agua para chapuzones y cascadas. En la animación están Martin Deyne, Adanoe Lima, Héctor Barrios, Wanare y Javier González. Animaron con interpolación y máscaras para que los personajes parecieran tridimensionales en algunas ocasiones. La edición es de Liliana Hernández, el sonido lo hizo Camilo Ferrera y Félix Muñiz la música. Ariel Blanco es el productor.

    ¿Qué aprendiste haciéndolo?
    Antes de este proyecto, siempre había trabajado solo. Tenía las ideas, yo mismo las llevaba a la pantalla y las retocaba hasta que me convenciera el resultado, y si semanas después se me ocurría una idea mejor, lo volvía a retocar. Al tener un equipo de casi 20 personas a mi disposición, debía ser más objetivo en las decisiones que tomaba. Sabía que si yo aprobaba algo -el diseño de una silla, por ejemplo-, debía asegurarme de que funcionaría en todos los planos donde apareciera… porque después no podría cambiarlo. Eso significaría rehacer todos los planos donde apareció. En el aspecto técnico, aprendí más a fondo sobre 3D gracias a todos los especialistas que pusieron sus conocimientos en Mundo sumergido.

    ¿Qué aportes ha tenido tu formación como graduado de diseño a la hora de realizar tus animaciones?
    Normalmente hago el diseño de los personajes con una silueta muy sintetizada, tal vez porque conozco el impacto que tiene una imagen depurada en la mente del espectador. Al igual que un logotipo. También la composición de los elementos en el plano y el color. En Mundo sumergido hay un predominio de composiciones simétricas debido al concepto de equilibrio industria-naturaleza que intento potenciar. Utilizo planos con una imagen circular en el centro, aludiendo a los ciclos. Estas son cosas que probablemente pasen desapercibidas para la mayoría, pero como realizador quiero que estén presentes. Aparte de las composiciones, hay ciertas reglas en el diseño que pueden ser aplicadas a la animación, y algunas veces alteradas. Eso depende de la claridad con la que se quiera transmitir el mensaje.

    ¿Utilizaste algún referente cinematográfico o visual específico?
    Algunos elementos del steampunk, de Waterworld, del videojuego Bioshock, de la iconografía egipcia.

    ¿Tus influencias?
    Algunas de mis influencias, de forma aleatoria, son: Wifredo Lam, Alan Moore, Yuri Norstein, Genndy Tartakovsky, M. Night Shyamalan, Lovecraft , Ted Hughes, Isaac Asimov, Khalil Gibran, Floria Sigismondi, Yoshiaki Kawajiri, David Lynch ,Hideaki Anno, H.R.Giger, Katsushiro Otomo, entre otros.

    ¿Hiciste alguna investigación específica para realizar esta obra? ¿De qué tipo?
    Investigué sobre temas como las revoluciones industriales, el efecto invernadero y el deshielo de los polos, sobre las aves, la anamnesis, etcétera.

    Casi nunca se habla del guion en la animación. ¿Es un momento que disfrutas o no? ¿Qué característica singular tuvo la preparación del libreto en este caso?
    Lo disfruto, pues en ese momento puedo escribir sobre cualquier cosa que me parezca interesante. Aunque por otro lado, se que lo que ponga en ese papel, será lo que estaré haciendo los próximos meses o años. Así que debo ser práctico, o escribir sobre algo que me estimule a experimentar durante todo ese tiempo. En Mundo sumergido me fui por la segunda variante. Quise contar dos historias. Una es la principal y la otra es una retrospectiva. A medida que avanza el corto, ambas historias se van entrelazando cada vez más, hasta llegar a una conclusión final.

    ¿Por qué escogiste la ciencia ficción para Mundo sumergido?
    Esta historia no se podía contar de otra manera que no fuera a través de la ciencia ficción.

    ¿En qué otros proyectos de los Estudios de Animación del ICAIC has trabajado?
    En los largometrajes Meñique y Fernanda, así como en series y algunos videoclips. Mi labor ha sido principalmente la de animador, aunque también he hecho fondos y música.

    ¿Cuál ha sido tu experiencia en el tiempo que llevas trabajando en los Estudios de Animación del ICAIC? ¿Qué has aprendido?
    He adquirido experiencia con los softwares y con la técnica de la animación. Tanto 3D como 2D.

    ¿Qué tratas de transmitirle a los espectadores con tu obra?
    La animación es un arte y pienso que las mejores obras de arte no son las que crean respuestas sino preguntas. Desde luego que debe ser entretenida y amena, pero debe haber vacíos que el mismo espectador pueda llenar. Si el objetivo del diseño es crear soluciones, el objetivo del arte sería mostrar los problemas. Y eso es lo que hago en Mundo sumergido: muestro un problema que se ha tratado otras veces, pero aquí lo hago de una forma extrema. También me he preocupado en este animado de que el espectador se sienta dentro del mundo que aparece en pantalla. Que desde su silla sienta que, junto con los protagonistas, viaja al fondo del mar.

    ¿Cuál consideras que ha sido tu trabajo más complejo hasta el momento?
    Todos tienen su grado de complejidad. En los anteriores tenía menos experiencia, no tenía buenos equipos y trabajaba yo solo. En Mundo sumergido, tuvimos que crear un universo específico. Y dentro de este, otros más pequeños. Está el de la superficie, que es abundante en vegetación y luz; y está el que existe bajo el mar, que es oscuro y más realista. En la superficie, que es donde viven los seres-aves, quisimos representar cómo vivían, sus creencias, su historia, sus características psicológicas. Esta información siempre está en un segundo plano, de manera que no estorbe la historia principal. Para el fondo del mar utilizamos más elementos realistas, buscando así diferenciar un mundo del otro. También está el guion. Aquí hay muchas retrospectivas, producto de los recuerdos de los personajes, incluso en los últimos planos. Y los saltos temporales ocurren casi de un plano a otro. Esto lo complejiza, pues no es una forma común de contar una historia en un cortometraje animado.

    ¿Próximos proyectos?
    Estoy preparando algunas cosas. Una de ellas es un largometraje y un disco musical con temas originales más versiones de los temas de mis animados anteriores. 


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