“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano. Así de simple, y así de desmesurado”.
Gabriel García Márquez

ENTREVISTA


  • Nicole García: "Cuando el deseo está demasiado visible en las mujeres es considerado un escándalo"
    Por Juan Pablo Russo

    En Un momento de amor (Mal de Pierres, 2016), Nicole García presenta una adaptación de la novela de Milena Agus, con Marion Cotillard en un papel que vale su peso en oro. Un momento de amor, proyectada en la competición del 69 Festival de Cannes, es una obra impecablemente orquestada por la directora en respeto a los cánones de un melodrama de final impactante sobre el destino de una mujer que busca desesperadamente el amor total en un área rural de la Francia de los años 50 y 60. "No creo en la adaptación literal sino más bien en la interpretación que uno le pueda dar a la historia", dice durante una charla exclusiva con EscribiendoCine.

    ¿Cómo te llega el libro de Milena Agus y que te mueve a convertirlo en una película?

    Un poco por casualidad. Me lo recomendó en realidad un amigo y lo compré justo antes de irme de viaje a Marsella. Me lo leí en el vuelo que une París-Marsella. Apenas aterricé llamé a mi productor y le dije que había leído un libro fascinante que por favor averiguara si los derechos estaban libres. No puedo explicar lo que me conmovió porque además no estaba fácil de adaptar. Había muchos flashbacks, muchas idas y vueltas en el tiempo. De hecho me costó durante mucho tiempo encontrar la clave para adaptarlo. Me llevó mucho tiempo poder convertir la novela en un guion cinematográfico

    ¿Influyó en la elección el tema de que la historia girara alrededor de una mujer?

    Seguro, no cabe ninguna duda, pese a que hice películas con protagonistas masculinos y no siempre elijo personajes femeninos, creo que en este caso fue influyente. Además, su historia de locura, de gritar lo que desea y que por eso la crean loca es algo que se le reprocha más a las mujeres que a los hombres. Cuando el deseo está demasiado visible en las mujeres es considerado un escándalo, sobre todo en una sociedad tan normativa como la de los años 50, donde la mujer tenía que demostrar pudor, reserva y silencio.

    Un momento de amor no es tu primera transposición, sino que ya lo habías hecho con El adversario (The Adversary, 2001) de Emmanuel Carrère, ¿Cuáles son los desafíos a la hora de adaptar un libro al cine?

    Yo leo mucho y no siempre estoy pensando en llevar lo que leo al cine. Pero cuando eso ocurre para mi es algo que hay que seguir. Hay que continuar con el impacto emocional que generó y apropiarse del libro. La idea es alejarse sin traicionar y creo que eso es lo que hicimos en Un momento de amor. Vimos un hilo y lo seguimos.

    No creo en la adaptación literal sino más bien en la interpretación que uno le pueda dar a la historia. En este caso llevé el libro a lo que son mis obsesiones, mis fantasías. Lo hice propio. Creo que esa es la única forma de adaptarlo, sino sería una mera transcripción literal sin interés. Hay que sentir al creador, tanto detrás del libro como detrás de la película.

    ¿Es un condicionante el tema de que para los lectores del libro la película nunca los va a satisfacer?

    No, no, de ninguna manera me tiene que influenciar esa idea. De hecho las editoras de Milena Agus temían mucho a la hora de mostrarle la película. Yo les dije que había que mostrársela y que si ella creía que yo me había tomado demasiadas libertades se podía poner que era una adaptación libre. Sin embargo cuando vio la película le encantó. También me encontré con algunos lectores que me dijeron que preferían la película, pero no creo que sea ese el caso. Lo que yo propongo es mi lectura, mi propia interpretación. Y que a ella le guste demuestra que es una verdadera autora que entiende que un creador tiene que apropiarse de una obra.

    ¿Cómo es para una actriz dirigir actores? ¿El vínculo es diferente?

    Ser actriz crea un vínculo especial con los actores y para ellos es una ventaja. Uno tiene la ventaja de poder reconocer cosas que por ahí a otros se les escaparían. Yo sé cuándo mis actores están bien, cuando llevarlos a situaciones más límites. Las actrices por lo general rivalizan entre sí pero desde el lugar de cineasta la relación es diferente porque uno busca lo mejor para ellos que va hacer lo mejor para la película. Además tuve la suerte de trabajar con grandes actores como Marion Cotillard, una actriz reconocida internacionalmente, que me dio una confianza que me conmovió muchísimo.


    (Fuente: Escribiendocine.com)


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