“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano. Así de simple, y así de desmesurado”.
Gabriel García Márquez
Presidente (1927-2014)

CRITICA


  • La Fortaleza, el viaje de un hombre bajo la mirada del hijo
    Por Humberto Sánchez Amaya

    El segundo largometraje de Jorge Thielen Armand es una de las obras fundamentales del cine venezolano reciente. Una historia de un padre contada por su testigo más cercano.

    En los confines de Venezuela, en el sur del país, en ese destino acordado como paradisíaco, un hombre busca su redención, el reencuentro con las fuerzas de un pasado. Desde el presente, imagina ese impulso que sea el fin del ostracismo.

    La Fortaleza es el segundo largometraje de Jorge Thielen Armand, quien en 2016 debutó con La Soledad. Ahora, el joven cineasta presenta una obra mucho más íntima, familiar y conmovedora que tiene como protagonista a su propio padre, Jorge Thielen Hedderich, de quien se inspira.

    El papá interpreta a Roque, un hombre atormentado. En la ciudad, se ve envuelto en una fragosidad de vida en la que no encuentra asidero. La casa familiar es un sitio de desdén, mientras los pensamientos se dispersan entre emociones, deudas sentimentales y recuerdos. Todo en medio de la tragedia venezolana, su debacle personal y el alcohol como aliciente. 

    Entonces, el protagonista de esta historia emprende un viaje a la selva amazónica. Allá, dónde no parece haber más existencia, intenta reconstruir una cabaña que fue punto de encuentro de esperanzas, un intento de lo que pudo ser.

    Sin embargo, el plan de Roque no es pleno. Lo atormentan imágenes, la abstinencia, la soledad entre tantas voces de lo que se esfumó, el hijo cineasta que no está, la pérdida de la fuerza de la juventud y lo indómito de una zona que supera todo. Además, aparecen los viejos amigos, esos con los que termina trabajando en una mina ilegal. La deslealtad, la violencia y la muerte se suman a este viaje hacia la incierta redención.

    En 2016 Jorge Thielen Armand estrenó La Soledad, también una historia cercana al autor, desarrollada en una casa en ruinas, pero en la que alguna vez vivió gente acaudalada. La familia que ahí reside no encuentra qué hacer para subsistir. Uno de sus integrantes se obsesiona con la posibilidad de encontrar un tesoro que cree está enterrado en algún lugar de la vivienda. En 2017 obtuvo el Premio a la Crítica Francesa en el Festival de Cine Latinoamericano de Biarritz. Participó además en la sección Biennale College del Festival de Cine de Venecia. Por su parte, La Fortaleza recibió en 2020 el Premio del Jurado en el Festival Internacional de Cine de América Latina de Biarritz, así como obtuvo tres galardones en la primera edición del Festival de la Crítica Cinematográfica de Caracas.

    Ambos largometrajes coinciden en la búsqueda de un mejor porvenir, en medio de tanta tragedia, en un escenario ineludible, fácil de reconocer para quien se ve en ese contexto, pero también universal. 

    En La Fortaleza, el director, que también es guionista junto con Rodrigo Michelangeli, hace de esta trama una obra absoluta,  que genera empatía con un personaje que en la deriva se reencuentra con su humanidad, con los restos de un ser que fue y quiere ser más. 

    Roque sucumbe a todo sentimiento posible, y es en su limbo, donde reside uno de los atributos de La Fortaleza. En medio de tanta incertidumbre está el atinado desarrollo de su conflicto, en el que cada espectador ve sus tragedias, grandes o pequeñas, como un hecho global, y el ingenuo empeño por reconstruir una cabaña es la ineludible necesidad de sostener la vida en lo que tangible, que a su vez es templo de toda emoción. Vidas y lugares además exaltados en sus pasiones y dolores por la fotografía de Rodrigo Michelangeli, quien sabe desentrañar con el lente cada momento en su justa medida.

    La Fortaleza maneja muy bien esa dicotomía entre cielo e infierno en un mismo lugar. Su historia se desarrolla en un lugar turístico y ansiado, pero a la vez no solo inclemente como toda naturaleza, indiferente a la existencia humana, sino ruin por ser tierra de nadie. 

    Una lectura además interesante porque se enriquece en la actual paradoja de ciertas zonas del país, aparentemente aliviadas por la ligera ausencia de controles opresores que ahora permiten dinámicas distintas en lo económico y social.

    Vale recordar que el rodaje de esta película es el punto de atención del documental El Father Plays Himself, de Mo Scarpelli, quien registró todo este tenso proceso de filmación entre padre e hijo. Pero esa es otra historia.

    La Fortaleza, que se estrenó finalmente en Venezuela, se suma a esas obras indispensables del cine venezolano reciente. Es una historia contada por un cineasta testigo de su padre y del país, quien además, desde los sentimientos más íntimos, deja un manifiesto de esa maraña de la vida en momentos de adversidad desmedida. El viaje de un hombre bajo la mirada del hijo. La violencia del entorno que llega hasta lo más profundo de cada persona; en este caso, una relación familiar trastocada por las decisiones personales, pero también las de otros como sociedad.

    (Fuente: Cronica.uno)


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