“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano.
Así de simple, y así de desmesurado”.
Presentada dentro de la sección Zabaltegi del último Festival de Cine de San Sebastián, Isla bonitaes la película número 20 de Fernando Colomo, quien, a sus casi 70 años, luce una filmografía con destacados hitos como Tigres de papel, La vida alegre y Bajarse al moro. Identificado gracias a esta carrera como un eficaz artesano del género cómico, hace unos meses decidió salirse del sistema de producción que domina el cine comercial actual y rodar lo que le salía de las tripas en un momento de su vida que podía titularse como uno de sus filmes: Estoy en crisis.
Divorcio, su consiguiente cambio de domicilio y una intervención quirúrgica desembocaron en el necesario descanso de Colomo en la bellísima isla de Menorca. Refugiado de sus “marrones” en casa de unos amigos, pensó que todo lo que le rodeaba podía servir de materia para una película. ¿Por qué no? Y cierta anarquía creativa podía devolverle la ilusión perdida: el cine convertido en exorcismo terapéutico y elixir rejuvenecedor. Así que, medio en broma, pidió a sus colegas que se interpretaran a sí mismos, se pusieran la ropa que quisieran, no se maquillaran e improvisaran cuanto les diera la gana. Dos camaritas digitales captaron aquellos diálogos, cenas y baños en las calas mediterráneas, dando como resultado la sin par Isla bonita.
Libertad, espontaneidad y experimentación se respiran pues en este film que enlaza con el patetismo absurdo del Woody Allen actor, reencarnado aquí en una especie de primo suyo español: el propio Fernando Colomo, que da vida delante del objetivo a un cineasta que sobrevive rodando publicidad y se desenvuelve torpemente con las mujeres. Su encuentro con una jovencita –Olivia Delcán, que también aparece en la nueva de Imanol Uribe: Lejos del mar- le inoculará su energía. Con este dúo dinámico visitaremos rincones de ese paraíso, reiremos y nos contagiaremos del “dolce far niente” de las Baleares, ese estado relajado, sexy y resplandeciente, propio del verano, que ilumina Isla bonita.
Con un presupuesto de 70 000 € –desembolsados por una conocida marca de refrescos, que es casi un personaje secundario-, una simple escaleta y fragmentos de tres películas en las que Colomo actuó –Todos los hombres sois iguales, Todo es mentira y Entre vivir y soñar- que sirven de flash-backs ilustradores del desastroso curriculum sentimental de su personaje, la película se rodó en dos fases: la primera, entre septiembre y octubre de 2014; la segunda, en mayo de 2015, para darle un final menos tremebundo del previsto, con el personaje central tirándose por un acantilado.
Porque, aunque Colomo asegura que no quiere ser víctima de la dictadura de la opinión de los demás, quizás alguien le recomendó que con una conclusión fatalista su Isla bonita no solo traicionaba su tono global, sino también su anhelo de conectar con un público amable, ése que tanto sonrió ante las desventuras de su entrañable antihéroe en esas primeras proyecciones en Donosti.
Isla bonita es una producción de Comba Films y La Perifèrica Produccions, que ha contado con la colaboración de la Televisión Autonómica de las Islas Baleares; de sus ventas se encarga Imagina International Sales.