“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano.
Así de simple, y así de desmesurado”.
Tras rendir homenaje a algunos de los directores contemporáneos más importantes, como Jean Luc Godard, Ken Loach o Werner Herzog, el Leopardo honorífico recaerá en una de las principales figuras del cine francés e internacional. Varda, de 86 años, inicia su carrera como fotógrafa de escena antes de debutar como directora en 1954 con La pointe Courte, cuyo montaje será realizado nada menos que por Alain Resnais. Enseguida, esta obra se convierte en una de las más importantes de una joven generación hambrienta de cambio, el germen de la Nouvelle Vague.
En palabras de Carlo Chatrian, director artístico del festival, “En un evento que intenta ser la casa del cine independiente, el premio honorífico a Agnès Varda no solo es un merecido reconocimiento a una figura capital del cine moderno, sino también una señal clara del camino que hay que seguir”.